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  • Colección Prehispánico - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección fue incorporada a la Fototeca Nacional en los primeros meses de 1978, procedente de la Fototeca de Culhuacán, primera con tal concepto en el país y en donde se había instituido un apartado Prehispánico que pretendía dar cuenta del trabajo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en torno al pasado precolombino. En él se encontraba una parte de los materiales históricos del Museo Nacional, otras permanecen en la Coordinación Nacional de Arqueología, la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia y el Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología. Lamentablemente, en el transporte y subsecuente clasificación en la Fototeca Nacional, estos materiales se mezclaron con los de la Colección Culhuacán.

     En la actualidad, la Colección está conformada por 73,552 piezas (28,530 negativos y 45,022 positivos) que van de la segunda mitad del siglo XIX a cerca de 1970. Originalmente, estuvo organizado en aproximadamente 250 álbumes que reunían impresiones antiguas y contemporáneas de diversos sitios arqueológicos, y contaban con una referencia a un negativo que podía ser original, o realizado a partir de un positivo antiguo. Entre las imágenes figuran las donadas por extranjeros que realizaban exploraciones, quienes debían obtener el permiso del antiguo Museo para llevar a cabo sus trabajos, y como parte de los acuerdos, enviaban informes acompañados con fotografías, práctica aún vigente en el INAH. Asimismo, en esta colección se hallan los registros de investigaciones desarrolladas a partir del Museo, como las de Leopoldo Batres, al igual que la documentación de piezas resultado de las excavaciones, donaciones o requisiciones, con frecuencia dispuestas en sugerentes composiciones. Por lo consiguiente, el cuantioso acervo resguarda vistas de sitios arqueológicos antes y después de los trabajos de desmonte, así como imágenes de los principales edificios y monumentos, los procesos de excavación y restauración –en los que a veces aparecen los arqueólogos y trabajadores de la zona–, y la vida en los campamentos.

     Con la creación del Instituto se formó la Dirección de Monumentos Prehispánicos, la cual se abocó a la custodia y conservación del patrimonio arqueológico, y a la exploración e investigación de las zonas. Ignacio Marquina asienta que Luis Limón, quien había colaborado con Alfonso Caso e Ignacio Bernal, organizó el archivo de materiales fotográficos sobre arqueología. Muy diferentes de las imágenes de ruinas antiguas hechas por viajeros como Désiré Charnay –que inauguraron un nuevo género de la fotografía mexicana, mezcla de romanticismo y asombro ante los vestigios arqueológicos, tan lejanas a la precisión científica como espectaculares– la mayoría de las fotografías del siglo XX, son testimonios puntuales del proceso de excavación arqueológica y sus hallazgos. Sin pretensiones estéticas, son el auxiliar perfecto para documentar lo que el arqueólogo ve: los hallazgos tal y como aparecieron in situ, las capas y los colores de la tierra, las fases constructivas, la colocación de unas piezas respecto de otras, las formas de los entierros, las dimensiones de los objetos y la orientación que tenían originalmente. Por ello es común que aparezcan con escala, orientadas al norte y con los números de referencia topográfica que identifican la cala. Desafortunadamente, parte de los registros fotográficos sin datos precisos en cuanto al sitio, fecha, arqueólogo encargado del proyecto y fotógrafo. No obstante, las imágenes constituyen una rica fuente para la investigación en este ámbito, ya que aportan información de primera mano sobre la historia de la arqueología en nuestro país, y dan fe de la inmensa labor de registro que se realizó y que sigue llevando a cabo en el INAH.

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  • Serie Testimonio Musical de México - Fonoteca del INAH

    Discos

    La serie más importante de música tradicional y popular de nuestro país se inició en 1964, cubre diferentes regiones culturales, poblaciones y etnias, así como géneros, estilos y agrupaciones musicales. Sus distintos títulos y repertorios son resultado de investigaciones antropológicas, históricas y las relacionadas con la etnomusicología en las que han participado reconocidos especialistas de México y algunos extranjeros. Cada título incluye un librillo donde se describe el contexto al que pertenece la música expuesta, en ocasiones, con los respectivos análisis de los especialistas, así como testimonios y fotografías de los propios músicos. 

    Esta serie se incrementa año tras año con nuevas temáticas, en un intento por abarcar cada vez más el vasto universo musical que caracteriza nuestra pluralidad cultural. Algunos datos relevantes sobre ella son: *Es un trabajo realizado por Irene Vázquez Valle y Arturo Warman, la cual sentó las bases para lo que hoy en día constituye una de las fonotecas más importantes del país. *Alcanzó 57 títulos hasta 2012. *Entre los años 2013 y 2014 se editaron los números 58 a 62. *Contiene más de 1141 piezas musicales interpretadas por 79 diferentes instrumentos. *Hace referencia a 40 lenguas indígenas aparte del español. *Suma 225 géneros o estilos musicales. *78 personas (entre ellos antropólogos, historiadores, etnólogos, musicólogos, etnomusicólogos, etnohistoriadores, lingüistas, arqueólogos, periodistas y músicos) contribuyeron con textos. *Se estima que el número de creadores e intérpretes que participaron rebasa el millar.

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  • Colección Juan Antonio Azurmendi - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección, compuesta por 372 piezas (265 negativos y 107 positivos) tomadas alrededor de 1890 y 1905. Ingresó a la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia en abril de 1981, gracias a la generosidad de la familia Horcasitas Azurmendi. Esta peculiar colección fotográfica perteneció a Juan Antonio Azurmendi y, en términos generales, podemos considerarla como fotografía de familia. En ella aparecen los retratos de él, de su esposa Dolores de Teresa y de sus dos hijas; los bienes y propiedades familiares, como la fábrica textil La Colmena; además de vistas de los alrededores de la Villa Nicolás Romero, en Tlanepantla, Estado de México, donde se ubicaba la fábrica. Los viajes también fueron sujeto fotográfico, de manera que encontramos tomas tanto de sus paseos en la inmediaciones de la Ciudad de México como de sus vacaciones en Europa. Sumamente atractivas resultan las fotografías tomadas en los interiores y el jardín de la finca de su propiedad, en la calle Sadi Carnot de la colonia San Rafael, en la capital. Dentro de este conjunto sobresale una serie de singulares tomas el proceso constructivo del inmueble. Los empleados domésticos aparecen muchas veces, acompañando a la familia o incluidos en el registro de la mansión. En algunas imágenes asoman amigos y otros miembros de las parentelas Azurmendi y De Teresa, acaudaladas familias porfirianas.

    Como ha mostrado Patricia Massé, si bien las placas no llevan firma, es posible reconocer en esta colección un origen común, atribuible tanto a cuestiones estilísticas como técnicas. Es claro que en el conjunto hay más de un fotógrafo, aunque también es evidente un punto de vista similar, propio de una misma clase social. Azurmendi o los fotógrafos que efectuaron las placas, operaron por lo menos con dos equipos: uno con tripié y otro portátil. El primero corresponde a la tecnología fotográfica más usual durante la segunda mitad del siglo XIX; el segundo, en cambio, se volvió popular al despuntar el XX. Es posible que en la casa existiera un cuarto oscuro.

    Estilísticamente hablando, en las imágenes es apreciable una coherencia estructural sustentada en los principios de la perspectiva y en un orden que garantiza la visualización de un espacio inteligible. En dos de las piezas, con imágenes poco representativas de su temática característica, están inscritas las iniciales J. A. del propio Juan Antonio Azurmendi, y en piezas de otras colecciones se ha constatado su firma en algunas impresiones. Las imágenes remiten al perfil de un aficionado que tomaba fotografías por placer y que se mantuvo al margen de la práctica profesional como vía de sustento. Se trata, desde luego, de un aficionado conocedor, diestro en el manejo de equipos fotográficos y con interés por la experimentación, que en este caso va desde la manipulación a la que somete algunos negativos para alterar la imagen, hasta el juego con la figura del propio fotógrafo.

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  • Colección Peter Smithers - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El 28 de enero de 1999, sir Peter Smithers (1913) donó al gobierno de México su colección de fotografías sobre nuestro país, tomadas en la década de 1940 durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se desempeñaba como agregado naval en México, Centroamérica y Panamá. En Cuernavaca, creó un pequeño jardín, una de sus pasiones, y coleccionó especimenes para el Herbario del Museo Británico. Durante su estancia en México, Smithers realizó un amplio registro fotográfico de sitios arqueológicos, edificaciones religiosas coloniales y paisajes locales que suman 3,334 transparencias. Para ello empleó dos cámaras Leica y película en color Ektachrome, que apenas comenzaba a utilizarse en ese entonces. La donación fue gestionada por la Embajada de México en el Reino Unido a través de su embajador, Santiago Oñate Laborde, y del agregado cultural Juan Manuel Santín.

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  • Colección Gustavo Díaz Ordaz - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El 22 de mayo de 1980, Silvia García de Alba de Rojo Lugo, esposa del licenciado Jorge Rojo Lugo, gobernador del estado de Hidalgo (1975-1976 y 1978-1981), hizo entrega de este material a la Fototeca Nacional. Seguramente su origen es la oficina de prensa de la Presidencia de la República. 

    Poblano de origen, Gustavo Díaz Ordaz (1911-1979) era abogado de profesión. Fue presidente del Supremo Tribunal de Justicia, vicerrector de la Universidad de Puebla, diputado federal, senador, Secretario de Gobernación y presidente de la República de 1964 a 1970. Su gobierno fomentó el desarrollo económico de México. Impulsó un plan agrario integral, la industrialización rural y al sector petrolero, así como la infraestructura hidráulica y eléctrica. Durante su gestión se inició el levantamiento aéreo fotogramétrico del territorio nacional, se promulgó la nueva Ley del Trabajo, se otorgó el voto a los jóvenes de 18 años, se emprendió la construcción del Sistema de Transporte Colectivo Metro en la Ciudad de México, y se incrementó el presupuesto destinado a la educación pública. 

    Sin embargo, la dura represión contra el movimiento estudiantil de 1968, que culminó con la sangrienta matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el 2 de octubre de ese año –poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos– ha marcado su gestión. Los materiales registran la cobertura fotoperiodística de las actividades presidenciales, incluyendo inauguraciones, giras nacionales e internacionales, visitas oficiales, reuniones con confederaciones y sindicatos, etcétera. Queda pendiente el estudio de las imágenes de este fondo, el cual está integrado por 7,067 piezas (6,878 negativos y 189 positivos).

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  • Colección Arnulfo Viveros - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    Este pequeño acervo, de 71 piezas (64 negativos y 7 positivos) de la década de 1930, contiene material del fotógrafo de origen poblano Arnulfo Viveros, quien trabajó en el estado de Morelos, principalmente en Cuernavaca y alrededores. Algunas imágenes parecen estar destinadas a la impresión de postales que vendía o regalaba la Botica Morelos, de la capital del estado. Desafortunadamente, no se tiene noticia de su fecha de ingreso a la Fototeca Nacional ni de su procedencia.

    Pese a que la cámara que utilizó el fotógrafo evidencia problemas de entrada de luz, logró con ella atractivas tomas de la ciudad y vistas panorámicas, cuyo tratamiento está influido por el concepto paisajístico decimonónico. Los registros del ingenio de Zacatepec y sus trabajadores, así como los de la construcción o reparaciones de la carretera México-Acapulco, resultan particularmente interesantes.

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  • Colección Aurelio Escobar - Fototeca Nacional

    Fotografías

    La colección Aurelio Escobar, la conforman un total de 739 positivos y 464 negativos de diversos formatos y técnicas, además de 9 cámaras fotográficas y 168 elementos de equipo fotográfico, al que se suman libros y revistas de fotografía además de postales, que fueron donados a la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia en 2014, por María Josefina Escobar Vélez y Arturo Guevara Escobar, hija y nieto respectivamente, de uno de los autores que dieron nuevas luces para la investigación fotográfica del siglo XX en México. El material fotográfico cubre un arco temporal de 1906 a 1964, tanto de vida cotidiana, como retrato de estudio, Revolución Mexicana, fotografía panorámica de grupo, algunas muestras de fotografía publicitaria, entre otros temas retratados por el fotógrafo jalisciense Aurelio Escobar.

    El autor colaboró con H. J. Gutiérrez y Fotografía Marst a inicios del siglo XX. Hacia la década de los treinta fundó A. Escobar fotógrafo profesional y veinte años más tarde Foto panorámicas Escobar. Destacan algunas vistas sobre todo de Francisco I. Madero, durante la Revolución maderista y al término de ésta, en el momento de su campaña electoral, firmadas por el estudio de Heliodoro Juan Gutiérrez. Capta singulares imágenes de clubes y gremios en apoyo a la candidatura de Francisco I. Madero. Resulta interesante una imagen donde Madero, está reunido con su familia y algunos políticos afuera del cinematógrafo, sin protocolo alguno. De la fotografía de retrato, la colección contiene una serie sobre bodas y novias con tomas creativas.

    La fotografía panorámica es recurrente en esta colección, tanto de paisaje urbano como de retrato de grupo, de sectores laborales, empresariales y eclesiásticos. No deja de lado el autor situaciones cotidianas de la ciudad de México donde está presente la evolución urbana en cuanto a edificios y medios de transporte. De la misma manera, esta documentad la visita del presidente Harry S. Truman a México en 1947. La colección Aurelio Escobar guarda un contenido histórico, social y cultural multifacético con arco temporal amplio, donde el usuario podrá adquirir información gráfica del México de la primera mitad del siglo XX.

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  • Colección Proyecto México - Fototeca Nacional

    Fotografías

    La colección está integrada por 23,480 imágenes que se obtuvieron a partir del proyecto del mismo nombre, desarrollado por la Coordinación Nacional de Difusión del INAH. Dicho proyecto tenía como objetivo, elaborar una serie de cuadernillos o guías (llamadas así miniguías) que dieran al visitante de zonas arqueológicas, de museos o de monumentos históricos, bajo custodia del INAH, un primer acercamiento a los contenidos que vería en la visita, ubicación del sitio y formas de acceso.

    El llamado Proyecto México se inició en el año 1991 y contó con la asistencia de mas de 130 fotógrafos entre los que se destacan José Luis Ávila, que hicieron tomas de los diversos lugares a lo largo de la República. Además de estas imágenes, se realizaron miniguías de festividades, danzas, ceremonias y otras manifestaciones antropológicas. El resultado de este esfuerzo, fue una colección fotográfica de aproximadamente 20 mil piezas en diversos procesos fotográficos: Transparencia gelatina sobre película de seguridad, impresión cromogénea, impresión plata sobre gelatina y negativo de película de seguridad.

    Las miniguías tuvieron el éxito esperado, ya que al estar al alcance de la mano del público en general y a un costo accesible (lo mismo en las librerías del INAH que en las taquillas de los sitios), complementaban la visita, haciendo de esta una experiencia enriquecedora.

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  • Colección Fotografía Estereoscópica - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    Al igual que otras colecciones, ésta fue creado para reunir y facilitar la consulta y estudio de las fotografías estereoscópicas dispersas en varias colecciones de la Fototeca Nacional. Este formato fue popular desde mediados del siglo XIX y conoció un nuevo auge a principios del XX. Es posible encontrar diferentes técnicas en su elaboración; de hecho, se empezó a utilizar poco después de la aparición del daguerrotipo, y se llegó a imprimir mediante técnicas fotomecánicas. Su atractivo principal reside en la sorprendente profundidad que proporciona la imagen bidimensional, que parece hacer más real la escena. Esta sensación se genera a través de la superposición de dos imágenes iguales, ligeramente desfasadas. Para alcanzar públicos variados, los fotógrafos solían imprimir en formato estereoscópico y en impresiones únicas la misma imagen.

    Para disfrutar de estas fotografías, es necesario contar con un aparato, el estereoscopio, base de un pasatiempo que tuvo sus inicios en exhibiciones públicas por las que se cobraba la entrada. De un primigenio y sencillo visor se convirtió, en los primeros años del siglo pasado, en un elaborado y costoso artefacto que permitía visualizar mecánicamente gran número de fotos. Pronto ingresó a la intimidad de los hogares mexicanos, generando un repertorio visual con una iconografía amplia, cuyo objetivo era presentar un panorama exhaustivo del mundo. Era una especie de atlas que aunaba a las modernas imágenes de ciudades, escenas de la población local. De tal suerte, es posible hallar en este fondo, compuesto por 665 piezas (611 negativos y 54 positivos), vistas urbanas y rurales, monumentos y aspectos de la vida cotidiana que abarcan de la segunda mitad del siglo XIX a los primeros años del XX.

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