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  • Colección C. B. Waite / W. Scott - Fototeca Nacional

    Fotografías

    La colección abarca de 1895 a cerca de 1914, se constituyó a partir de varias colecciones, especialmente la de Culhuacán, con la finalidad de reunir la obra de dos autores norteamericanos, quienes realizaron en México su trabajo más conocido. C.B. Waite registró la mayor parte de los materiales ante el Ministerio de Instrucción Pública, tal como lo estipuló en 1883 la Ley de Registro de Propiedad Artística y Literaria (en el Archivo General de la Nación se resguardan 3,440 fotografías precedentes del depósito); la colección, compuesta por 8,389 piezas (2,653 negativos y 5,736 positivos), llevó únicamente su nombre hasta 2005. En ese año se agregó el de W. Scott, ya que la observación de las imágenes y la investigación contemporánea han permitido establecer la autoría de éste en muchas de ellas. Todo parece indicar que existió algún tipo de acuerdo mediante el cual ambos utilizaron indistintamente sus fotografías. 

    Por otra parte, y al igual que en otros casos, la amplitud del trabajo de estos fotógrafos, su calidad y popularidad, hace que sus obras se encuentren en diversos fondos. Charles Burlingame Waite (1861-ca. 1929) nacido en Ohio, Estados Unidos, abrió en 1889 un estudio fotográfico en San Francisco, California, según la investigación llevada a cabo por Francisco Montellano. En 1896 se estableció en la Ciudad de México, donde supo aprovechar el auge de la publicaciones ilustradas y la moda de las postales para desarrollare un próspero negocio que lo mismo registraba sitios arqueológicos como Mitla o Palenque, que el trabajo de haciendas caucheras en Chiapas, escenas costumbristas o eventos políticos. Fue célebre el proceso judicial que se le siguió por retratos de púberes, considerados pornográficos, así como por imágenes que se regodeaban en la miseria en que vivía parte importante de la población. En realidad, es posible que algunas de aquellas imágenes hayan sido obra de Scott, quien había sido procesado en Oakland, California, por la venta de “fotografías lujuriosas”, acusación de la cual fue finalmente exonerado. Waite fue encarcelado, aunque pudo salir mediante el pago de una caución. Dejó México con la Revolución, posiblemente a raíz del asesinato de su hermano, en 1912, y de la violencia de la Decena Trágica, de la cual ejecutó una serie interesante sobre los desastres causados por los combates. Emigró con su familia a Los Ángeles, California, y sólo regresó para una visita breve en 1925. 

    Winfield Scott (1863-1942) nació en Michigan y, después de probar suerte en diferentes oficios en varias ciudades de los Estados Unidos, llegó a México en 1895 y se asentó en la estación La Trinidad, en Silao, Guanajuato, como ha podido determinar Beatriz Malagón. Trabajó para el Ferrocarril Central, y en 1897 publicitó “la colección más grande y completa de vistas del país y de su vida”. En 1900 compró un terreno a orillas del lago de Chapala, en Ocotlán, Jalisco, donde se estableció con una mujer de la región, dejando un gran número de vistas del lago y los alrededores. Ese mismo año inició la colaboración con Waite, a quien posiblemente conoció en California cuando ambos intentaban abrirse camino como fotógrafos. En 1910, tras un sangriento asalto al hotel donde trabajaba en Chapala. Desde allí anunciaba la venta de “verdaderos retratos de la vida y paisaje en este país de pintoresquismo inigualable”. Scott se mudó a California con su hija Margarita, sujeto de muchas fotografías. Regresó a México en 1912, y por algunos años viajó constantemente a California realizando trabajos fotográficos, aunque también se desempeñó en la hotelería. Abandonó definitivamente el país en 1924, y murió en Los Ángeles. 

    En conjunto, la obra de estos autores se caracteriza por el registro exhaustivo de gran parte del territorio nacional, seguramente siguiendo las rutas ferroviarias, o atendiendo el llamado de inversionistas y editores. Sus imágenes fueron pensadas para el público extranjero, como lo prueba el que muchas de ellas incluyan una inscripción en inglés, que con frecuencia apelaba al humor. Ofrecen una visión costumbrista del paisaje, los monumentos y los personajes de México, generando un imaginario que también fue adoptado en el país, gracias a su amplia circulación tanto en publicaciones como en forma de postales, bajo el sello, primero, de la Sonora News Company y, posteriormente, de La Rochester. No obstante, y pese a responder a ciertos estereotipos, las fotografías muestran empatía con los sujetos, sus oficios y costumbres, en especial en el retrato de mujeres y niños, aparentemente la especialidad de Scott. La destreza y profesionalismo de ambos se refleja también en el cuidado de sus impresiones, hechas seguramente en el estudio de Waite en la Ciudad de México.

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  • Colección Incremento Acervo - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Este apartado de 21,576 piezas, reúne pequeñas colecciones que, por donación o adquisición, han llegado a la Fototeca Nacional. Presenta un conjunto heterogéneo de géneros, técnicas, autores, temáticas y épocas que abarca desde fines del siglo XIX hasta alrededor del año 1950. Entre las donaciones hay materiales que formaban parte de acervos familiares, como los de Benita Cervantes, María Eugenia Serrano, Alfonso de María y Campos y Silvia Trejo. Una colección de postales y registros domésticos fueron donados por Benita Cervantes. Los retratos ofrecidos en 1997 por la historiadora del arte Silvia Trejo, enriquecen la visión de la vida familiar al comienzo del siglo XX. Curioso es el caso de la donación de María Eugenia Serrano, quien en enero de 2002 envió por correo una nota en la que se leía: “Les envío este material que considero invaluable por sus años de expedición. Y sé que ustedes sabrán darle el lugar que le corresponde, las fotografías fueron tomadas por el ingeniero Gonzalo Vivar”, aunque algunas llevan la firma de otros lugares. 

    También se conserva en este fondo obra de fotógrafos que han presentado exposición temporal en la Sala Nacho López, la galería de Fototeca Nacional como Armando Salas Portugal, Rodrigo Moya y Gerardo Suter entre otros, quienes en la década de los años noventa del siglo XX, exhibieron en la Sala Nacho López de la Fototeca Nacional. Además se ha recibido obra de autores extranjeros como Sebastião Salgado, Paolo Gasparini y Juan Manuel Castro Prieto. El grupo llamado “Por concurso y exposición” reúne, entre otras, imágenes provenientes del Club Fotográfico Mexicano –donadas por el investigador José Vergara Vergara durante su desempeño como director del Centro INAH Hidalgo– y de exposiciones promovidas por el Consejo Nacional de Recursos para la Atención de la Juventud (CREA) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la década de 1980. La Dirección de Medios del Instituto, por su parte, entregó en marzo de 2000 los retratos realizados por Gabriel Marentes Garza y Susana Padilla Coronado en la cabina de grabación del programa radiofónico “Archivo testimonial sonoro de personalidades”, que consistió en una serie de entrevistas realizadas desde fines del siglo XX a reconocidos especialistas. 

    Destacan las adquisiciones que, desde 1998 y hasta 2004, el INAH hizo a la historiadora Martine Chomel Harent, y que comprenden 517 piezas. Entre ella se encuentra una colección de vistas estereoscópicas editadas con gran calidad, por compañías norteamericanas como Keystone y Underwood and Underwood, la cual incluye temas clásicos: fachadas e interiores de importantes iglesias virreinales, monumentos, panorámicas de las principales ciudades del país, paisajes que frecuentemente hacen hincapié en magueyes y cactáceas como elementos típicos, y escenas costumbristas. También hay impresiones de fines del siglo XIX, publicaciones como The Ruins of Mexico, de Constantine George Rickards (Londres, 1910), los álbumes Recuerdo de la inauguración del F.C. de Cuernavaca, diciembre 11 de 1897, y Memoria del ferrocarril de Mérida a Peto, 1900; además de una importante serie de negativos, obra del fotorreportero Rafael García, sobre la erupción del volcán Paricutín, en Michoacán. En febrero de 2008, se recibió de la Coordinación Nacional de Difusión del INAH, un total de 27 impresiones fotográficas plata/gelatina, relativas a la expedición a Bonampak efectuada en 1949. En diciembre de 2013, se recibió la generosa donación de Savitri Sawhney, hija del Ingeniero agrónomo indio Pandurang Khankhoje, fundador de las Escuelas Libres de Agricultura en México, El material es un expediente compuesto por 60 hojas, con recortes de prensa y 34 impresiones plata sobre gelatina, que documentan la enseñanza en dichas escuelas a fines de los años veinte y treinta del siglo pasado, en los estados de México y Veracruz. Al menos treinta de ellas, son autoría de Tina Modotti, con quien el Ingeniero agrónomo tuvo estrecho contacto.

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  • Colección Cien Fotógrafos Contemporáneos en México - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 2006 la dirección del Sistema Nacional de Fototecas planteó un programa de donación encaminado a incrementar el acervo patrimonial en material de fotografía contemporánea, con autores –mexicanos y extranjeros– que hayan efectuado aportaciones al campo fotográfico, a través de los diversos géneros, de 1980 en adelante. La lista de autores, cubre el vasto territorio mexicano, e indudablemente no se circunscribe solo a cien autores.

    Esta colección permitirá a futuras generaciones comprender y estudiar el México de nuestros días. Si bien se observa en algunos autores la influencia o la referencia a la producción de reconocidos antecesores, en la gran mayoría resulta evidente un discurso propio resultado de las búsquedas formales y estéticas. En términos generales las obras seleccionadas son un buen ejemplo del quehacer fotográfico contemporáneo. Coinciden tanto la fotografía documental y el retrato, como la realizada con fines conceptuales y plásticos. Las técnicas empleadas van desde la tradicional fotografía plata/gelatina, hasta la procesada e impresa vía digital, pasando por la de color y procesos históricos como el platinotipo.

    La colección se incrementa anualmente y hasta el momento cuenta con 517 impresiones fotográficas de más de noventa autores, en orden alfabético: Luis Agundis, Benjamín Alcántara, Lourdes Almeida, Yolanda Andrade, Eduardo Arco, Patricia Aridjis, Lorenzo Armendáriz, Ángela Arziniaga, Nadia Baram, Carolina Bello, María Di Paola Blum, Adrián Bódek, Enrique Bordes Mangel, Byron Brauchli, Dante Busquets, Jorge Camarillo, Lorena Campbell, Carlos Cano, Ana Casas, Mónica Cárdenas, Alejandro Cartagena, Tomás Casademunt, Ulises Castellanos, Cia de Foto, Gilberto Chen, Waldemaro Concha, Marco Antonio Cruz, José Luis Cuevas, Vittorio D´Onofri, Héctor Vicario, Paola Dávila, Maru de la Garza, Ireri de la Peña, Alfredo De Stéfano, Marianna Dellekamp, Alex Dorfsman, Erick Estrada Bellman, Miguel Fematt, Gabriel Figueroa Flores, Julio Galindo, Federico Gama, Ricardo Garibay Ruíz, Abigaíl González, Manuel González de la Parra, Silvia González de León, Vicente Guijosa, Alejandra Guzmán Orta, Marco Antonio Hernábdez Badillo, José Hernández Claire, Graciela Iturbide, Jesús Jiménez, Carlos Jurado, Carlos Lamothe, Bela Límenes, Juan Rodrigo Llaguno, Luis / Caballo, David Maawad, Patricia Martín, María Eugenia Martínez Juache, Lilia Martínez, Francisco Mata Rosas, Adrián Mendieta, Víctor Mendiola, Juan Pablo Meneses, Pedro Meyer, Fernando Meza, Edward Montañez, Fernando Montiel Klint, Gerardo Montiel Klint, Loreto Morales, Rodrigo Moya, Kenia Nárez, Oscar Necoechea, Juan José Ochoa, Saraí Ojeda, Roberto Ortíz Giacoman, Mauricio Palos, Armando Cristeto Patiño, Rubén Pax, René Peña, Dulce Pinzón, Ramón Portales, Ernesto Ramírez, Humberto Ríos, Carla Rippey, Everardo Rivera, Oswaldo Ruíz, Katiuska Saavedra, Isabel Ruíz, Guillermo Serrano, Jean Sidaner, Carlos Abraham Slim, Alberto Tovalín, Domingo Valdivieso y Lorena Velázquez.

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  • Colección Nacho López - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 1986 el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) compró el acervo de Nacho López, compuesto por 35,654 piezas (32,239 negativos y 3,415 impresiones) que van de 1940 a 1980 y, a petición expresa del autor, inmediatamente lo entregó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para su resguardo, investigación y difusión. Originario de Tampico, Ignacio López Bocanegra (1923-1986) desde muy joven mostró interés por la fotografía, que comenzó a practicar en Mérida. En 1944 se trasladó a la capital del país y fue ayudante de camarógrafo en la Unión de trabajadores de estudios Cinematográficos, iniciando en 1945 sus estudios en el Instituto de Artes y Ciencias Cinematográficas de México donde, entre otras figuras señeras, impartían clases el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo y el director de cine alejandro Galindo. En 1948 residió por un breve periodo en Venezuela, sede de su primera muestra, donde fue maestro de técnica fotográfica en la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Caracas.

    A partir de los años cincuenta inició su conocida etapa como fotorreportero y desde entonces destacó por su cobertura de la vida popular de la Ciudad de México. Llevó a cabo un importante registro de danza contemporánea, actividad para la que siempre guardó especial atención debido al vínculo con su hermana, la bailarina Rocío Sagaón. Por esos años comenzó su colaboración con diversas revistas y periódicos como Mañana, Así, Hoy, Siempre!, Life y Artes de México. Desde 1956 incursionó en el cine –que fue una de sus pasiones– y filmó a lo largo de su vida varios documentales, noticieros y cortometrajes, obteniendo un premio por Los hombre cultos (1972). Fue asistente y laboratorista de Víctor De Palma, fotógrafo de Life, a quien consideró su primer maestro. Entre sus publicaciones figuran Viaje a la tarahumara (1960); un número doble de Artes de México, “La Ciudad de México III” (1964); Los pueblos de la bruma y el sol (1981); Los trabajadores del campo y la ciudad (1982); Los chontales de Tabasco (1982) y Yo, el ciudadano (1984). Realizó numerosas exposiciones, entre las que figuran Cincuenta imágenes de jazz (1962, con Pedro Cervantes), Caleidoscopio fotográfico (1965) y Espacios constantes (1984).

    Importante para su madurez plástica fue su participación en el grupo de Los Interioristas, que promovían un arte ligado al hombre en respuesta al abstraccionismo imperante entonces, y con el cual expuso en 1961. En los años setenta fue catedrático en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana y en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México, al mismo tiempo dictó numerosas conferencias sobre cine y fotografía. Fundador del Consejo Mexicano de Fotografía, escribió una serie de artículos en torno al Primer Coloquio Latinoamericano de fotografía, convocado en 1978. Trabajó para varias instituciones gubernamentales, como el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas, en 1963; el Instituto Nacional de Capacitación Agraria, en 1974; la Dirección de Educación Indígena, en 1980, y el instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales, en 1982. Destaca su labor en el Instituto Nacional Indigenista (hoy Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas), para el cual realizó extensos registros fotográficos en diferentes zonas indígenas y varios cortometrajes. Allí colaboró en la formación del archivo audiovisual, junto con sus amigos Alfonso Muñoz y Óscar Menéndez.

    Nacho López hizo del fotoensayo una forma muy personal de expresión. Muchas de sus mejores series fueron “dirigidas”, mediante situaciones que él mismo provocaba en el ambiente popular de la capital: es el caso de los ensayos, Cuando una mujer guapa parte plaza por Madero y La Venus se va de juerga. De este modo, como ha señalado John Mraz, detrás de sus secuencias fotográficas hay todo un trabajo de concepción, planeación, dirección y ejecución, que da una nueva dimensión a la toma instantánea y al trabajo documental. También supo desplegar en los registros más ortodoxos de documentación y en el tratamiento de temas étnicos, arquitectónicos y sociales, un encuadre novedoso y perspicaz, que se sumaba a una sorprendente actitud lúdica. Una vez realizada la serie, López trabajaba en la selección, montaje, pies de foto y edición, así como en la formación misma de la página, ensamblando imágenes con textos propios o ajenos. Por la calidad plástica y técnica de sus imágenes y su compromiso social, por las reflexiones en torno a su propio quehacer, y por la lucidez con que abordó algunos de los temas medulares de la compleja sociedad mexicana de la segunda mitad el siglo XX, Nacho López es considerado uno de los principales teóricos del fotoperiodismo mexicano, y uno delos fotógrafos documentales más importantes.

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  • Colección Bonifacio Maraveles - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección, compuesta por 8,477 negativos ingresó a la Fototeca Nacional el 17 de diciembre de 2002, gracias a la donación del arquitecto Carlos Miranda Arias, a quien el autor legó sus materiales. Posiblemente nació en Guadalajara, Jalisco, en 1917, y murió en 1988; se cree que fue fotógrafo personal de Ramón Aguirre Velázquez, jefe del Departamento del Distrito Federal entre 1982 y 1988. Sin embargo, no ha sido posible obtener más datos sobre el autor. Por las fotografías se puede deducir que al menos durante las décadas de 1950 y 1962 que abarca el fondo, Maraveles se especializó en el registro de empresa, fábricas y comercios. En placas de medio formato ejecutó un trabajo profesional de calidad que da cuenta de algunos aspectos de la industrialización en México durante los gobiernos de Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos.

    Desde 1940 y hasta 1968 se vivió el llamado “milagro mexicano” que se caracterizó por ser una etapa de crecimiento sostenido durante la cual se instauró una política de desarrollo centrada en la industrialización y en la sustitución de las importaciones. Esta apuesta por la construcción de la industria –no siempre de capital mexicano–, puede verse en las imágenes que nos legó Maraveles de la fábrica de máquinas de coser Toyoda y de las compañías Xerox y Good Year Oxo; particularmente interesantes resultan sus tomas de la entonces pujante industria automotriz, donde figuran las fábricas que establecieron Ford –cuya planta de Cuautitlán, abierta en 1964, fue el icono de la fabricación industrial de automóviles en México–, Renault –que abrió una filial en 1966– y Volkswagen –que en 1964 comenzó a fabricar el escarabajo en nuestro país.

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  • Colección Culhuacán - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Este fondo tiene su origen en las colecciones del antiguo Museo Nacional y se prolonga a las actividades del Instituto Nacional de Antropología e Historia hasta la década de 1960. En él se encuentran temáticas muy diversas que dan cuenta de la multiplicidad de tareas que han enfrentado estas instituciones: el registro de sitios prehispánicos y del patrimonio monumental, documental y artístico del país; los objetos que formaban parte de los acervos; la museografía; los retratos de personajes destacados de la cultura en las primeras décadas del siglo XX; el personal del Museo; eventos históricos y series de imágenes que se intercambiaban con otras instituciones en el mundo. Asimismo, se encuentra representado un rico panorama de técnicas fotográficas y de autores que laboraron en el país, ya fuera como fotógrafos de la institución o como profesionales que solicitaban su permiso.

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  • Colección Jorge Guerra - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El arquitecto Jorge Guerra donó a la Fototeca Nacional, el 27 de octubre de 1977, 344 positivos que datan de las primeras décadas del siglo XX. En este acervo privado se aprecia un especial interés por las imágenes de la Revolución Mexicana, ya que incluye una colección de fotografías en formato postal del levantamiento maderista en Ciudad Juárez y en el norte del país, así como del gobierno de Francisco I. Madero, firmadas por Heliodoro J. Gutiérrez, C.C. Harris, E. H. y La Rochester.

    También se encuentran interesantes imágenes de la Decena Trágica, obra de Eduardo Melhado y Ponciano Flores Pérez; el seguimiento fotográfico de la trayectoria del general Álvaro Obregón por Jesús H. Abitia; una serie de tipos populares de Winfield Scott, editada por la Sonora News Company, y vistas de una hacienda cafetalera, tomadas por Charles B. Waite.

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  • Serie Piedras que hablan - INAH TV

    Documentales 

    En un esfuerzo por conjuntar el conocimiento arqueológico y la experiencia de producción televisiva, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y Canal 22 unen pasión, vocación y técnica, para poner en la mira de los televidentes, el fascinante mundo de la arqueología mexicana. Descubrir los sitios arqueológicos, a través de la historia de sus exploraciones y develar algunos de los descubrimientos más significativos, son parte de la trama que conforma cada programa. En este viaje al pasado también podremos conocer los criterios y las técnicas arqueológicas, así como el uso de herramientas, algunas utilizadas desde hace décadas y que son indispensables en este quehacer, hasta otras más sofisticadas que implican tecnologías como el escaneo aerotransportado, mismas que acercan al estudioso al conocimiento que persigue.

    Esta travesía de 13 narrativas nos traslada a ciudades antiguas del México precolombino, lo mismo a través de una evocación literaria, que a la crudeza del clima derredor de los vestigios, y que con genio intelectual nos lleva una de las plumas más brillantes de nuestros tiempos, el escritor Juan Villoro. Tras caminatas a través de la selva o el desierto, el arribo a templos por escalinatas cada vez más estrechas y restringidas, el paso por laberintos oscuros que evocan el inframundo o el descenso a cenotes, Villoro va al encuentro de los arqueólogos especialistas de cada una de las antiguas ciudades, y entre su charla, comparten con nosotros cómo fueron develando el misterio y significado de estructuras, estelas o jeroglíficos, y por supuesto el verdadero sentido de los juegos de pelota. De muchas ciudades pareciera que se sabe todo, pero aún de las más estudiadas como Palenque o Teotihuacan se develan, tras cada temporada de investigación, nuevas historias de sus hacedores y del complejo de un pensamiento siempre ligado a la naturaleza y al concepto de lo divino que, en ocasiones, ha cambiado la perspectiva que desde nuestros tiempos hemos configurado sobre los antepasados precolombinos.

    Considerando que México es uno de los países con mayor acervo patrimonial del planeta, se ha convertido en un referente constante e ineludible para la práctica de la Arqueología, por ello la importancia de los documentales arqueológicos. Y no sólo los grandes hallazgos históricos son los que damos a conocer, son también los procesos de diagnóstico, investigación, preservación y difusión del patrimonio, que han permitido fundar una muy sólida tradición arqueológica mexicana. Interroguemos a las piedras y hagámoslas hablar para que nos digan sus más profundos secretos.

    El primer episodio, “Monte Albán, la entrada al cielo” da cuenta del conocimiento de dicha zona desde el siglo XIX y, sobre todo, de las exploraciones a gran escala inauguradas por Alfonso Caso, incluyendo los descubrimientos en la vecina Atzompa. El segundo, “Yaxchilán, la ciudad de la Selva joven” informa sobre las investigaciones habidas en esta zona maya, incluido el descubrimiento de los mensajes de sus numerosos glifos. Incluye comentarios de los arqueólogos Daniel Juárez Cossío y Roberto García Moll. El tercero, “Tajín, la ciudad del relámpago”, resalta la identificación de 17 canchas para el juego de pelota, elemento que permite advertir la importancia que sus pobladores concedieron a este rito como medio para impactar en el movimiento del cosmos. El cuarto, “Toniná, el sueño vertical”, no sólo habla de las exploraciones y de los edificios, sino de la historia de la ciudad, especialmente sus guerras contra Palenque. Incluye comentarios de Juan Yadeun. El quinto, “Templo Mayor, Centro de Centros” ofrece información acerca de las exploraciones en el territorio que antiguamente conformó Tenochtitlán, desde la emprendida por Manuel Gamio en 1914. Se resalta el hallazgo de Coyolxauhqui. Incluye comentarios de Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján. El sexto, “Chichén Itzá, la invasión perpetua”, relata los diversos intentos de viajeros y exploradores por alcanzar dicha zona, así como de la visita de estudiosos del pasado y de turistas año con año. También informa sobre las estructuras de la urbe. Incluye comentarios de los arqueólogos Rafael Cobos, José Huchim y Luis Alberto Martos El séptimo, “Paquimé, Ciudad de Hombres”, brinda información sobre dicha ciudad ubicada en el actual Estado de Chihuahua, así como de la cultura Casas Grande. El octavo, “Cenotes de Yucatán y Quintana Roo, el agua del origen” se informa sobre estos depósitos acuíferos y su relación con los primeros pobladores de la península yucateca, así como de las costumbres funerarias y mitos de los antiguos mayas. Incluye comentarios de los arqueólogos Guillermo de Anda, Helena Barca y Luis Alberto Martos. El noveno, “Calakmul, selva de estelas” se describe la historia conocida de la ciudad, sobre todo con relación a su guerra contra Tikal. Incluye comentarios del arqueólogo Omar Rodríguez. El décimo, “El Cóporo, Plazuelas y Peralta, Caminos de Guanajuato”, brinda información de esas tres zonas en cuanto a sus piedras grabadas y edificios característicos de la zona. Cuenta con comentarios de Efraín Cárdenas, Carlos Torreblanca y Carlos Castañeda. El onceavo, “Michoacán, el reino inconquistable”, expone las características principales de las tres grandes urbes de la región: Tzintzuntzan, Ihuatzio y Pátzcuaro, y de otras como Huandacareo, Tres Cerritos y Tingambato, así como el devenir general de los purépechas. Incluye comentarios de Socorro Landa, Melchor Cruz y Arturo Oliveros. En el doceavo, “Teotihuacan, la Casa del Sol y la Luna” se da cuenta de la principal urbe mesoamericana. En el treceavo, “Palenque, la Moneda de Jade” se revelan datos interesantes acerca de la construcción de la ciudad, de la vida de Pakal y de sus ritos funerarios.

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  • Colección Histórica de Mapas de México - Biblioteca Nacional de Antropología e Historia

    Mapas

    La Colección Histórica de Mapas de México es una selección del acervo de la Mapoteca de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia que contiene mapas originales, producidos entre los siglos XVII y XX, a través de los cuales pueden estudiarse las modificaciones que sufrió el territorio novohispano desde su descubrimiento y, más tarde, durante la conformación del territorio nacional. 

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