Esta pintura anónima conservada en el Museo Regional de Guadalupe retrata a santa Inés, una mártir romana del siglo IV que fue víctima de la persecución del emperador Dioclesiano.

Su nombre proviene del griego Agné que significa “pura”. Este término, transliterado al latín, significa “cordero”, figura con la que se identificó a Jesús como Mesías.

La tradición cuenta que, cuando Inés tenía trece años, el hijo de un funcionario romano se enamoró de ella pero no fue correspondido pues ella quería dedicar su vida a Jesucristo. Debido a su negativa y al hecho ser cristiana, fue apresada, llevada a un prostíbulo y finalmente condenada a ser decapitada.

Con el tiempo se convirtió en la patrona de las mujeres jóvenes, novias, prometidas, jardineros y de la pureza y castidad. Su santo se conmemora el 21 de enero, cuando se bendicen los corderitos que serán ofrecidos al Papa para que con su lana se tejan los palios de los Arzobispos.

En la Mediateca INAH podrás consultar más información acerca de esta pintura.

 

 

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