Gabriel José de Ovalle pintó, en 1749, el momento en el que los enviados de los principales sacerdotes apresan a Jesús después de que Judas les indicó quién era, dándole un beso en la mejilla.

Cuando Malco, esclavo del Sumo Sacerdote, echó mano de Jesús, Pedro tomó una espada y le cortó la oreja, pero Jesús reprendió a su discípulo por usar la violencia y sanó la oreja herida. Después de este momento en el huerto de Getsemaní, todos los discípulos huyeron por miedo a ser arrestados también y Jesús fue juzgado e interrogado antes de ser crucificado.

En camino a la celebración de Semana Santa, compartimos esta pintura resguardada por el Museo de Guadalupe en Zacatecas. Conoce los detalles de esta obra en la Mediateca INAH.

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