Hoy se celebra el santo de un hombre que renovó el cristianismo centrándose en la pobreza, la fraternidad y el amor a Dios.

Francisco de Asís nació en 1182 en una acomodada familia italiana dedicada al comercio de telas. Se cuenta que a sus 24 años, estando en el templo de San Damián de Asís, el cual se encontraba abandonado y destruido, tuvo una visión en la que Jesús le llamaba para reparar su iglesia. Con diligencia se dedicó a la reconstrucción del templo.

Un año después abandonó las riquezas familiares y se dedicó a trabajar en el cuidado de leprosos y a restaurar otros templos. A lo largo de su vida predicó la pobreza y una vida sencilla como un ideal del evangelio.

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Con el paso del tiempo se sumaron adeptos y formó la orden religiosa de los franciscanos y su rama femenina, las Damas Pobres.

En esta pintura, Berrueco retrata una escena de la vida de este santo en la que se puede ver una filacteria con la frase “Vade Francisce, repara domum meam, quae labitur” haciendo referencia a su primera visión. Conoce más de esta obra en la Mediateca INAH.