A lo largo del tiempo, a la cera de abeja se le han dado diversos usos, entre ellos la elaboración de figuras decorativas, las cuales son confeccionadas con los excedentes de la cera más vieja que hay en las colmenas.

La cera es segregada por las abejas melíferas a través de sus glándulas cereras y al entrar en contacto con el aire se endurece, sin embargo, con adecuados niveles de calor y métodos de filtraje es muy fácil transformarla y elaborar figuras con formas y tamaños diversos, como esta escultura de un hombre tocando la guitarra, la cual forma parte de la colección del Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro. Conócela en la Mediateca INAH.

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