En el siglo XVI fray Miguel de Bolonia, quien tenía como mandato la evangelización de los naturales de la zona de lo que hoy en día es el estado de Jalisco, donó la imagen de la Inmaculada Concepción a la capilla del poblado de San Juan.

En ese momento la imagen no fue recibida con mucho aprecio, por lo que fue descuidada y olvidada, situación que cambio en 1623, cuando, según se cuenta, la Virgen realizó su primer milagro, el cual favoreció a una familia de cirqueros que pasaba por el pueblo de San Juan, en su camino hacia Guadalajara.

Se dice que la pareja y sus dos hijas presentaron su acto, durante el cual se hacía uso de unas peligrosas dagas y al ocurrir un fatídico accidente una de las niñas perdió la vida. Llenos de dolor los padres de la niña decidieron enterrarla en la capilla, siendo acompañados por todos los pobladores de San Juan. En ese momento una mujer llevó ante ellos la imagen olvidada de la Virgen, pidiendo que fuese puesta sobre el cuerpo inerte, pues según ella ayudaría a traerla de vuelta. Después de unos minutos todos vieron a la niña levantarse sana y salva. Desde ese momento esta advocación de la Virgen es muy venerada y cada año es visitada por miles de personas en su santuario, localizado en San Juan de los Lagos, Jalisco.

Este exvoto fue ofrecido a la Virgen de San Juan de los Lagos en agradecimiento por haber sanado a una persona enferma de los pulmones y los riñones. Conoce este retablo en la exposición "Memoria de Milagros" que se presenta en el Museo Nacional de las Culturas o en la Mediateca INAH.

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