En el siglo XVIII el dolor de costado se consideraba una enfermedad grave que afectaba uno o ambos lados del cuerpo y estaba acompañado de fiebre. Por lo general esta dolencia se asociaba con la neumonía o problemas cardíacos.

Esta enfermedad tenía una alta letalidad, no sólo por la gravedad del padecimiento, sino por los remedios utilizados para combatir el mal, entre ellos el uso de sangrías y dietas que en lugar de favorecer al enfermo lo debilitaban más.

El exvoto que aquí se presenta fue dedicado a Nuestra Señora de la Soledad, a San Antonio y al Señor del Hospital de Texcoco, en agradecimiento por su divina intercesión para que Antonio Arandes recuperara la salud ante la peligrosa pulmonía y dolor de costado que había padecido.

Este retablo data de 1827 y actualmente forma parte de la colección del Museo Nacional de las Intervenciones. Conócelo en la Mediateca INAH.

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