eotihuacan se localiza en el Estado de México y significa “lugar donde fueron creados los dioses”. Es la ciudad más grande del México antiguo, un emporio político, económico, comercial, religioso y cultural, cuya influencia llegó a lugares tan lejanos como Tikal, en la actual Guatemala.

Durante su apogeo, entre los años 350 y 450, ya habían construido la Pirámide del Sol, la Pirámide de la Luna y la Calzada de los Muertos, y contaba con una población aproximada de 100,000 habitantes. En esa misma época llegaban a la ciudad algodón, plumas preciosas, mantas finas, joyas de concha y caracol, chalchihuites y numerosas frutas y legumbres, procedentes de diversos lugares, pues mantuvo relaciones comerciales y políticas con lugares muy lejanos, como el norte árido de Mesoamérica (hoy Zacatecas), la península de Yucatán y las tierras altas mayas del Petén (Campeche y Guatemala).

Teotihuacan tuvo una sociedad compleja y jerarquizada, donde la clase sacerdotal ocupaba la cúspide, seguida de una nobleza guerrera. Debajo se encontraban los artistas y artesanos, algunos en los barrios de extranjeros, por ejemplo, el de los zapotecas del actual estado de Oaxaca, los constructores, los mineros y los agricultores.

La zona arqueológica abierta al público abarca 264 hectáreas, donde se encuentran los principales conjuntos de estructuras y monumentos como La Ciudadela y el Templo de la Serpiente Emplumada, el Palacio Quetzalpapálotl y tres áreas departamentales Tetitla, Atetelco y Tepantitla, con notables pinturas murales.

Este incensario tipo teatro es un ejemplo de los majestuosos trabajos que se realizaban en Teotihuacán. Data del periodo Clásico y actualmente forma parte de la colección del Museo de Murales Teotihuacanos, Beatriz de la Fuente. Conoce esta pieza arqueológica y la zona arqueológica de Teotihuacán en la Mediateca INAH.

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