En las narraciones del Antiguo Testamento el cordero es uno de los animales que se ofrendaban en sacrificio, por lo que más tarde sería el referente para hacer alusión a Jesucristo, quien dio su vida en favor de la redención del género humano.

Es en el Evangelio según San Juan donde se menciona la frase "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo", la cual posteriormente fue utilizada en las oraciones cristianas y, desde el siglo VII, es parte esencial de la misa católica.

Dada la importancia del Cordero de Dios para los fieles creyentes, era común que se le dedicaran diversos exvotos en agradecimiento por algún milagro recibido, como el que aquí se presenta.

Este retablo se exhibe en la Exposición Temporal “Memoria de Milagros, en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo”. Visita virtualmente esta exposición en la Mediateca INAH.

Ir al contenido