A lo largo de la humanidad diversas enfermedades han afectado a los seres humanos, muchas de ellas han causado miles de muertes y desolación. Por tal motivo, desde el siglo XVIII cuando comenzaron a elaborarse los exvotos muchos de ellos fueron dedicados a Dios, a la Virgen o a algún santo en agradecimiento por su intercesión por haber recuperado la salud.

El exvoto que aquí se presenta data de 1920, fue dedicado a San Nicolás por la gracia recibida a Magdalena Santoyo para que su hijo Tomás consiguiera su alivio tras haber estado gravemente enfermo.

Hoy la Mediateca INAH te invita a conocer este retablo que se exhibe en el Museo Nacional de las Intervenciones y a que te cuides quedándote en casa.

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