El tabaco es de origen americano, su uso estaba extendido desde Argentina hasta el sur de Canadá. En Mesoamérica, la hoja y el humo eran considerados el cuerpo mismo de la diosa Cihuacóatl, y se usaba por igual para alterar los estados de conciencia que para dolores de espalda y muelas.

 

El tabaco en el mundo prehispánico era sagrado y tenía los más diversos usos. Desde el momento en que se cortaba la hoja, se le dedicaban oraciones especiales. Aspirado por la nariz, se usaba para perder el conocimiento y entrar en trance, las palabras del hombre que había fumado eran interpretadas como designios del dios. Mezclado con cal se mascaba para curar la fatiga. Hecho bolita, se colocaba en las muelas que dolían para sanarlas. Las hojas calentadas se ponían en la espalda para aliviar dolores. A pesar de ser extendido, su uso estaba muy reglamentado por ser una planta sagrada, sólo los médicos, las parteras y los sacerdotes podrían tener una pipa de barro, y quienes no tenían alguno de esos oficios eran severamente castigados si se les hallaba haciendo uso del tabaco.

 

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