Por varios siglos se hizo uso de las sangrías como método terapéutico para curar diversas enfermedades, ya que se consideraba que a través de estas extracciones de sangre se limpiaba el organismo de la persona enferma.

Entre las ideas médicas de los siglos pasados prevalecía la creencia de que muchas enfermedades eran causadas por un desequilibrio en la sangre, la cual al quedarse estancada en ciertas partes del cuerpo podía causar diversos trastornos en la salud, por ello los médicos prescribían como tratamiento la pérdida deliberada de fluido vital, a través del corte o punción de los vasos sanguíneos. Sin embargo, dicho procedimiento en muchas ocasiones resultaba contraproducente, ya que debilitaba más al paciente e incluso en algunas ocasiones les provocaba la muerte.

El exvoto que aquí se presenta fue elaborado en 1893 en agradecimiento al Señor del Llanito por haber intercedido para que doña Casimira Jiménez recobrara la salud, quien fue sometida en 1888 a una operación en la que se le picó una de las arterias más nobles, lo que la puso en riesgo de perder la vida. Este retablo se exhibe en la exposición temporal Memoria de Milagros, en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo. Visita virtualmente toda la exposición en la Mediateca INAH

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