Estas enigmáticas figuras humanas labradas en piedra corresponden a la época más temprana de Monte Albán.

Fueron descubiertas en el siglo XIX y desde entonces se han estudiado e interpretado de distintas formas. Debido a sus posiciones corporales, en un principio se les consideró seres deformes que estaban danzando. Asimismo, debido a su desnudez y falta de genitales se les identificó con chamanes castrados en estado de trance. Posteriormente, sus rasgos faciales dieron pie a la hipótesis del arribo de olmecas a Monte Albán.

Nuevos estudios han planteado que las posiciones corporales de los “danzantes” imitan el comportamiento y actitudes del jaguar, símbolo de las virtudes de los gobernantes. Por tanto, estos relieves podrían estar representando a la primera élite de la ciudad de Monte Albán.

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