Escultura portaestandarte antropomorfa que presenta un individuo adornado con elementos asociados a Xiuhtecuhtli (dios del fuego). Se le representaba con un rostro rojo o amarillo y con aspecto de un hombre anciano. Al final del xiuhmolpilli (período de 52 años), se temía que los dioses se apartasen de los humanos dejándolos a su suerte, para evitarlo se celebraban festines en honor a Xiuhtecuhtli y se realizaban sacrificios humanos en los que se inmolaba a un cautivo ataviado con el ropaje del dios tras haberle extraído su corazón.

Esta escultura mexica del periodo post clásico tardío se encuentra en el Museo Nacional de Antropología. Conócela en la Mediateca INAH.

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