Un Cristo Crucificado es la imagen que acompaña a los exvotos dedicados al Señor de las Angustias, pues se hace alusión al dolor y la aflicción sufrida por Jesús al momento de ser llevado a la crucifixión.

En muchas ocasiones los fieles creyentes expresaron su agradecimiento al Señor de las Angustias a través de estos pequeños retablos, conocidos como exvotos, en los que plasmaron los milagros concedidos ante la desesperación de haber sufrido un accidente o padecer una enfermedad.

A través del exvoto aquí presentado Pedro Caramilla agradeció al Señor de las Angustias por recuperar la salud, después de que un toro le dio una cornada, hecho que ocurrió el 13 de septiembre de 1859.

Este exvoto se exhibe en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo.