El 13 de agosto de 1790, cerca del Zócalo, se encontró una de las esculturas más representativas de la cosmogonía mexica. El monolito que mide más de tres metros de alto y pesa cerca de doce toneladas fue llevado a la Real Universidad para ser examinada minuciosamente por Antonio de León y Gama.

La representación de la Coatlicue, deidad de los mexicas, cuenta con diversos elementos simbólicos, entre los que destacan plantas, cráneos, conchas, plumas y una falda con serpientes. La cabeza de esta deidad está formada por dos serpientes que se encuentran, símbolo de la dualidad: la vida y la muerte, lo femenino y lo masculino.

La importancia de esta deidad femenina queda de manifiesto al ser venerada como la madre de los dioses, pues sus hijos los Centzon Huitznáhuac, la diosa Coyolxauhqui y Hiutzilopochtli forman parte de uno de los mitos centrales en la cosmovisión mexica.

Imágenes de esta deidad puedes verlas en la Mediateca INAH.