En la Nueva España los recogimientos surgieron en el siglo XVI con el objetivo de preservar la moral pública de las mujeres, a quienes se consideraba débiles e incapaces para velar por su bienestar, motivo por el cual requerían del cuidado y protección del padre, los hermanos o el marido según fuera el caso; y si se carecía de tal amparo la reclusión era la única garantía para preservar su honor.

Los primeros centros de reclusión fueron los centros para mujeres de la vida pública, a quienes generalmente se les encerraba por la fuerza, se les sometía a una severa disciplina, consagrando su vida al trabajo y a la oración. La creación de los recogimientos se extendió hasta el siglo XVIII y sus fines se fueron adaptando a las necesidades de cada época. Surgiendo así las casas en donde se admitían damas que eran confinadas por sus maridos, ya fuera por problemas conyugales o mientras duraban los trámites de anulación matrimonial; las de viudas, doncellas pobres, entre otras.

La violenta escena representada en el exvoto aquí presentado, se desarrolló en un recogimiento de Celaya en el año de 1880. Conoce esta colección que se exhibe en el Museo de las Culturas del Mundo.