La orden religiosa de los dominicos, también llamada los predicadores, fue fundada en España en el año 1215 por Domingo de Guzmán. Los dominicos llegaron a la Nueva España en 1526 e iniciaron inmediatamente su labor evangelizadora.

La indumentaria ha sido un elemento que permite diferenciar a los religiosos de cada orden, siendo el hábito de color blanco y negro lo que ha caracterizado a los dominicos. Dichas tonalidades hacen alusión, respectivamente, a la castidad y a la vida de penitencia que rigen su vida.

En este óleo sobre tela, cuyo autor se desconoce, se muestra a una monja dominica ataviada con los colores propios de la orden. Esta pintura se exhibe en el Museo Nacional del Virreinato. Conócela en la Mediateca INAH.