En la tradición mesoamericana existe una enorme gama de elementos simbólicos retomados de la naturaleza, entre ellos se encuentran múltiples representaciones de aves que a lo largo del espacio y tiempo acompañaron a las distintas culturas que habitaron el México antiguo.

Las constantes representaciones de aves dan cuenta de la relación naturaleza-hombre, en ellas podemos observar águilas, quecholes, tecolotes, pericos y patos. Las imágenes y figuras aparecen en contextos funerarios y rituales con estilos muy variados desde los más abstractos hasta los más realistas.
La cantidad de figuras de patos y pericos nos dan una idea de la importancia de ellos en la cosmovisión indígena. Debido a su carácter migratorio y a que su hábitat se encuentra en los cuerpos acuáticos o con mucha vegetación, estos animales se encontraban asociados con el agua y la fertilidad.

El valor sagrado de las aves es tal que el dios nahua Ehécatl (9 viento en la cultura mixteca) portaba una máscara bucal con forma de pico de pato con la cual soplaba para motivar el movimiento de las nubes. También, se han encontrado contenedores de agua en forma de pato y representaciones de pericos con el pico abierto del cual brota agua. Esto nos indica una relación simbólica con las nubes que, al igual que estas aves, viajan por los cielos y su presencia indica el arribo del líquido esencial para el desarrollo de la vida.