Una de las culturas más conocidas de Mesoamérica y México es la maya, que se desarrolló sobre una superficie aproximada de 325 mil km2 abarcando parte de Chiapas, Tabasco, la península de Yucatán, así como parte de Centroamérica.

Los elementos más destacados de esta cultura son: el uso posicional del cero (representado por una concha), un sistema complejo de escritura, el uso de una fecha era como hito para contabilizar los años, arquitectura con techos abovedados y decoraciones con estuco moldeado, así como la elaboración de estelas conmemorativas. Otros aspectos importantes son la elaboración de códices, bajorrelieves, pintura mural con el uso del “azul maya”, cerámica polícroma y un gran conocimiento de astronomía.

Esta cultura contaba con complejos arquitectónicos destinados a la observación de los movimientos de los astros, este interés por la astronomía hizo posible el desarrollo de un sistema calendárico que registró los ciclos del sol, venus y la luna. Este último comprendía el registro de los días transcurridos de cada lunación. Esto se reflejó en las manifestaciones artísticas, el conocimiento de los ciclos agrícolas y la organización de actividades rituales. Parte de este conocimiento se plasmó en los códices, un gran ejemplo de ello es el Códice Maya de México que las recientes investigaciones del INAH demostraron su autenticidad y la antigüedad de su elaboración que lo data entre 1021 y 1152 d.C.

Por otra parte, la organización social estaba encabezada por un grupo de élite que gobernaba y administraba el poder. Al mando se encontraba el Ahaw (el de la voz potente) que era intermediario entre los seres humanos y los dioses; en varios relieves se muestra a los gobernantes realizando autosacrificios y ofrendas a los seres sagrados, incluso suele plasmarse como la ceiba que conecta los tres planos del cosmos. La base de la sociedad estaba compuesta por los trabajadores agrícolas, artesanos y demás grupos subordinados, estos se organizaban por grupos familiares e incluso algunos tuvieron sistemas parecidos al calpulli nahua.

Los mayas tenían una estrecha relación con el entorno biogeográfico, algunas plantas como el maíz y animales como el jaguar, la serpiente, el ciempiés y el águila fueron considerados como portadores de energías sagradas. Se creía que en los witz (cerros o montañas) habitaban los ancestros y el dios de la lluvia, en este lugar residían las energías sagradas que motivaban a la vida, de hecho, las pirámides son imitaciones de esos montes sagrados. Además, se consideraba que las cavernas y cuevas eran punto de entrada al inframundo. Otro aspecto de esta cultura es que creían que todos los seres se componían de elementos físicos e intangibles, estos últimos eran entidades anímicas llamadas way o ch’ulel, que permitían la comunicación con los dioses.

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