Padre dominico del siglo XIV, oriundo de Valencia, España, quien tras una visión en la ciudad de Aviñón en 1398 se consagró con ahínco a la predicación, haciendo viajes por Europa.

Vicente Ferrer nació en Valencia en 1350 y a la edad de 17 años ingresó a la orden dominica que le permitió viajar y profundizar sus estudios. Pronto formó parte de legaciones eclesiásticas en medio de una convulsa situación política dada por el Cisma de Occidente, en el cual varios obispos se disputaban la autoridad papal. No obstante, la principal labor de Ferrer fue la prédica, especialmente a partir de su famosa visión en la ciudad de Aviñón donde, enfermo y atacado por la fiebre, contempló y escuchó a Jesucristo acompañado de santo Domingo y San Francisco, quien le aconsejaba dejar la corte del papa para dedicarse a compartir el Evangelio entre todos los pueblos. Esta labor no la dejaría hasta 1419, año de su muerte. A mediados del siglo XV sería finalmente canonizado.

La Mediateca INAH te invita a apreciar este óleo sobre tela donde se representa al santo, vestido con el hábito dominico, llevando en la mano izquierda un crucifijo que simboliza su labor de predicador.