En las representaciones religiosas existe una reiterada presencia de la Virgen como figura caritativa, con gran poder para auxiliar y aliviar las penas humanas.

Esta pintura alude a la orden carmelita que llegó a la Nueva España en el siglo XVI y que se identifica por sus túnicas color marrón, que portan San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. La composición también integra la creencia en las ánimas del purgatorio, mito de origen medieval que llega a la colonia en el mismo siglo. La Virgen del Carmen, con el escapulario en la mano como seña para la salvación, intercede para la liberación de las almas purgantes que elevan sus manos apelando a la intervención divina. En este tipo de pinturas es frecuente encontrar otros objetos similares, como cordones franciscanos, cintas agustinianas, escapularios y rosarios.

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