El catolicismo había perdido una gran cantidad de adeptos en muchos estados de la Europa occidental a causa de la Reforma protestante y existía el temor de que ocurriera lo mismo en las colonias del Nuevo Mundo.

Ante este problema, la Iglesia católica, a partir de 1545, tomó una serie de medidas para contrarrestar el poder de la Iglesia luterana y calvinista. Decidió, entre otras cosas, reanudar el Tribunal del Santo Oficio (Inquisición), enlistar los libros prohibidos por la Iglesia y enfatizar la catequización del Nuevo Mundo mediante el uso de imágenes. Al igual que en el relato del arca de Noé, donde el hombre más justo y noble de Dios sobrevivió a las peores calamidades, la Iglesia de la Contrarreforma tuvo sus propias representaciones que la mostraban como un barco triunfante ante los ataques de la Iglesia protestante, como se aprecia en la pintura.

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