Xochicalco


Xochicalco
En el lugar de la casa de las flores
Patrimonio mundias desde 1999

Sobre impresionantes plataformas en la montaña, los pobladores erigieron vistosísimas pirámides y palacios. Su extraordinario observatorio es uno de los más estudiados de Mesoamérica. La fineza que alcanzaron en la plástica y su conocimiento de la ingeniería son patentes.


“En el lugar de la casa de las flores”. Así fue nombrado Xochicalco por los pobladores de habla náhuatl que conocieron esta impresionante ciudad prehispánica del periodo Epiclásico cuando ya estaba abandonada. El apelativo se debe tal vez a las repetidas y particulares representaciones de flores que dejaron como evidencia quienes construyeron la ciudad, o bien a la enorme variedad de éstas que, con diversos colores y formas, abundan prácticamente durante todo el año. Aun con estas interrogantes, los datos arqueológicos nos aproximan más a creer que Xochicalco debió ser conocido como Totolhuacalco (“el lugar donde atrapan aves” en lengua náhuatl), pues se han encontrado repetidas evidencias de un glifo que muestra un ave dentro de lo que aparentemente es una jaula.

Xochicalco fue mencionado desde el siglo XVI por fray Bernardino de Sahagún y ha sido investigado por numerosos curiosos, como consta en los múltiples análisis en los diversos campos del conocimiento que este asentamiento prehispánico ofrece. Cabe señalar que, pese al notable incremento de estudios en los últimos 100 años, el sitio continúa generando interrogantes.

El periodo Epiclásico mesoamericano (650-900) se ubica inmediatamente después de la caída de Teotihuacán, por lo que es viable pensar que emigrantes de aquella urbe fundaron varias ciudades del Epiclásico, y que esta etapa se caracterizó por asentamientos prehispánicos en lugares de difícil acceso, en algunos casos utilizando las irregularidades del terreno y en otros adecuando de manera artificial las condiciones de accesibilidad para restringir o impedir la entrada. Tal es el caso de Xochicalco en Morelos, Monte Albán en Oaxaca, Teotenango en el Estado de México, Cacaxtla en Tlaxcala, El Tajín en Veracruz, Cholula y Cantona en Puebla y Paquimé en Chihuahua. Se conjetura que esta característica responde a las condiciones sociales de aquel momento, como disputas constantes por dominar territorios y rutas comerciales, y al final a las revueltas internas que terminaron con las ciudades, según se deduce por las evidencias de incendios, esculturas cercenadas y abandonos repentinos de espacios tan hegemónicos como Xochicalco.

Son notables los conocimientos de ingeniería que permitieron a los xochicalcas planificar, construir y abandonar, en un periodo de 250 años, un asentamiento caracterizado por la restricción de espacios. Aprovecharon la forma de tres lóbulos del Cerro Xochicalco y trabajaron en la nivelación artificial del terreno hasta lograr cinco niveles de terrazas, desde donde controlaban toda la ciudad. También sobresalen su avanzado sistema de captación y desfogue de aguas pluviales, las estructuras habitacionales de por lo menos dos pisos ubicadas en la Acrópolis, y los tres juegos de pelota encontrados hasta ahora, cada uno con diferentes características.

Por su parte, el magnífico trabajo artístico de los artesanos xochicalcas durante el apogeo del sitio se aprecia lo mismo en el Templo de las Serpientes Emplumadas, la Estela de los Dos Glifos, las tres estelas encontradas en el Templo de las Estelas y el aro del Juego de Pelota Oriente, que en las piezas hoy expuestas de manera permanente en el Museo de Sitio como las esculturas del Puma con Moño, El Señor de Rojo y la Estrella de Mar así como diversas esculturas en piedra y cerámica que, además, revelan un extenso conocimiento de la flora y la fauna de la región. Todos estos objetos seguramente fueron de gran valor, debido a las complicaciones de generar rutas de intercambio entre Xochicalco, asentado en el Altiplano Central mexicano, y lugares tan distantes como Oaxaca, la costa del Golfo de México y la península de Yucatán.

Los motivos petrograbados en el Templo de las Serpientes Emplumadas, de acuerdo con la teoría más aceptada, son testimonio de una reunión que se celebró en Xochicalco con pueblos del área maya y las costas del Golfo y Oaxaca, aparentemente para realizar una corrección calendárica que tuvo como referencia un eclipse total de sol ocurrido en los años en que Xochicalco vivió su máximo esplendor.

La importancia astronómica del Observatorio de Xochicalco, uno de los cuatro más estudiados de Mesoamérica junto con el de Monte Albán y dos de Teotihuacán; las impresionantes expresiones plásticas, los avanzados conocimientos de ingeniería y la vasta biodiversidad que desde tiempos prehispánicos está presente en el lugar y sus alrededores, fueron algunos de los motivos que llevaron a la UNESCO a inscribir a Xochicalco en la Lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1999. Ello trae consigo la responsabilidad de conservar este lugar para beneficio de las generaciones futuras.

Mención aparte merece el Museo de Sitio de Xochicalco, que inspirado en el alto grado de desarrollo alcanzado por los xochicalcas, fue el primer museo que funciona con tecnología sustentable en México, y a sus casi 20 años de operación renueva continuamente el compromiso de Xochicalco con el medio ambiente.



INFORMACIÓN PRÁCTICA

Lunes a domingo de 9:00 a 18:00 hrs.
$65.00 pesos
A 38 kilómetros de la ciudad de Cuernavaca, en el valle de Xochicalco.

CONTACTO

+52 (737) 374 3090
xochicalco.mor@inah.gob.mx
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