Museo Regional de Nuevo León, El Obispado


Museo Regional de Nuevo León, Ex Obispado
Regional

El edificio más antiguo de Monterrey, un palacio episcopal de 1787 y todavía barroco, aloja el museo completísimo de la historia del estado y la región desde el pasado remoto hasta la primera industrialización. La gente, los artistas, próceres, invasores, héroes, los primeros empresarios.


Entre los edificios construidos durante el Virreinato en la actual ciudad de Monterrey, el más antiguo es el Palacio de Guadalupe o del Obispado, donde se aloja el Museo Regional. Se levanta en una loma que domina la ciudad, en terrenos que en el siglo XVIII concedió el Ayuntamiento a la sede episcopal de Linares. Se terminó de construir en 1787 a instancias del obispo de Linares (la principal sede religiosa antes de ser trasladada a Monterrey), el mallorquín fray Rafael José Verger, de la orden franciscana. Es de piedra caliza, finamente labrada en estilo barroco en la fachada principal, arcadas e impresionante cúpula. En el siglo XIX y principios del XX sirvió de fortaleza para enfrentar la invasión estadounidense en 1846, la invasión francesa de 1864 y 1866, la guerra entre republicanos e imperialistas mexicanos durante esas mismas fechas, las rebeliones de La Noria y Tuxtepec en 1871 y 1876, y la etapa inicial de la Revolución Mexicana (1913 y 1914).

Contiene dos plantas y 10 salas en las que se despliega una rica colección sobre la historia del estado neoleonés y la región norte de la República, desde el pasado remoto hasta el estallido de la Revolución. Lo primero que se visita es el oratorio, dedicado a la Virgen de Guadalupe, con un retablo pintado en 1783 por Francisco Vallejo. Lo relativo al Virreinato se ilustra, por ejemplo, con un inmejorable retrato del virrey duque de Linares, obra de Francisco Martínez en 1823, y por armas que pertenecieron al gobernador del Nuevo Reino de León, Martín de Zavala. La evangelización se evoca —y explica— con carteles y objetos notables del antiguo templo de San Andrés, hoy desaparecido (el portón del Museo fue recuperado de ese monumento), una pila bautismal, una hermosa talla de santo Domingo de Guzmán y una valiosa colección de esculturas estofadas de santos.

La Guerra de Independencia figura, por supuesto, representada por fray Servando Teresa de Mier, Bernardo Gutiérrez de Lara y Santiago de Villarreal, de quienes se exhiben, además de las cédulas que narran y explican su intervención en los acontecimientos, objetos importantes, como la imprenta de que se hizo acompañar fray Servando cuando regresó a Nueva España en 1817, en el contingente de Javier Mina. La onerosísima Guerra del 47 y la Intervención Francesa aparecen también con objetos impresionantes, como los fusiles de bayoneta con que se fusiló a Maximiliano de Austria o la bandera que llevó en sus batallas el general Mariano Escobedo. A los caudillos neoleoneses más notables del siglo XIX —Santiago Vidaurri, Gerónimo Treviño y Francisco Naranjo— se dedica también un espacio, con cedularios que rememoran y explican su trayectoria y objetos que les pertenecieron y retratan su estilo de vida.

En relación con el Porfiriato, la exhibición gira en torno de Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo León de 1885 a 1887 y de 1889 a 1909, quien se rebeló dos veces contra el presidente Madero, en 1911 y 1913, cuando murió. Su paso por la historia refleja la comunidad neolonesa, incipiente industrialización, primera legislación laboral y entusiasta organización política, todo ello ilustrado con explicaciones y objetos de su pertenencia y de su familia. También se exhibe el carruaje que utilizó el presidente Porfirio Díaz en una visita a la capital del estado. A ello sigue la muestra sobre el arranque del desarrollo industrial propiamente, que comenzó con la Cervecera, la Vidriera y la Fundidora, y las organizaciones que ello dio a lugar, así como su repercusión social.

Un aspecto importante, y colofón elocuente sobre la cohesión y solidaridad neoleonesas a lo largo de los siglos, es la organización y desarrollo de la arquidiócesis de Monterrey, que comienza con la referencia al obispo Verger y un excelente retrato suyo de 1784, obra de Juan Alzíbar, a lo que acompañan, siempre con las debidas explicaciones históricas, objetos de aquel pastor y ejemplos del arte sacro virreinal y decimonónico del estado.



INFORMACIÓN PRÁCTICA

Martes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs.
$55.00 pesos
Rafael José Verger s/n, Colonia Obispado, C.P. 64030, Monterrey, Nuevo León, México.

CONTACTO

+52 (81) 8346 0404
museoobispado@inah.gob.mx
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