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ACERVOS

  • Colección Vives Price - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta pequeña colección de 533 piezas (196 negativos y 337 positivos) ingresó en la Fototeca Nacional en los años ochenta, sin quedar registro de su procedencia. Todas las fotografías son de las primeras décadas del siglo XX, y entre los temas que abordan, se encuentran escenas de las fiestas del Centenario de la Independencia, algunas relacionadas con el comercio de imágenes que se desarrolló en torno a dicho evento. Así, aparecen los desfiles y las residencias oficiales; también encontramos vistas de la Ciudad de México, paseos y sucesos destacables, las grutas de Cacahuamilpa –una de las excursiones tradicionales de la época–, el transporte ferroviario y la industria.

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  • Colección Felipe Teixidor - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En enero de 1979 ingresó a la Fototeca Nacional el acervo de este destacado intelectual de origen español. Adquirido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah). Por desgracia, también en este caso operaron los criterios de accesibilidad a los materiales, por lo que se modificó sustancialmente el orden original, incorporándose imágenes de otros fondos, especialmente del llamado Culhuacán, a la vez que piezas de este acervo fueron trasladadas a otras colecciones. En los últimos tiempos se ha trabajado para recuperar su integridad y actualmente cuenta con 13,532 piezas (410 negativos y 13,122 positivos) que abarcan de mediados del siglo XIX a cerca de 1970. El extenso legado de Teixidor se complementa con los materiales comprados por el Archivo General de la Nación, y por su acervo bibliográfico, adquirido en 1987 por la Biblioteca de México.

    Felipe Teixidor (1895-1980) nació en Barcelona, y se naturalizó mexicano en 1928. Estudió en su ciudad natal y muy joven se fue a vivir a París, donde estuvo en contacto con el medio artístico. Llegó a Orizaba, Veracruz, en 1919, y en 1922 se estableció en la capital, donde rápidamente se incorporó al ambiente cultural de vanguardia de la época, sobresaliendo su amistad con Edward Weston y Tina Modotti, la cual marcaría su apreciación hacia la fotografía, misma que también practicó. Frecuentó a diego Rivera, Jena Charlot, al Dr. Atl, Nahui Olin, Enrique y Gabriel Fernández Ledesma, Monserrat Alfau –Monna, quien se convertiría en su esposa-, Rafael Sala, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Genaro Estrada y muchos otros.

    En México desarrolló sus intereses bibliográficos y cultivó su afán coleccionista. Fue vendedor de libros viejos, lo que seguramente le puso en contacto con fotografías antiguas –apreciadas por algunos miembros de sus círculo, como Enrique Fernández Ledesma-, y que debió empezar a coleccionar desde época muy temprana. Desempeñó múltiples puestos en la administración pública y coordinó las cuatro primeras ediciones del Diccionario Porrúa de historia, geografía y biografía de México y la colección Sepan Cuántos… de la misma casa editorial. La labor de edición la compartió con Monna, también española e intelectual por derecho propio. En 1980 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua.

    La colección de Felipe Teixidor destaca por su amplia variedad, que responde a su curiosidad en materia fotográfica y al uso que dio a las imágenes para documentar e ilustrar publicaciones. Con enorme sensibilidad plástica, Teixidor escogió obras de gran calidad, con técnicas y formatos tan diversos, que su legado resulta un valioso muestrario de los principales fotógrafos que trabajaron en México y de los distintos procesos fotográficos. Entre los autores extranjeros se encuentran Désiré Charnay, Julio Michaud, François Aubert, Alfred Briquet, William Henry Jackson, Gove and North y Hugo Brehme. En cuanto a los nacionales, cabe mencionar a Octaviano de la Mora, Lorenzo Becerril, Cruces y Campa, y los hermanos Valleto.

    Las imágenes con vistas de las principales ciudades mexicanas, así como sus paisajes y monumentos históricos y arqueológicos, han servido para el estudio del patrimonio mueble e inmueble. Su colección de retratos del siglo xx es una de las más ricas, tanto por la cantidad como por la amplia gama de personajes famosos y anónimos que aparecen, convirtiéndola en referencia básica para el estudio de las maneras de representación individual y colectiva de las clases media y alta del México decimonónico. Las series de tipos mexicanos y escenas costumbristas abren el espectro a una gama más amplia de nuestra sociedad. No faltan en su colección fotografías y postales de la Revolución, sobre todo de la Decena Trágica y la invasión norteamericana de 1914, además de vistas de ciudades y monumentos europeos y americanos. Finalmente, Teixidor también nos dejó un registro de sus viajes de trabajo, que le llevaron a recorrer gran parte del territorio nacional.

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  • Colección Étnico - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Procedente de la Fototeca de la Dirección de Monumentos Coloniales del Instituto Nacional de Antropología e Historia con sede en el ex Convento de Culhuacán, se incorporó a la Fototeca Nacional, en 1978, un conjunto de 2,858 imágenes (932 negativos y 1,926 positivos) antropológicas y etnográficas que abarcan de mediados del siglo XIX a mediados del XX, al que se denominó Colección Étnico, y que tuvo su origen en el Museo Nacional y en las investigaciones realizadas por el Instituto desde su creación.

    La fotografía antropológica fue un importante género dentro de las colecciones del antiguo Museo Nacional, al proveer información visual fundamental para elaborar el catálogo de las etnias que desvelaba a los investigadores en su afán por obtener un panorama global que permitiera desarrollar teorías sobre su historia, así como generar estrategias para incorporar a los indígenas al proyecto nacional. La documentación fotográfica presentaba tanto a individuos como a grupos, y abarcaba desde el retrato de estudio hasta el registro antropométrico; paulatinamente se fueron incorporando imágenes de su hábitat, objetos y costumbres, acorde con el desarrollo de la antropología que abandonó el registro aislado de los “tipos físicos” para contextualizarlos en su entorno.

    En el siglo XIX en inicios del XX muchas de las impresiones provenían de fotógrafos establecidos a lo largo del país, lo cual implicó heterogeneidad en la manera de acercarse a los sujetos, en los formatos y en la calidad de las imágenes. Entre éstas hay algunas que podemos ubicar dentro de la tradición de los llamados “tipos populares” o “mexicanos”, evidentes representaciones de los oficios, realizadas generalmente en estudio, con actores o con personajes que realmente desempeñaban esas actividades, muchos de los cuales eran de origen indígena. Para la Exposición Histórico-Americana de Madrid, que en 1892 celebró su Cuarto Centenario del Descubrimiento de América, ingresaron innumerables fotografías enviadas por los diversos estados de la República, a veces realizadas ex profeso.

    En el inventario del Museo de 1919, por ejemplo, se documentaron 617 fotografías de grupos étnicos en diversos formatos, que abarcaban todos los estados y territorios del país; entre ellas se encontraban 22 de “Indígenas en posición antropométrica”. Otra vertiente fue el registro de material osteológico en el campo de la antropología física. Interesante es también la serie sobre la educación rural en la época posrevolucionaria.

    Por otra parte, existió en el pasado –como en nuestros días- un intercambio de imágenes entre investigadores extranjeros e instituciones mexicanas, que han enriquecido el acervo con autores muy diversos. La falta de documentación, el uso evidente de algunas fotografías o del mismo modelo para representar a diversas etnias o variantes regionales, así como la recurrencia constante a estereotipos, dificultan su identificación precisa. Como muchas de otras colecciones, las imágenes están a espera de investigaciones puntuales. No obstante, resultan de incuestionable atractivo visual y constituyen una rica fuente documental, no solo porque muchas de las tradiciones, indumentaria o actividades registradas han desaparecido, sino porque brindan información invaluable para acercarnos al contexto cultural bajo el cual se construyeron los catálogos etnográficos y las distintas maneras de percibir al indígena.

    La manera en que se utilizaron las imágenes, las formas en que fueron tomadas, (escenografías, poses, gestos, inclusión de objetos, etcétera) nos hablan de la particular visión del fotógrafo y de quienes le encargaron las tomas o las usaron después (el retoque, el montaje, los datos anotados, la circulación, etcétera); todos estos elementos constituyen valiosos recursos para comprender el complejo proceso en que se desenvolvieron los estudios etnográficos en nuestro país. Además, son una muestra clara del papel que la fotografía ha jugado a lo largo de nuestra historia como agente para la descripción, construcción, formulación y planteamiento de nuestra identidad multiétnica.

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  • Colección Culhuacán - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Este fondo tiene su origen en las colecciones del antiguo Museo Nacional y se prolonga a las actividades del Instituto Nacional de Antropología e Historia hasta la década de 1960. En él se encuentran temáticas muy diversas que dan cuenta de la multiplicidad de tareas que han enfrentado estas instituciones: el registro de sitios prehispánicos y del patrimonio monumental, documental y artístico del país; los objetos que formaban parte de los acervos; la museografía; los retratos de personajes destacados de la cultura en las primeras décadas del siglo XX; el personal del Museo; eventos históricos y series de imágenes que se intercambiaban con otras instituciones en el mundo. Asimismo, se encuentra representado un rico panorama de técnicas fotográficas y de autores que laboraron en el país, ya fuera como fotógrafos de la institución o como profesionales que solicitaban su permiso.

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  • Proyecto México 1ª etapa

    Guías turísticas

    Breves reseñas históricas de los sitios patrimoniales, datos de su arquitectura y hechos relevantes sucedidos en el lugar, son algunos de los contenidos de las casi 400 miniguías de museos, zonas arqueológicas y monumentos históricos publicadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde los años 90s. Se trata de materiales informativos disponibles para el público en versión electrónica que pueden consultarse en red, descargarse para su lectura e imprimirse.

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  • Colección Nacho López - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 1986 el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) compró el acervo de Nacho López, compuesto por 35,654 piezas (32,239 negativos y 3,415 impresiones) que van de 1940 a 1980 y, a petición expresa del autor, inmediatamente lo entregó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para su resguardo, investigación y difusión. Originario de Tampico, Ignacio López Bocanegra (1923-1986) desde muy joven mostró interés por la fotografía, que comenzó a practicar en Mérida. En 1944 se trasladó a la capital del país y fue ayudante de camarógrafo en la Unión de trabajadores de estudios Cinematográficos, iniciando en 1945 sus estudios en el Instituto de Artes y Ciencias Cinematográficas de México donde, entre otras figuras señeras, impartían clases el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo y el director de cine alejandro Galindo. En 1948 residió por un breve periodo en Venezuela, sede de su primera muestra, donde fue maestro de técnica fotográfica en la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Caracas.

    A partir de los años cincuenta inició su conocida etapa como fotorreportero y desde entonces destacó por su cobertura de la vida popular de la Ciudad de México. Llevó a cabo un importante registro de danza contemporánea, actividad para la que siempre guardó especial atención debido al vínculo con su hermana, la bailarina Rocío Sagaón. Por esos años comenzó su colaboración con diversas revistas y periódicos como Mañana, Así, Hoy, Siempre!, Life y Artes de México. Desde 1956 incursionó en el cine –que fue una de sus pasiones– y filmó a lo largo de su vida varios documentales, noticieros y cortometrajes, obteniendo un premio por Los hombre cultos (1972). Fue asistente y laboratorista de Víctor De Palma, fotógrafo de Life, a quien consideró su primer maestro. Entre sus publicaciones figuran Viaje a la tarahumara (1960); un número doble de Artes de México, “La Ciudad de México III” (1964); Los pueblos de la bruma y el sol (1981); Los trabajadores del campo y la ciudad (1982); Los chontales de Tabasco (1982) y Yo, el ciudadano (1984). Realizó numerosas exposiciones, entre las que figuran Cincuenta imágenes de jazz (1962, con Pedro Cervantes), Caleidoscopio fotográfico (1965) y Espacios constantes (1984).

    Importante para su madurez plástica fue su participación en el grupo de Los Interioristas, que promovían un arte ligado al hombre en respuesta al abstraccionismo imperante entonces, y con el cual expuso en 1961. En los años setenta fue catedrático en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana y en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México, al mismo tiempo dictó numerosas conferencias sobre cine y fotografía. Fundador del Consejo Mexicano de Fotografía, escribió una serie de artículos en torno al Primer Coloquio Latinoamericano de fotografía, convocado en 1978. Trabajó para varias instituciones gubernamentales, como el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas, en 1963; el Instituto Nacional de Capacitación Agraria, en 1974; la Dirección de Educación Indígena, en 1980, y el instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales, en 1982. Destaca su labor en el Instituto Nacional Indigenista (hoy Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas), para el cual realizó extensos registros fotográficos en diferentes zonas indígenas y varios cortometrajes. Allí colaboró en la formación del archivo audiovisual, junto con sus amigos Alfonso Muñoz y Óscar Menéndez.

    Nacho López hizo del fotoensayo una forma muy personal de expresión. Muchas de sus mejores series fueron “dirigidas”, mediante situaciones que él mismo provocaba en el ambiente popular de la capital: es el caso de los ensayos, Cuando una mujer guapa parte plaza por Madero y La Venus se va de juerga. De este modo, como ha señalado John Mraz, detrás de sus secuencias fotográficas hay todo un trabajo de concepción, planeación, dirección y ejecución, que da una nueva dimensión a la toma instantánea y al trabajo documental. También supo desplegar en los registros más ortodoxos de documentación y en el tratamiento de temas étnicos, arquitectónicos y sociales, un encuadre novedoso y perspicaz, que se sumaba a una sorprendente actitud lúdica. Una vez realizada la serie, López trabajaba en la selección, montaje, pies de foto y edición, así como en la formación misma de la página, ensamblando imágenes con textos propios o ajenos. Por la calidad plástica y técnica de sus imágenes y su compromiso social, por las reflexiones en torno a su propio quehacer, y por la lucidez con que abordó algunos de los temas medulares de la compleja sociedad mexicana de la segunda mitad el siglo XX, Nacho López es considerado uno de los principales teóricos del fotoperiodismo mexicano, y uno delos fotógrafos documentales más importantes.

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  • Colección Bonifacio Maraveles - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección, compuesta por 8,477 negativos ingresó a la Fototeca Nacional el 17 de diciembre de 2002, gracias a la donación del arquitecto Carlos Miranda Arias, a quien el autor legó sus materiales. Posiblemente nació en Guadalajara, Jalisco, en 1917, y murió en 1988; se cree que fue fotógrafo personal de Ramón Aguirre Velázquez, jefe del Departamento del Distrito Federal entre 1982 y 1988. Sin embargo, no ha sido posible obtener más datos sobre el autor. Por las fotografías se puede deducir que al menos durante las décadas de 1950 y 1962 que abarca el fondo, Maraveles se especializó en el registro de empresa, fábricas y comercios. En placas de medio formato ejecutó un trabajo profesional de calidad que da cuenta de algunos aspectos de la industrialización en México durante los gobiernos de Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos.

    Desde 1940 y hasta 1968 se vivió el llamado “milagro mexicano” que se caracterizó por ser una etapa de crecimiento sostenido durante la cual se instauró una política de desarrollo centrada en la industrialización y en la sustitución de las importaciones. Esta apuesta por la construcción de la industria –no siempre de capital mexicano–, puede verse en las imágenes que nos legó Maraveles de la fábrica de máquinas de coser Toyoda y de las compañías Xerox y Good Year Oxo; particularmente interesantes resultan sus tomas de la entonces pujante industria automotriz, donde figuran las fábricas que establecieron Ford –cuya planta de Cuautitlán, abierta en 1964, fue el icono de la fabricación industrial de automóviles en México–, Renault –que abrió una filial en 1966– y Volkswagen –que en 1964 comenzó a fabricar el escarabajo en nuestro país.

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  • Colección Cruces y Campa - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección fue creada en 1993, a raíz de una investigación realizada por la historiadora Patricia Massé en torno a la obra de estos autores, ubicada en diversas colecciones de la Fototeca Nacional a modo de facilitar su acceso. Los 1,435 positivos que abarcan de 1862 a inicios del siglo xx, provenían originalmente de las colecciones del Museo Nacional (Culhuacán), Felipe Teixidor y Casasola.

    Cruces y Campa fue una de las firmas más famosas entre el gremio de profesionales establecido en la década de 1860, cuando surgió un novedoso formato para el retrato: la tarjeta de visita, que propició la reducción de costos y una amplia circulación. El estudio fue fundado en 1862 por Antíoco Cruces y el profesor de grabado Luis Campa en la Ciudad de México, primero en la calle de San Francisco y luego en la del Empedradillo, a un costado de la Catedral Metropolitana. La firma se mantuvo durante quince años y posteriormente Cruces se hizo cargo del negocio; sin embargo, todo indica que su ex socio fundó un nuevo estudio, Campa y compañía, que figura en 1903. Mientras laboraron juntos, por sus salones circularon los más destacados personajes de las sociedad y la política mexicana, especialmente los vinculados al partido liberal. Aunque también fotografiaron a la elite del Segundo Imperio.

    Ambos autores estudiaron en la Academia de San Carlos, donde Campa impartió la cátedra de grabado. Esta formación les permitió componer sus obras dentro de los cánones artísticos vigentes, lo que les valió el reconocimiento nacional e internacional, ejemplo de ello es el premio obtenido en la Exposición de Filadelfia de 1876. En sus retratos están presentes los signos de aceptación social de la época, enmarcados en un decorado sencillo que permití acentuar la personalidad de los sujetos con una impresión de naturalidad. Un año antes, anunciaban que a partir de octubre, iban a destruir los “clichets o retratos negativos” que habían conservado por catorce años para dar un nuevo uso a los cristales.

    Algunos de esos retratos les sirvieron para editar con gran éxito una Galería de personas que han ejercido el mando supremo de México, registrada en 1874. Con textos de Basilio Pérez Gallardo, fue un eficaz vehículo para la educación cívica a raíz de la derrota del Imperio y la restauración de la República. También acrecentó su fama la vasta colección de tipos mexicanos, que alcanzó una amplia difusión y que con el tiempo se ha incorporado al imaginario social del país. Ésta se caracteriza por la presencia en el estudio de indígenas y mestizos encuadrados en una cuidadosa escenografía, la cual conducía la representación a los modelos iconográficos de lo pintoresco.

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  • Acervo histórico de miniaturas - Museo Nacional de Historia

    Pinturas

    En Europa, durante los siglos XVI a XIX se llevaron a cabo innumerables pinturas de reducida dimensión, denominadas miniaturas, en México dichos trabajos se manifestaron a fines del siglo XVIII y durante el siglo XIX. Artistas como Miguel Cabrera y José de Ibarra practicaron la pintura de pequeñas dimensiones. El Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec colecciona y custodia alrededor de 240 piezas, en las cuales se representan retratos, vírgenes, santos, escenas y paisajes.

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ESPACIOS

  • Palma Sola

    Zonas arqueológicas

  • Cacaxtla - Xochitécatl

    Zonas arqueológicas

  • Museo de Sitio de Palenque, Alberto Ruz L'Huillier

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  • Salas de Exposiciones del Centro INAH Durango

    Museos

  • Chalcatzingo

    Zonas arqueológicas

  • Teotenango

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  • Nadzca'an

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  • Ocotelulco

    Zonas arqueológicas

  • Museo de Sitio de Xochicalco

    Museos

  • El culto a la Virgen del Refugio en la Nueva España fue impulsado por el jesuita Juan José Giuca, quien en 1719 trajo consigo una estampa de la virgen procedente de Italia junto con la devoción por esta advocación mariana que se propagó rápidamente desde la Alta California hasta Guatemala. Miguel Cabr...
  • Esta obra cerámica se empleó para quemar incienso en honor de una anciana, antepasado venerado por la familia que habitó el Grupo B de Palenque, unidad residencial donde esta pieza fue descubierta. Esta figura pertenece al Periodo Clásico Tardío y la puedes visitar en el Museo de sitio de Palenque, Alberto R...
  • La heráldica es la disciplina que estudia el significado de las imágenes y figuras de los escudos de armas, su origen se remonta al nacimiento de la caballería. Originalmente el escudo era individual, haciendo referencia al caballero en cuestión y aludía a alguna hazaña que hubiera realizado. En el si...

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