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ACERVOS

  • Colección Revista Hoy - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En diciembre de 1983 el arquitecto Guillermo Rossell de la Lama, gobernador del Estado de Hidalgo (1987-1993), donó a la Fototeca Nacional 26 cajas con material fotográfico de la revista Hoy, provenientes de la Dirección General de Intercambio Cultural y Educativo Internacional. El material consta de 74,754 positivos realizados entre 1938 y 1977 aproximadamente. El semanario apareció el 27 de febrero de 1937, fundado por los periodistas Regino Hernández Llergo (1894-1976) y José Pagés Llergo (1910-1989), dos de las figuras más importantes del medio en el siglo XX. La publicación, con formato tabloide, dio lugar prioritario a la imagen y abordaba temas de política nacional e internacional; contaba con secciones de ciencia, entrevistas, modas, cartelera, teatro, deportes y pasatiempos.

     Desde una posición que proclamaba su “renuncia a todas las doctrinas” –aun cuando generalmente predominó una visión oficial-, se dio espacio a destacados políticos e intelectuales, como Salvador Novo, Mariano Alcocer, José Moreno Villa, Carlos Deambrosis Martins, Nemesio García Naranjo, Carmen Madrigal, Xavier Villaurrutia, Sansón Carrasco, Narciso Bassols, Eduardo Pallares, Rosario Sansores y el caricaturista Antonio Arias Bernal. Gran cuidado se le dio también a la puesta de página y a la impresión que se realizaba en los talleres de Rotograbadotes y Fotograbadores unidos, S.C.L., que destacaron por su calidad. Enrique Díaz, Enrique Delgado y Gustavo Casasola fueron los fotógrafos destacados de la revista en su primera época; de hecho, Díaz fue el encargado de fotografía. En sus páginas se experimentó un lenguaje gráfico que fue estableciendo nuevos códigos de representación de las noticias y la crónica. A través de los años, y en sus diversas etapas, colaboraron Manuel Álvarez Bravo, Raúl Anaya Soto, foto Brehme, Miguel e Ismael Casasola López, Rogelio Cuellar, Raúl Estrada Discua, Hector García, Enrique Gutmann, Nacho López, M. Madrigal, Alfonso Manrique, Luis Márquez Romay, los Hermanos Mayo, Rodrigo Moya, Walter Reuter, Armando Salas Portugal, A. Salmerón, Kurt Severín, Tufic Yazbek. También se utilizaron imágenes provenientes de agencias fotográficas nacionales y extranjeras.

     En 1937, paralelamente a la fundación de Hoy, Pagés Llergo se encargó de la dirección de la revista Todo y fundó Cine y Rotofoto, de la que solo aparecieron unos cuantos números. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) el periodista viajó a Europa y Japón como corresponsal de guerra para Hoy, aunque su admiración por las naciones fascistas lo alejaron de la publicación. A su regreso a México fue jefe de redacción de la revista Mañana, que también fundó con Hernandez Llergo. En 1948, Pagés Llergo asumió la dirección de hoy, donde se mantuvo hasta 1953, año en que debido a la publicación de una fotografía de la familia Alemán, se suscitó una discusión con el presidente y director general, Rafael Lebrija, y con el gerente Alfonso Arrache, que terminó con su renuncia. Con él se fueron varios miembros del equipo, con quienes de inmediato fundó Siempre!. Provisionalmente, Rafael Lebrija se hizo cargo de la dirección de Hoy, después Licio Lagos, y posteriormente Hector del cueto. En 1965, siendo su director general Raymundo Ampudia, Hoy regresó al formato tabloide que había abandonado; la portada, que se fue transformando con los años, dejó espacio a una ilustración y los fotógrafos ya no figuraban en el directorio. Tres años después la portada volvió a ser fotográfica, a color, y Hoy retomó la periodicidad semanal, luego de un tiempo de aparecer quincenalmente. Esta colección resulta particularmente interesante para la Fototeca Nacional por el énfasis que la revista concedió a la imagen, no solo como ilustración sino como información misma. Seguramente –una vez que se concluya su sistematización- aportará nuevos datos para entender cómo se fue definiendo la cultura visual del sigo XX en nuestro país, al descubrir la manera en que se editaron algunas fotografías, los temas que predominaron, así como la vinculación de algunos fotógrafos con el ámbito editorial.

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  • Colección Otto Dahl - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El 23 de enero de 1980, el arqueólogo Rafael Abascal Macías, director del Centro Regional Hidalgo, hizo entrega a la Fototeca Nacional de un pequeño grupo de 32 positivos originales, que abarca de 1910 a 1913, con la indicación de que llevara el nombre del coronel Otto Dahl. Es posible que la donación proviniera de Josefina Dahl, quien en ese entonces era jefa del Departamento de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia. La colección contiene un núcleo extraordinario de imágenes sobre las Fiestas del Centenario de la Independencia, así como sobre la estela de destrucción que dejaron en la capital los combates de la Decena Trágica en febrero de 1913, cuando parte del ejército se sublevó en contra del gobierno. Este episodio culminó con los asesinatos de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, presidente y vicepresidente de la República, respectivamente, y con el ascenso al poder del general Victoriano Huerta.

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  • Colección Chapultepec - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    La Fototeca Nacional recibió, en dos entregas realizadas en 1976 y 1979, el material que integró las exposiciones: La fotografía como testimonio histórico e Historia de la fotografía en México, cuyas sedes fueron el Museo Nacional de Historia, localizado en el Castillo de Chapultepec, y el Museo Nacional de Antropología, respectivamente. Estas dos muestras de gran relevancia asentaron la importancia de la fotografía antigua e hicieron evidente el papel que jugó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la revaloración de este medio.

    El material incluía una colección de imágenes de cámara, álbumes del siglo XIX y aparatos fotográficos, así como el célebre daguerrotipo de la Guerra de 1847, por muchos años exhibido en el Museo Nacional de Historia. Lamentablemente, según los criterios de la época, estas donaciones se subdividieron para incorporar algunas piezas a otros fondos, con la intención de facilitar la búsqueda y conservación de las imágenes, dejando juntos solo un álbum y varios negativos relacionados con la historia del Museo Nacional y del INAH.

    Hoy contiene 281 piezas (212 negativos y 69 positivos) que abarcan de fines del siglo XIX a las primeras décadas del XX. Entre las temáticas figuran retratos de personajes ilustres de la aristocracia europea, imágenes de colaboradores, instalaciones museográficas y piezas tanto del antiguo Museo Nacional como del Museo Nacional de Historia.

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  • Colección Culhuacán - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Este fondo tiene su origen en las colecciones del antiguo Museo Nacional y se prolonga a las actividades del Instituto Nacional de Antropología e Historia hasta la década de 1960. En él se encuentran temáticas muy diversas que dan cuenta de la multiplicidad de tareas que han enfrentado estas instituciones: el registro de sitios prehispánicos y del patrimonio monumental, documental y artístico del país; los objetos que formaban parte de los acervos; la museografía; los retratos de personajes destacados de la cultura en las primeras décadas del siglo XX; el personal del Museo; eventos históricos y series de imágenes que se intercambiaban con otras instituciones en el mundo. Asimismo, se encuentra representado un rico panorama de técnicas fotográficas y de autores que laboraron en el país, ya fuera como fotógrafos de la institución o como profesionales que solicitaban su permiso.

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  • Colección Felipe Teixidor - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En enero de 1979 ingresó a la Fototeca Nacional el acervo de este destacado intelectual de origen español. Adquirido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah). Por desgracia, también en este caso operaron los criterios de accesibilidad a los materiales, por lo que se modificó sustancialmente el orden original, incorporándose imágenes de otros fondos, especialmente del llamado Culhuacán, a la vez que piezas de este acervo fueron trasladadas a otras colecciones. En los últimos tiempos se ha trabajado para recuperar su integridad y actualmente cuenta con 13,532 piezas (410 negativos y 13,122 positivos) que abarcan de mediados del siglo XIX a cerca de 1970. El extenso legado de Teixidor se complementa con los materiales comprados por el Archivo General de la Nación, y por su acervo bibliográfico, adquirido en 1987 por la Biblioteca de México.

    Felipe Teixidor (1895-1980) nació en Barcelona, y se naturalizó mexicano en 1928. Estudió en su ciudad natal y muy joven se fue a vivir a París, donde estuvo en contacto con el medio artístico. Llegó a Orizaba, Veracruz, en 1919, y en 1922 se estableció en la capital, donde rápidamente se incorporó al ambiente cultural de vanguardia de la época, sobresaliendo su amistad con Edward Weston y Tina Modotti, la cual marcaría su apreciación hacia la fotografía, misma que también practicó. Frecuentó a diego Rivera, Jena Charlot, al Dr. Atl, Nahui Olin, Enrique y Gabriel Fernández Ledesma, Monserrat Alfau –Monna, quien se convertiría en su esposa-, Rafael Sala, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Genaro Estrada y muchos otros.

    En México desarrolló sus intereses bibliográficos y cultivó su afán coleccionista. Fue vendedor de libros viejos, lo que seguramente le puso en contacto con fotografías antiguas –apreciadas por algunos miembros de sus círculo, como Enrique Fernández Ledesma-, y que debió empezar a coleccionar desde época muy temprana. Desempeñó múltiples puestos en la administración pública y coordinó las cuatro primeras ediciones del Diccionario Porrúa de historia, geografía y biografía de México y la colección Sepan Cuántos… de la misma casa editorial. La labor de edición la compartió con Monna, también española e intelectual por derecho propio. En 1980 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua.

    La colección de Felipe Teixidor destaca por su amplia variedad, que responde a su curiosidad en materia fotográfica y al uso que dio a las imágenes para documentar e ilustrar publicaciones. Con enorme sensibilidad plástica, Teixidor escogió obras de gran calidad, con técnicas y formatos tan diversos, que su legado resulta un valioso muestrario de los principales fotógrafos que trabajaron en México y de los distintos procesos fotográficos. Entre los autores extranjeros se encuentran Désiré Charnay, Julio Michaud, François Aubert, Alfred Briquet, William Henry Jackson, Gove and North y Hugo Brehme. En cuanto a los nacionales, cabe mencionar a Octaviano de la Mora, Lorenzo Becerril, Cruces y Campa, y los hermanos Valleto.

    Las imágenes con vistas de las principales ciudades mexicanas, así como sus paisajes y monumentos históricos y arqueológicos, han servido para el estudio del patrimonio mueble e inmueble. Su colección de retratos del siglo xx es una de las más ricas, tanto por la cantidad como por la amplia gama de personajes famosos y anónimos que aparecen, convirtiéndola en referencia básica para el estudio de las maneras de representación individual y colectiva de las clases media y alta del México decimonónico. Las series de tipos mexicanos y escenas costumbristas abren el espectro a una gama más amplia de nuestra sociedad. No faltan en su colección fotografías y postales de la Revolución, sobre todo de la Decena Trágica y la invasión norteamericana de 1914, además de vistas de ciudades y monumentos europeos y americanos. Finalmente, Teixidor también nos dejó un registro de sus viajes de trabajo, que le llevaron a recorrer gran parte del territorio nacional.

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  • Colección Nacho López - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 1986 el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) compró el acervo de Nacho López, compuesto por 35,654 piezas (32,239 negativos y 3,415 impresiones) que van de 1940 a 1980 y, a petición expresa del autor, inmediatamente lo entregó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para su resguardo, investigación y difusión. Originario de Tampico, Ignacio López Bocanegra (1923-1986) desde muy joven mostró interés por la fotografía, que comenzó a practicar en Mérida. En 1944 se trasladó a la capital del país y fue ayudante de camarógrafo en la Unión de trabajadores de estudios Cinematográficos, iniciando en 1945 sus estudios en el Instituto de Artes y Ciencias Cinematográficas de México donde, entre otras figuras señeras, impartían clases el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo y el director de cine alejandro Galindo. En 1948 residió por un breve periodo en Venezuela, sede de su primera muestra, donde fue maestro de técnica fotográfica en la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Caracas.

    A partir de los años cincuenta inició su conocida etapa como fotorreportero y desde entonces destacó por su cobertura de la vida popular de la Ciudad de México. Llevó a cabo un importante registro de danza contemporánea, actividad para la que siempre guardó especial atención debido al vínculo con su hermana, la bailarina Rocío Sagaón. Por esos años comenzó su colaboración con diversas revistas y periódicos como Mañana, Así, Hoy, Siempre!, Life y Artes de México. Desde 1956 incursionó en el cine –que fue una de sus pasiones– y filmó a lo largo de su vida varios documentales, noticieros y cortometrajes, obteniendo un premio por Los hombre cultos (1972). Fue asistente y laboratorista de Víctor De Palma, fotógrafo de Life, a quien consideró su primer maestro. Entre sus publicaciones figuran Viaje a la tarahumara (1960); un número doble de Artes de México, “La Ciudad de México III” (1964); Los pueblos de la bruma y el sol (1981); Los trabajadores del campo y la ciudad (1982); Los chontales de Tabasco (1982) y Yo, el ciudadano (1984). Realizó numerosas exposiciones, entre las que figuran Cincuenta imágenes de jazz (1962, con Pedro Cervantes), Caleidoscopio fotográfico (1965) y Espacios constantes (1984).

    Importante para su madurez plástica fue su participación en el grupo de Los Interioristas, que promovían un arte ligado al hombre en respuesta al abstraccionismo imperante entonces, y con el cual expuso en 1961. En los años setenta fue catedrático en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana y en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México, al mismo tiempo dictó numerosas conferencias sobre cine y fotografía. Fundador del Consejo Mexicano de Fotografía, escribió una serie de artículos en torno al Primer Coloquio Latinoamericano de fotografía, convocado en 1978. Trabajó para varias instituciones gubernamentales, como el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas, en 1963; el Instituto Nacional de Capacitación Agraria, en 1974; la Dirección de Educación Indígena, en 1980, y el instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales, en 1982. Destaca su labor en el Instituto Nacional Indigenista (hoy Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas), para el cual realizó extensos registros fotográficos en diferentes zonas indígenas y varios cortometrajes. Allí colaboró en la formación del archivo audiovisual, junto con sus amigos Alfonso Muñoz y Óscar Menéndez.

    Nacho López hizo del fotoensayo una forma muy personal de expresión. Muchas de sus mejores series fueron “dirigidas”, mediante situaciones que él mismo provocaba en el ambiente popular de la capital: es el caso de los ensayos, Cuando una mujer guapa parte plaza por Madero y La Venus se va de juerga. De este modo, como ha señalado John Mraz, detrás de sus secuencias fotográficas hay todo un trabajo de concepción, planeación, dirección y ejecución, que da una nueva dimensión a la toma instantánea y al trabajo documental. También supo desplegar en los registros más ortodoxos de documentación y en el tratamiento de temas étnicos, arquitectónicos y sociales, un encuadre novedoso y perspicaz, que se sumaba a una sorprendente actitud lúdica. Una vez realizada la serie, López trabajaba en la selección, montaje, pies de foto y edición, así como en la formación misma de la página, ensamblando imágenes con textos propios o ajenos. Por la calidad plástica y técnica de sus imágenes y su compromiso social, por las reflexiones en torno a su propio quehacer, y por la lucidez con que abordó algunos de los temas medulares de la compleja sociedad mexicana de la segunda mitad el siglo XX, Nacho López es considerado uno de los principales teóricos del fotoperiodismo mexicano, y uno delos fotógrafos documentales más importantes.

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  • Colección Juan Antonio Azurmendi - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección, compuesta por 372 piezas (265 negativos y 107 positivos) tomadas alrededor de 1890 y 1905. Ingresó a la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia en abril de 1981, gracias a la generosidad de la familia Horcasitas Azurmendi. Esta peculiar colección fotográfica perteneció a Juan Antonio Azurmendi y, en términos generales, podemos considerarla como fotografía de familia. En ella aparecen los retratos de él, de su esposa Dolores de Teresa y de sus dos hijas; los bienes y propiedades familiares, como la fábrica textil La Colmena; además de vistas de los alrededores de la Villa Nicolás Romero, en Tlanepantla, Estado de México, donde se ubicaba la fábrica. Los viajes también fueron sujeto fotográfico, de manera que encontramos tomas tanto de sus paseos en la inmediaciones de la Ciudad de México como de sus vacaciones en Europa. Sumamente atractivas resultan las fotografías tomadas en los interiores y el jardín de la finca de su propiedad, en la calle Sadi Carnot de la colonia San Rafael, en la capital. Dentro de este conjunto sobresale una serie de singulares tomas el proceso constructivo del inmueble. Los empleados domésticos aparecen muchas veces, acompañando a la familia o incluidos en el registro de la mansión. En algunas imágenes asoman amigos y otros miembros de las parentelas Azurmendi y De Teresa, acaudaladas familias porfirianas.

    Como ha mostrado Patricia Massé, si bien las placas no llevan firma, es posible reconocer en esta colección un origen común, atribuible tanto a cuestiones estilísticas como técnicas. Es claro que en el conjunto hay más de un fotógrafo, aunque también es evidente un punto de vista similar, propio de una misma clase social. Azurmendi o los fotógrafos que efectuaron las placas, operaron por lo menos con dos equipos: uno con tripié y otro portátil. El primero corresponde a la tecnología fotográfica más usual durante la segunda mitad del siglo XIX; el segundo, en cambio, se volvió popular al despuntar el XX. Es posible que en la casa existiera un cuarto oscuro.

    Estilísticamente hablando, en las imágenes es apreciable una coherencia estructural sustentada en los principios de la perspectiva y en un orden que garantiza la visualización de un espacio inteligible. En dos de las piezas, con imágenes poco representativas de su temática característica, están inscritas las iniciales J. A. del propio Juan Antonio Azurmendi, y en piezas de otras colecciones se ha constatado su firma en algunas impresiones. Las imágenes remiten al perfil de un aficionado que tomaba fotografías por placer y que se mantuvo al margen de la práctica profesional como vía de sustento. Se trata, desde luego, de un aficionado conocedor, diestro en el manejo de equipos fotográficos y con interés por la experimentación, que en este caso va desde la manipulación a la que somete algunos negativos para alterar la imagen, hasta el juego con la figura del propio fotógrafo.

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  • Serie Testimonio Musical de México - Fonoteca del INAH

    Discos

    La serie más importante de música tradicional y popular de nuestro país se inició en 1964, cubre diferentes regiones culturales, poblaciones y etnias, así como géneros, estilos y agrupaciones musicales. Sus distintos títulos y repertorios son resultado de investigaciones antropológicas, históricas y las relacionadas con la etnomusicología en las que han participado reconocidos especialistas de México y algunos extranjeros. Cada título incluye un librillo donde se describe el contexto al que pertenece la música expuesta, en ocasiones, con los respectivos análisis de los especialistas, así como testimonios y fotografías de los propios músicos. 

    Esta serie se incrementa año tras año con nuevas temáticas, en un intento por abarcar cada vez más el vasto universo musical que caracteriza nuestra pluralidad cultural. Algunos datos relevantes sobre ella son: *Es un trabajo realizado por Irene Vázquez Valle y Arturo Warman, la cual sentó las bases para lo que hoy en día constituye una de las fonotecas más importantes del país. *Alcanzó 57 títulos hasta 2012. *Entre los años 2013 y 2014 se editaron los números 58 a 62. *Contiene más de 1141 piezas musicales interpretadas por 79 diferentes instrumentos. *Hace referencia a 40 lenguas indígenas aparte del español. *Suma 225 géneros o estilos musicales. *78 personas (entre ellos antropólogos, historiadores, etnólogos, musicólogos, etnomusicólogos, etnohistoriadores, lingüistas, arqueólogos, periodistas y músicos) contribuyeron con textos. *Se estima que el número de creadores e intérpretes que participaron rebasa el millar.

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  • Mapas del Archivo Histórico - Biblioteca Nacional de Antropología e Historia

    Mapas

    La mapoteca de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia cuenta con cartografía de los siglos XVII al XX entre mapas; planos urbanos y arquitectónicos; vistas y croquis de muy diversos temas como: históricos, topográficos, lingüísticos, etnográficos, climáticos y arqueológicos, entre otros. Así como de muy diferentes tipos de reproducción: grabados, litografías, cincografías, impresos, manuscritos, fotografías y copias heliográficas y fotostáticas. De estos sobresalen por su antigüedad, importancia histórica y riqueza ornamental, los grabados del siglo XVII y XVIII; y las litografías del siglo XIX. La biblioteca, tanto en su acervo general como en su mapoteca es una de las pocas instituciones que cuentan con cartografía antigua y en la cual se pueden encontrar mapas del México Virreinal que además de ser valiosos por su antigüedad y por la descripción del territorio, lo son también por su contenido artístico ya que en esta época los mapas solían ser sumamente adornados con escenas de la vida cotidiana; con flora y fauna muchas veces fantasiosas; y con ornamentación en títulos y dedicatorias.

    Por ser un acervo especializado en cartografía nacional encontraremos diversos grupos documentales importantes como las Cartas Generales de México, que resguarda mapas originales antiguos (grabados y litografías) que van de los siglos XVII al XIX a través de las cuales pueden estudiarse las modificaciones que sufrió el territorio novohispano conforme se iba descubriendo más territorio; y más tarde, ya independiente, cómo se fue desmembrando. En esta serie se encuentra un mapa antiguo de la Nueva España (1595), único del siglo XVI, que resguarda el acervo. De estas cartas generales encontraremos a reconocidos autores como: Guiljelmus Blaeuw, J. B. Poirson, Pierre Vander Aa; Nicolás Sanson, cuyos mapas fueron muchas veces reproducidos; Guillaume Del Isle, que tuvo una total influencia en la cartografía del siglo XVIII junto con Sanson; Abraham Orterlius, creador del Atlas; y Robert de Vaugondy, heredero de las placas de Sanson; etcétera, por mencionar algunos. Otro grupo documental importante es la cartografía existente sobre la Ciudad de México, estos dan cuenta de las transformaciones que ha sufrido la ciudad a través de los años. Contamos con una copia del primer mapa de la ciudad de México, atribuido a Hernán Cortés, hasta trazas urbanas de 1940. De este grupo documental contamos con cartas de autores clásicos como Giovanni Battista Ramusio, Diego García Conde, Ignacio Castera, Ildefonso Iniesta Bejarano, Carlos Nebel, Antonio García Cubas, uno de los principales geógrafos de México, etcétera.

    También encontraremos mapas antiguos de ciudades importantes como Puebla, Veracruz, León, Guadalajara y Acapulco. Asimismo el acervo cuenta con cartografía producto de la guerra de México con Estados Unidos que reflejan los movimientos militares, posiciones de las tropas y batallas libradas. Existen también mapas manuscritos de la zona arqueológica de Tikal, Guatemala; hechos por dos estudiosos de la zona maya: Tobías Maler y Alfred Tozzer. Otro grupo importante lo conforman las cartas lingüísticas de autores clásicos como: Othón de Mendizabal, Nicolás León y Wigberto Jiménez Moreno. En el caso de mapas topográficos contamos con cartas de gran escala que representan nuestro territorio nacional. Existen dos grupos importantes; uno de ellos son los mapas de la Carta de la República Mexicana a la 100 000a. editados por la Comisión Geográfica Exploradora de las cuales el acervo cuenta con 192 de las 197 que alcanzó a editar dicha comisión, entre los años de 1893 a 1911. De esta misma escala e importancia se encuentran las cartas topográficas editadas por el Departamento Geográfico Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional entre 1949 y 1976.

    Es importante mencionar que el catálogo del acervo contempla también los registros (únicamente) de la cartografía existente en los diferentes fondos de la Biblioteca. Para términos del catálogo, estos registros se agruparon denominándoseles “Colección Biblioteca” que junto con la Colección Histórica de la Mapoteca conforman el catalogo. La ficha remite al acervo, serie o libro en que se encuentran los mapas. En esta búsqueda y registro de mapas existentes en la Biblioteca se tomó como política seleccionar los mapas antiguos tanto de México como mundiales que siguieran la misma línea del acervo. De estos se encontraron y registraron verdaderas joyas de la cartografía; muchas de ellas valiosas intrínsecamente, no sólo por su contenido sino por su antigüedad, belleza y demanda. En total se localizaron y catalogaron 2235 mapas de los siguientes fondos: • Fondo Reservado • Fondo Reservado Folio • Fondo Folio • Fondo Luis González Obregón • Atlas • Y Archivo Histórico. Estos mapas van del siglo XVI al XX. Por mencionar algunos sobresalen del siglo XVI, los mapas de Claudio Tolomeo de 1574; obra clásica del siglo XV; y de Abraham Ortelius de 1585; fundador del concepto de Atlas. Del siglo XVII sobresalen los de Ioanne Laet de 1633 y de Giovanni Battista Ramusio de 1606. Del siglo XVIII, Jean F. de La Perouse, 1793; Antonio de Ulloa, 748 y Robert de Vaugondy, 1762. Del XIX, siglo que se encuentra mejor representado en obras con mapas de Alejandro de Humboldt, 1827; Francesco Marmochi, 1840; Carlos Nebel, 1840; A. Brue, 1830 y M. Duflot de Mofras, 1842, etcétera. Y como ejemplo del Archivo Histórico sobresalen las cartas de la ciudad de México y los mapas que acompañan a los expedientes de la colonización y asentamiento en Texas durante los años de 1823 y 1831.

    Por otra parte, pensando en la preservación del acervo, al mismo tiempo en beneficio de los usuarios; se tomó como política realizar la toma fotográfica de los mapas más antiguos y los más solicitados por los investigadores. Este trabajo se hizo en transparencias de 4 x 5 “; óptimas, tanto para su reproducción como para su posterior digitalización. Con esto, el usuario puede obtener la reproducción del material de su interés de manera digital o en impresión. La preservación del acervo no sólo es a través de la toma fotográfica; si no que también se ha buscado su conservación a través de la estabilización de los mapas. Esta tarea de estabilización consiste en la realización de limpieza superficial y elaboración de guardas libres de ácido que evitan que los documentos se sigan deteriorando. Al mismo tiempo que su presentación y manipulación al usuario es más adecuada y correcta.

     

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ESPACIOS

  • Museo Nacional de las Intervenciones

    Museos

  • Museo de la Fotografía de la Fototeca Nacional

    Museos

  • Xpuhil

    Zonas arqueológicas

  • El Vallecito

    Zonas arqueológicas

  • Xelhá

    Zonas arqueológicas

  • Edzná

    Zonas arqueológicas

  • Museo Histórico Casa de Hidalgo, La Francia Chiquita

    Museos

  • Museo Regional de Nayarit

    Museos

  • Museo Arqueológico de Mazatlán

    Museos

  • Este códice recibe su nombre del señor Alberto García Granados, quien lo compró en París a un librero llamado Emile Dufosse y posteriormente, en el año 1907, lo obsequió al Museo Nacional de Antropología e Historia. Está confeccionado en papel amate, en un formato de tira, pintado po...
  • En México los tacos son parte de nuestra identidad nacional. En cada estado de la República podemos degustar distintas recetas y formas de preparación. La variedad de propuestas, complementos y sabores es tan amplia que desde el año 2007, se celebra el día del taco el 31 de octubre. Si bien a muchos nos enca...
  • Dirigido por Manuel Gamio, este proyecto propuso por primera vez un ambicioso estudio multidisciplinario que buscó analizar de forma integral diversos aspectos pertenecientes a la vida de los pobladores de Teotihuacán, así en los resultados se presentan elementos geográficos, geológicos, demográficos, cu...

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