COLECCIONES MEDIATECA

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OBJETOS

  • Las mantas en documentos pictográficos y en crónicas coloniales

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  • Zona Arqueológica de Teotihuacan

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  • Aplicación de las computadoras en el área de ciencias sociales

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  • Militza Aleman sentada en tres cuartos de perfil con vestuario teatral y abanico, retrato

    Fotografías

  • Zona Arqueológica de El Cóporo

    Cápsulas de video

  • Con mi guitarra aquí vine a cantar

    Pistas de Música

  • Piso pintado, grupo de tres glifos

    Murales

  • Carta del Ferrocarril Mexicano del Sur

    Mapas

  • Libro de bautismos de hijos legítimos No. 40

    Archivo histórico

ACERVOS

  • Colección C. B. Waite / W. Scott - Fototeca Nacional

    Fotografías

    La colección abarca de 1895 a cerca de 1914, se constituyó a partir de varias colecciones, especialmente la de Culhuacán, con la finalidad de reunir la obra de dos autores norteamericanos, quienes realizaron en México su trabajo más conocido. C.B. Waite registró la mayor parte de los materiales ante el Ministerio de Instrucción Pública, tal como lo estipuló en 1883 la Ley de Registro de Propiedad Artística y Literaria (en el Archivo General de la Nación se resguardan 3,440 fotografías precedentes del depósito); la colección, compuesta por 8,389 piezas (2,653 negativos y 5,736 positivos), llevó únicamente su nombre hasta 2005. En ese año se agregó el de W. Scott, ya que la observación de las imágenes y la investigación contemporánea han permitido establecer la autoría de éste en muchas de ellas. Todo parece indicar que existió algún tipo de acuerdo mediante el cual ambos utilizaron indistintamente sus fotografías. 

    Por otra parte, y al igual que en otros casos, la amplitud del trabajo de estos fotógrafos, su calidad y popularidad, hace que sus obras se encuentren en diversos fondos. Charles Burlingame Waite (1861-ca. 1929) nacido en Ohio, Estados Unidos, abrió en 1889 un estudio fotográfico en San Francisco, California, según la investigación llevada a cabo por Francisco Montellano. En 1896 se estableció en la Ciudad de México, donde supo aprovechar el auge de la publicaciones ilustradas y la moda de las postales para desarrollare un próspero negocio que lo mismo registraba sitios arqueológicos como Mitla o Palenque, que el trabajo de haciendas caucheras en Chiapas, escenas costumbristas o eventos políticos. Fue célebre el proceso judicial que se le siguió por retratos de púberes, considerados pornográficos, así como por imágenes que se regodeaban en la miseria en que vivía parte importante de la población. En realidad, es posible que algunas de aquellas imágenes hayan sido obra de Scott, quien había sido procesado en Oakland, California, por la venta de “fotografías lujuriosas”, acusación de la cual fue finalmente exonerado. Waite fue encarcelado, aunque pudo salir mediante el pago de una caución. Dejó México con la Revolución, posiblemente a raíz del asesinato de su hermano, en 1912, y de la violencia de la Decena Trágica, de la cual ejecutó una serie interesante sobre los desastres causados por los combates. Emigró con su familia a Los Ángeles, California, y sólo regresó para una visita breve en 1925. 

    Winfield Scott (1863-1942) nació en Michigan y, después de probar suerte en diferentes oficios en varias ciudades de los Estados Unidos, llegó a México en 1895 y se asentó en la estación La Trinidad, en Silao, Guanajuato, como ha podido determinar Beatriz Malagón. Trabajó para el Ferrocarril Central, y en 1897 publicitó “la colección más grande y completa de vistas del país y de su vida”. En 1900 compró un terreno a orillas del lago de Chapala, en Ocotlán, Jalisco, donde se estableció con una mujer de la región, dejando un gran número de vistas del lago y los alrededores. Ese mismo año inició la colaboración con Waite, a quien posiblemente conoció en California cuando ambos intentaban abrirse camino como fotógrafos. En 1910, tras un sangriento asalto al hotel donde trabajaba en Chapala. Desde allí anunciaba la venta de “verdaderos retratos de la vida y paisaje en este país de pintoresquismo inigualable”. Scott se mudó a California con su hija Margarita, sujeto de muchas fotografías. Regresó a México en 1912, y por algunos años viajó constantemente a California realizando trabajos fotográficos, aunque también se desempeñó en la hotelería. Abandonó definitivamente el país en 1924, y murió en Los Ángeles. 

    En conjunto, la obra de estos autores se caracteriza por el registro exhaustivo de gran parte del territorio nacional, seguramente siguiendo las rutas ferroviarias, o atendiendo el llamado de inversionistas y editores. Sus imágenes fueron pensadas para el público extranjero, como lo prueba el que muchas de ellas incluyan una inscripción en inglés, que con frecuencia apelaba al humor. Ofrecen una visión costumbrista del paisaje, los monumentos y los personajes de México, generando un imaginario que también fue adoptado en el país, gracias a su amplia circulación tanto en publicaciones como en forma de postales, bajo el sello, primero, de la Sonora News Company y, posteriormente, de La Rochester. No obstante, y pese a responder a ciertos estereotipos, las fotografías muestran empatía con los sujetos, sus oficios y costumbres, en especial en el retrato de mujeres y niños, aparentemente la especialidad de Scott. La destreza y profesionalismo de ambos se refleja también en el cuidado de sus impresiones, hechas seguramente en el estudio de Waite en la Ciudad de México.

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  • Colección Vicente Luengas - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En la segunda mitad del 2012 se integró a la Fototeca Nacional un total de 1,111 piezas fotográficas entre negativos y positivos provenientes de una colección particular. Dicho material lleva el nombre de su compilador, Vicente Luengas; personaje de la época porfiriana que, junto con el Ministro de Hacienda y Crédito Público José Yves Limantour, estuvo a cargo de la Junta Local de Remodelación del Bosque de Chapultepec. La entrega de dicha colección la realizó Lina Luengas, hija del señor Guillermo Luengas y nieta del señor Vicente Luengas. Es una crónica gráfica de la rehabilitación del Bosque de Chapultepec, el ambicioso y espectacular proyecto para las fiestas del Centenario.

    La colección conforma una narrativa visual sobre el tradicional sitio y sus perímetros. El señor Luengas realizó un minucioso registro fotográfico del Bosque de Chapultepec, recreando sus orígenes desde época prehispánica con reprografías bibliográficas de códices y litografías; complementando su trabajo con  imágenes de fotógrafos como A. Briquet, José María Lupercio, C. B. Waite, entre otros. La recopilación fue hecha durante el periodo de 1905 a 1927. Entre el material mencionado, se encuentra un álbum llamado “Historia Gráfica del Bosque de Chapultepec”, que consta con 246 piezas fotográficas que narran puntualmente el antes y después de el sitio. El señor Vicente Luengas Ramírez creó un orden específico en el álbum, separando en ocho épocas los trabajos de remodelación. Las tres primeras presentan reprografías bibliográficas de códices y litografías de época prehispánica, novohispana y finales del siglo XIX. De la cuarta a la séptima época se hace una narrativa gráfica de aspectos del Bosque de Chapultepec: cómo lo recibió la junta y cómo se llevó el proceso de transformación. La octava etapa muestra un registro de lo hecho en el bosque desde la extinción de la Junta en 1914 hasta 1927, dando un panorama general del embellecimiento del lugar.

    Dentro de la colección Vicente Luengas existe también una serie de fotografías estereoscópicas en transparencia de gelatina sobre vidrio, que narran vistas del Bosque de Chapultepec entre los años 1912 y 1914. En ellas se muestra la Calzada de los Poetas, el prado junto al kiosco de la música, la gran avenida a la salida a Tacubaya, vistas del lago, las islas y el Automóvil Club, entre otras. Adicional a lo referente al Bosque de Chapultepec se encuentran en esta colección fotografías sobre: la Ciudad de México, la Basílica de Guadalupe, iglesias, fuentes y calles, así como de múltiples edificios importantes de la ciudad. También algunas vistas de XochimiLco y el embarcadero, las regatas y otras vistas diversas del canal.

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  • Colección Juan Antonio Azurmendi - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección, compuesta por 372 piezas (265 negativos y 107 positivos) tomadas alrededor de 1890 y 1905. Ingresó a la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia en abril de 1981, gracias a la generosidad de la familia Horcasitas Azurmendi. Esta peculiar colección fotográfica perteneció a Juan Antonio Azurmendi y, en términos generales, podemos considerarla como fotografía de familia. En ella aparecen los retratos de él, de su esposa Dolores de Teresa y de sus dos hijas; los bienes y propiedades familiares, como la fábrica textil La Colmena; además de vistas de los alrededores de la Villa Nicolás Romero, en Tlanepantla, Estado de México, donde se ubicaba la fábrica. Los viajes también fueron sujeto fotográfico, de manera que encontramos tomas tanto de sus paseos en la inmediaciones de la Ciudad de México como de sus vacaciones en Europa. Sumamente atractivas resultan las fotografías tomadas en los interiores y el jardín de la finca de su propiedad, en la calle Sadi Carnot de la colonia San Rafael, en la capital. Dentro de este conjunto sobresale una serie de singulares tomas el proceso constructivo del inmueble. Los empleados domésticos aparecen muchas veces, acompañando a la familia o incluidos en el registro de la mansión. En algunas imágenes asoman amigos y otros miembros de las parentelas Azurmendi y De Teresa, acaudaladas familias porfirianas.

    Como ha mostrado Patricia Massé, si bien las placas no llevan firma, es posible reconocer en esta colección un origen común, atribuible tanto a cuestiones estilísticas como técnicas. Es claro que en el conjunto hay más de un fotógrafo, aunque también es evidente un punto de vista similar, propio de una misma clase social. Azurmendi o los fotógrafos que efectuaron las placas, operaron por lo menos con dos equipos: uno con tripié y otro portátil. El primero corresponde a la tecnología fotográfica más usual durante la segunda mitad del siglo XIX; el segundo, en cambio, se volvió popular al despuntar el XX. Es posible que en la casa existiera un cuarto oscuro.

    Estilísticamente hablando, en las imágenes es apreciable una coherencia estructural sustentada en los principios de la perspectiva y en un orden que garantiza la visualización de un espacio inteligible. En dos de las piezas, con imágenes poco representativas de su temática característica, están inscritas las iniciales J. A. del propio Juan Antonio Azurmendi, y en piezas de otras colecciones se ha constatado su firma en algunas impresiones. Las imágenes remiten al perfil de un aficionado que tomaba fotografías por placer y que se mantuvo al margen de la práctica profesional como vía de sustento. Se trata, desde luego, de un aficionado conocedor, diestro en el manejo de equipos fotográficos y con interés por la experimentación, que en este caso va desde la manipulación a la que somete algunos negativos para alterar la imagen, hasta el juego con la figura del propio fotógrafo.

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  • Colección Incremento Acervo - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Este apartado de 21,576 piezas, reúne pequeñas colecciones que, por donación o adquisición, han llegado a la Fototeca Nacional. Presenta un conjunto heterogéneo de géneros, técnicas, autores, temáticas y épocas que abarca desde fines del siglo XIX hasta alrededor del año 1950. Entre las donaciones hay materiales que formaban parte de acervos familiares, como los de Benita Cervantes, María Eugenia Serrano, Alfonso de María y Campos y Silvia Trejo. Una colección de postales y registros domésticos fueron donados por Benita Cervantes. Los retratos ofrecidos en 1997 por la historiadora del arte Silvia Trejo, enriquecen la visión de la vida familiar al comienzo del siglo XX. Curioso es el caso de la donación de María Eugenia Serrano, quien en enero de 2002 envió por correo una nota en la que se leía: “Les envío este material que considero invaluable por sus años de expedición. Y sé que ustedes sabrán darle el lugar que le corresponde, las fotografías fueron tomadas por el ingeniero Gonzalo Vivar”, aunque algunas llevan la firma de otros lugares. 

    También se conserva en este fondo obra de fotógrafos que han presentado exposición temporal en la Sala Nacho López, la galería de Fototeca Nacional como Armando Salas Portugal, Rodrigo Moya y Gerardo Suter entre otros, quienes en la década de los años noventa del siglo XX, exhibieron en la Sala Nacho López de la Fototeca Nacional. Además se ha recibido obra de autores extranjeros como Sebastião Salgado, Paolo Gasparini y Juan Manuel Castro Prieto. El grupo llamado “Por concurso y exposición” reúne, entre otras, imágenes provenientes del Club Fotográfico Mexicano –donadas por el investigador José Vergara Vergara durante su desempeño como director del Centro INAH Hidalgo– y de exposiciones promovidas por el Consejo Nacional de Recursos para la Atención de la Juventud (CREA) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la década de 1980. La Dirección de Medios del Instituto, por su parte, entregó en marzo de 2000 los retratos realizados por Gabriel Marentes Garza y Susana Padilla Coronado en la cabina de grabación del programa radiofónico “Archivo testimonial sonoro de personalidades”, que consistió en una serie de entrevistas realizadas desde fines del siglo XX a reconocidos especialistas. 

    Destacan las adquisiciones que, desde 1998 y hasta 2004, el INAH hizo a la historiadora Martine Chomel Harent, y que comprenden 517 piezas. Entre ella se encuentra una colección de vistas estereoscópicas editadas con gran calidad, por compañías norteamericanas como Keystone y Underwood and Underwood, la cual incluye temas clásicos: fachadas e interiores de importantes iglesias virreinales, monumentos, panorámicas de las principales ciudades del país, paisajes que frecuentemente hacen hincapié en magueyes y cactáceas como elementos típicos, y escenas costumbristas. También hay impresiones de fines del siglo XIX, publicaciones como The Ruins of Mexico, de Constantine George Rickards (Londres, 1910), los álbumes Recuerdo de la inauguración del F.C. de Cuernavaca, diciembre 11 de 1897, y Memoria del ferrocarril de Mérida a Peto, 1900; además de una importante serie de negativos, obra del fotorreportero Rafael García, sobre la erupción del volcán Paricutín, en Michoacán. En febrero de 2008, se recibió de la Coordinación Nacional de Difusión del INAH, un total de 27 impresiones fotográficas plata/gelatina, relativas a la expedición a Bonampak efectuada en 1949. En diciembre de 2013, se recibió la generosa donación de Savitri Sawhney, hija del Ingeniero agrónomo indio Pandurang Khankhoje, fundador de las Escuelas Libres de Agricultura en México, El material es un expediente compuesto por 60 hojas, con recortes de prensa y 34 impresiones plata sobre gelatina, que documentan la enseñanza en dichas escuelas a fines de los años veinte y treinta del siglo pasado, en los estados de México y Veracruz. Al menos treinta de ellas, son autoría de Tina Modotti, con quien el Ingeniero agrónomo tuvo estrecho contacto.

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  • Serie Zonas Arqueológicas - INAH TV

    Cápsulas

    Un recorrido descriptivo por veinticinco sitios emblemáticos como Teotihuacán, Calakmul, Cacaxtla, y Paquimé, entre otros. Cada cápsula de cinco minutos es un breve ensayo visual sobre la importancia de cada zona. 

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  • Colección Estados de la República - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En la década de 1980 fue integrada esta colección con 1,131 positivos provenientes de diversos acervos, que abarcan de 1920 a 1980. Contiene un registro de Querétaro de fines del siglo pasado y una colección de arte, monumentos y artesanías de Zacatecas, aparentemente donados por el Fondo Nacional para Actividades Sociales (fonapas) de ese estado con motivo de una exposición organizada en Hidalgo en la misma época. También resguarda la reprografía de una serie de panorámicas de Guanajuato que datan de 1920 a 1940, las cuales desafortunadamente no fueron copiadas con calidad.

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  • Colección Fotografía Estereoscópica - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    Al igual que otras colecciones, ésta fue creado para reunir y facilitar la consulta y estudio de las fotografías estereoscópicas dispersas en varias colecciones de la Fototeca Nacional. Este formato fue popular desde mediados del siglo XIX y conoció un nuevo auge a principios del XX. Es posible encontrar diferentes técnicas en su elaboración; de hecho, se empezó a utilizar poco después de la aparición del daguerrotipo, y se llegó a imprimir mediante técnicas fotomecánicas. Su atractivo principal reside en la sorprendente profundidad que proporciona la imagen bidimensional, que parece hacer más real la escena. Esta sensación se genera a través de la superposición de dos imágenes iguales, ligeramente desfasadas. Para alcanzar públicos variados, los fotógrafos solían imprimir en formato estereoscópico y en impresiones únicas la misma imagen.

    Para disfrutar de estas fotografías, es necesario contar con un aparato, el estereoscopio, base de un pasatiempo que tuvo sus inicios en exhibiciones públicas por las que se cobraba la entrada. De un primigenio y sencillo visor se convirtió, en los primeros años del siglo pasado, en un elaborado y costoso artefacto que permitía visualizar mecánicamente gran número de fotos. Pronto ingresó a la intimidad de los hogares mexicanos, generando un repertorio visual con una iconografía amplia, cuyo objetivo era presentar un panorama exhaustivo del mundo. Era una especie de atlas que aunaba a las modernas imágenes de ciudades, escenas de la población local. De tal suerte, es posible hallar en este fondo, compuesto por 665 piezas (611 negativos y 54 positivos), vistas urbanas y rurales, monumentos y aspectos de la vida cotidiana que abarcan de la segunda mitad del siglo XIX a los primeros años del XX.

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  • Colección Luis Castillo Ledón - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Es una de las colecciones documentales más emblemáticas. Se incorporó en el 2008, con 541 impresiones fotográficas estereoscópicas y otras de formato 4 x 5 pulgadas. Imágenes captadas por el fotógrafo Gustavo F. Solís, a solicitud del periodista, historiador y político mexicano Luis Castillo Ledón (1879-1944). Ambos recorrieron cerca de doce mil kilómetros siguiendo el itinerario del cura Miguel Hidalgo y Costilla, durante el movimiento de Independencia por varias entidades del país. Dichas fotografías fueron parte de un proyecto encomendado por la entonces Secretaría de la Instrucción Pública y Bellas Artes, para conmemorar el Centenario de la Independencia.

    El académico nayarita Luis Castillo Ledón realizó el trabajo, entre 1909 y 1910, complementando con un texto que se publicó póstumo: “Hidalgo, la vida del héroe”. Recorriendo a lomo de caballo llegó a poblados y lugares alejados encontrando a veces ruinas de los lugares, pero registrando cada uno de los sitios, como el antiguo obispado de Morelia, la casa grande de Corralejo o la casa donde nació Hidalgo en Pénjamo. Resulta interesante una vista de la ciudad de Chihuahua desde el cerro del Coronel, lo que nos indica que tanto el historiador como el fotógrafo tomaron muy en serio su labor de registro. No podía dejar fuera una toma de la pila bautismal del cura Hidalgo in situ en Cuitzeo de los Naranjos, Guanajuato, hoy de Abasolo. Las piezas fotográficas, en su mayoría positivos en albúmina y otras en plata gelatina, todas montadas sobre soporte secundario; fueron donadas directamente por Beatriz Castillo Ledón de González –hija de Don Luis Castillo León– a la Fototeca Nacional.

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  • Colección Expedición Cempoala - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Conocida como Colección Teoberto Maler, sabemos hoy que este conjunto de imágenes procede de la expedición a Cempoala que, entre agosto de 1890 y abril de 1891, dirigió Francisco del Paso y Troncoso –entonces director del Museo Nacional-, para obtener materiales que serían enviados a Madrid por motivo de las celebraciones del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América. El autor, galardonado con medalla de plata en esa ocasión, fue Rafael García, posiblemente adscrito a la Secretaría de Guerra, aunque debió ser fundamental la visión de Del Paso y Troncoso, conocido aficionado a la fotografía.

    La incorrecta adjudicación a Maler se originó en la extraordinaria calidad del registro realizado por García, también característico del fotógrafo alemán, de quien, por otro lado, se conservan imágenes en otros fondos.

    Cempoala o Zempoala, en Veracruz, es considerada la segunda ciudad prehispánica más importante del estado después de El Tajín, sitio que también fue visitado por los expedicionarios, en 1519, cuando Hernán Cortés y sus tropas llegaron al reino de Cempoala quedaron deslumbrados por la magnificencia de sus edificios, cuyos estucos, decorados con pintura a base de conchas marinas, les hicieron pensar que las pirámides estaban hechas de plata y que se trataba de la mítica ciudad de El Dorado. Cempoala jugó un papel determinante para la caída del imperio mexica, ya que allí indígenas totonacos, que estaban sometidos al yugo de Tenochtitlán, se integraron al ejército de Cortés. Las consecuencias de la Conquista y la epidemia de viruela marcaron su decadencia, y la ciudad fue abandonada en el mismo siglo XVI. El valor del sitio encajaba perfectamente con las vertientes que se privilegiaron en la Exposición de 1892: la muestra de las antigüedades prehispánicas y de la Conquista, vista esta última como fundamento de la moderna nación mexicana.

    Sin duda, la colección proviene del Museo Nacional, y resguarda 807 piezas: 124 negativos originales y 683 positivos, algunos de los cuales son impresiones de época; se trata de un rico espectro de los usos potenciales de las imágenes científicas que abarca de 1890 a 1911. Algunas de las impresiones fueron presentadas en Madrid y otras exhibidas en el Museo, mientras que los negativos se emplearon para ilustrar el ensayo de Jesús Galindo y Villa, “Arqueología mexicana”. Las ruinas de Cempoala y del tempo del Tajín, exploradas por el director del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, en misión en Europa. D. Francisco del Paso y Troncoso”, publicado en los Anales del Museo Nacional, en 1911.

    Es posible establecer una tipología del conjunto de tomas ejecutadas por Rafael García: panorámicas del paisaje, en las que destacan los ríos y poblaciones que visitó la expedición, tomadas con el fin de contextualizar el recorrido; retratos de grupo de los exploradores en las diferentes etapas del trayecto, en ocasiones con sus anfitriones o con autoridades locales; vistas de conjuntos arqueológicos, complementadas con algunos de sus rasgos constructivos u ornamentales; tomas de excavaciones en las que posan trabajadores, expedicionarios y, a veces, algún visitante; detalles de piezas arqueológicas en las ruinas o en las poblaciones a las que fueron trasladas; y, por último, retratos de la población totonaca.

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ESPACIOS

  • Malpasito

    Zonas arqueológicas

  • Museo Nacional del Virreinato

    Museos

  • Comalcalco

    Zonas arqueológicas

  • Cueva de la Olla

    Zonas arqueológicas

  • Cerro la Campana (Huijazoo)

    Zonas arqueológicas

  • El Cerrito

    Zonas arqueológicas

  • Museo Regional de Nayarit

    Museos

  • Yaxchilán

    Zonas arqueológicas

  • Museo Histórico Casa de Hidalgo, La Francia Chiquita

    Museos

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  • Técnica milenaria de marcar incisiones en una superficie (madera, metal o piedra), el grabado es un arte que permite plasmar una imagen producto de la fantasía o de una realidad que se atestigua e interpreta a cada trazo. Ya sea en relieve o en hueco, al aguafuerte o al aguatinta, durante la primera mitad del siglo XX varios grabad...
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