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ACERVOS

  • Colección Carlos Jurado - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 1984, el pintor y fotógrafo chiapaneco Carlos Jurado (1927) participó en la creación del Museo de la Fotografía en Pachuca, Hidalgo. Con este motivo impartió un taller y realizó tomas que pasaron a formar parte del acervo, junto con otros materiales que generosamente donó. Se trata de 191 piezas (184 negativos y 7 positivos) realizadas entre 1974 y 1984. La colección se incrementó posteriormente en los años 2006 y 2012 con la entrega de 290 negativos del autor tomados con sus múltiples cámaras estenopéicas. Se trata de tomas efectuadas en el interior de su casa en Ciudad de México, de viajes por Francia, Islandia y Nueva  Zelanda. Con formación en artes plásticas, Jurado fue miembro del Taller de Gráfica Popular (TGP), y ha desarrollado una importancia labor pictórica. También ha promovido la utilización de la fotografía estenopeica y los procesos antiguos, aunado al uso de materiales modernos, donde combina su formación pictórica y su interés por la investigación técnica.

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  • Colección Gustavo Díaz Ordaz - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El 22 de mayo de 1980, Silvia García de Alba de Rojo Lugo, esposa del licenciado Jorge Rojo Lugo, gobernador del estado de Hidalgo (1975-1976 y 1978-1981), hizo entrega de este material a la Fototeca Nacional. Seguramente su origen es la oficina de prensa de la Presidencia de la República. 

    Poblano de origen, Gustavo Díaz Ordaz (1911-1979) era abogado de profesión. Fue presidente del Supremo Tribunal de Justicia, vicerrector de la Universidad de Puebla, diputado federal, senador, Secretario de Gobernación y presidente de la República de 1964 a 1970. Su gobierno fomentó el desarrollo económico de México. Impulsó un plan agrario integral, la industrialización rural y al sector petrolero, así como la infraestructura hidráulica y eléctrica. Durante su gestión se inició el levantamiento aéreo fotogramétrico del territorio nacional, se promulgó la nueva Ley del Trabajo, se otorgó el voto a los jóvenes de 18 años, se emprendió la construcción del Sistema de Transporte Colectivo Metro en la Ciudad de México, y se incrementó el presupuesto destinado a la educación pública. 

    Sin embargo, la dura represión contra el movimiento estudiantil de 1968, que culminó con la sangrienta matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el 2 de octubre de ese año –poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos– ha marcado su gestión. Los materiales registran la cobertura fotoperiodística de las actividades presidenciales, incluyendo inauguraciones, giras nacionales e internacionales, visitas oficiales, reuniones con confederaciones y sindicatos, etcétera. Queda pendiente el estudio de las imágenes de este fondo, el cual está integrado por 7,067 piezas (6,878 negativos y 189 positivos).

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  • Colección Incremento Acervo - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Este apartado de 21,576 piezas, reúne pequeñas colecciones que, por donación o adquisición, han llegado a la Fototeca Nacional. Presenta un conjunto heterogéneo de géneros, técnicas, autores, temáticas y épocas que abarca desde fines del siglo XIX hasta alrededor del año 1950. Entre las donaciones hay materiales que formaban parte de acervos familiares, como los de Benita Cervantes, María Eugenia Serrano, Alfonso de María y Campos y Silvia Trejo. Una colección de postales y registros domésticos fueron donados por Benita Cervantes. Los retratos ofrecidos en 1997 por la historiadora del arte Silvia Trejo, enriquecen la visión de la vida familiar al comienzo del siglo XX. Curioso es el caso de la donación de María Eugenia Serrano, quien en enero de 2002 envió por correo una nota en la que se leía: “Les envío este material que considero invaluable por sus años de expedición. Y sé que ustedes sabrán darle el lugar que le corresponde, las fotografías fueron tomadas por el ingeniero Gonzalo Vivar”, aunque algunas llevan la firma de otros lugares. 

    También se conserva en este fondo obra de fotógrafos que han presentado exposición temporal en la Sala Nacho López, la galería de Fototeca Nacional como Armando Salas Portugal, Rodrigo Moya y Gerardo Suter entre otros, quienes en la década de los años noventa del siglo XX, exhibieron en la Sala Nacho López de la Fototeca Nacional. Además se ha recibido obra de autores extranjeros como Sebastião Salgado, Paolo Gasparini y Juan Manuel Castro Prieto. El grupo llamado “Por concurso y exposición” reúne, entre otras, imágenes provenientes del Club Fotográfico Mexicano –donadas por el investigador José Vergara Vergara durante su desempeño como director del Centro INAH Hidalgo– y de exposiciones promovidas por el Consejo Nacional de Recursos para la Atención de la Juventud (CREA) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la década de 1980. La Dirección de Medios del Instituto, por su parte, entregó en marzo de 2000 los retratos realizados por Gabriel Marentes Garza y Susana Padilla Coronado en la cabina de grabación del programa radiofónico “Archivo testimonial sonoro de personalidades”, que consistió en una serie de entrevistas realizadas desde fines del siglo XX a reconocidos especialistas. 

    Destacan las adquisiciones que, desde 1998 y hasta 2004, el INAH hizo a la historiadora Martine Chomel Harent, y que comprenden 517 piezas. Entre ella se encuentra una colección de vistas estereoscópicas editadas con gran calidad, por compañías norteamericanas como Keystone y Underwood and Underwood, la cual incluye temas clásicos: fachadas e interiores de importantes iglesias virreinales, monumentos, panorámicas de las principales ciudades del país, paisajes que frecuentemente hacen hincapié en magueyes y cactáceas como elementos típicos, y escenas costumbristas. También hay impresiones de fines del siglo XIX, publicaciones como The Ruins of Mexico, de Constantine George Rickards (Londres, 1910), los álbumes Recuerdo de la inauguración del F.C. de Cuernavaca, diciembre 11 de 1897, y Memoria del ferrocarril de Mérida a Peto, 1900; además de una importante serie de negativos, obra del fotorreportero Rafael García, sobre la erupción del volcán Paricutín, en Michoacán. En febrero de 2008, se recibió de la Coordinación Nacional de Difusión del INAH, un total de 27 impresiones fotográficas plata/gelatina, relativas a la expedición a Bonampak efectuada en 1949. En diciembre de 2013, se recibió la generosa donación de Savitri Sawhney, hija del Ingeniero agrónomo indio Pandurang Khankhoje, fundador de las Escuelas Libres de Agricultura en México, El material es un expediente compuesto por 60 hojas, con recortes de prensa y 34 impresiones plata sobre gelatina, que documentan la enseñanza en dichas escuelas a fines de los años veinte y treinta del siglo pasado, en los estados de México y Veracruz. Al menos treinta de ellas, son autoría de Tina Modotti, con quien el Ingeniero agrónomo tuvo estrecho contacto.

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  • Serie Diversidad - INAH TV

    Documentales

    Desde la producción artesanal del mezcal, hasta la realización de ritos chamánicos para curar enfermedades físicas y espirituales, así como la subsistencia de tradiciones en diversas comunidades indígenas, o la incursión de sus jóvenes en las llamadas redes sociales, son algunos de los temas que se abordan en los 13 programas que conforman la serie televisiva Diversidad, una coproducción del Instituto Nacional de Antropología e Historia y Canal 22. Bajo la asesoría de un equipo interdisciplinario de antropólogos, lingüistas e historiadores, la serie se adentra al seno de diversas comunidades para recoger los testimonios de sus habitantes y registrar el contexto cultural en el que se desenvuelven, con el fin de describir acontecimientos en voz de sus protagonistas. En cada programa conoceremos diferentes etnias, identidades y universos de pensamientos distantes que forman parte de nuestro México. 

    El episodio 1 “Rock Tsotsil”, exhibe a dos bandas representativas del rock indígena: Vayijel y Lumaltok, las cuales combinan leyendas y mitos ancestrales chiapanecos con música contemporánea. El episodio 2 “El Mezcal” da cuenta de la historia de esta bebida desde la época mesoamericana. El episodio 3 “Un curandero otomí” transmite rituales auténticos de dos curanderos de la región hidalguense, tradición que se encuentra en peligro de desaparecer por la migración de los jóvenes otomíes a la ciudad. El episodio 4 “La casa tomada” muestra la elaboración de murales y graffitis en una casa en ruinas. Se retrata el ambiente imperante de música, arte y libertad. El episodio 5 “El mundo en un huipil” inserta al espectador en la profundidad de metafórica de esta prenda como una representación del devenir cósmico y humano, lo cual resulta útil para aproximarse al pensamiento chinanteco. El episodio 6 “El día de Pedro, presenta los relatos acerca de las proezas del insurgente Pedro Ascencio Alquisras, así como la creencia de sus facultades sobrenaturales producto de un supuesto pacto con el Diablo. El episodio 7 “Lacandonia” habla sobre la vida de los indígenas en la selva chiapaneca, incluido, quienes se debaten entre la nación y la modernidad. 

    El episodio 8 “Caminos Arrieros” recorre las rutas comerciales datadas desde la época novohispana en el territorio de la Costa Chica de Guerrero, lo cual sirve para aproximarse a la vida de la gente que transita dicha región. El episodio 9 “Voladores” muestra la consistencia de esta ceremonia ritual y patrimonio de la humanidad, así como su condición actual y la de sus practicantes, incluido su proceso de aprendizaje e ideas en torno al vuelo) El episodio 10, “La Cruz Parlante” da cuenta de este objeto, símbolo supremo para los mayas cruzob en cuanto a su función como intermediaria entre dios y los hombres. Se informa sobre su culto así como las ideas asociadas a él. El episodio 11 “La fiesta del maíz” da cuenta de las características de esta práctica nahua veracruzana: ofrendas, bailes, sacrificios y consumo de alimentos. El episodio 12 “La abuela bruja. Pirekuas michoacanas” trata sobre la pirekua, un género musical propio de la cultura porépecha y un canto de amor. A través de ella se cuentan historias acompañadas y se mantiene una identidad cultural. El episodio 13 “Tzincapenses.www” evidencia el acercamiento de algunas comunidades indígenas con el ciberespacio, en particular un grupo de jóvenes nahuas de la sierra de Puebla, quienes comparten sus vidas por internet.

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  • Colección Hugo Brehme - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Un año después de la adquisición del Fondo Casasola por parte del gobierno, Juan Manuel Casasola Tezcucano donó a la Fototeca Nacional un grupo de imágenes de Hugo Brehme a cambio de 250 copias de dicho fondo, las cuales deseaba utilizar con fines comerciales y de divulgación. Posteriormente, se incorporaron a ese conjunto fotografías de Brehme provenientes de otras colecciones como Teixidor y Culhuacán, haciendo un total de 2,124 piezas (1,846 negativos y 278 positivos) que abarcan el periodo que va de 1910 a 1940. No obstante, existen imágenes de este autor en otros fondos. 

    Nacido en Eisenach, Alemania, Hugo Brehme (1882-1954) se estableció en México en 1906. Creó un estudio fotográfico, situado en la calle San Juan de Letrán número 3, que no tardó en adquirir reconocimiento, y cerca de 1919 se mudó al número 27 de la avenida cinco de Mayo, bautizando su gabinete como “Fotografía Artística Hugo Brehme”, el cual se convirtió en una empresa familiar al incorporar alrededor de 1933 a su hijo Arno (1914-1990), quien estudió fotografía en Munich. El negocio se especializó en la venta de cámaras y equipo, y en la oferta de servicios completos de fotografía que incluían toma, revelado y ampliación tanto para profesionales como para aficionados. Su publicidad ofrecía “atención inmediata y esmerada” para los pedidos por correo. Con decantado sentido artístico, fruto de sus estudios sobre fotografía en su país natal, Brehme ejerció una sigilosa influencia sobre varias generaciones de fotógrafos. 

    Además de las miles de fotografías impresas como postales durante su larga carrera, sus imágenes aparecieron en revistas nacionales y extranjeras como National Geographic, Atlantic, Mapa, Mexican Life, Jueves de Excélsior y Revista de Revistas, así como en su famosa obra México pintoresco, publicada en 1923 en español, y en 1925 en alemán e inglés. Todo esto posibilitó la difusión de su lenguaje fotográfico y de su particular representación de la identidad mexicana, que bien sintetiza el título de su libro. Con mirada idílica y romántica, Brehme retrata paisajes, vegetación, habitantes, tradiciones y monumentos que ilustran la riqueza natural y diversidad cultural de nuestro país. Sensible a la búsqueda nacionalista y unificadora propiciada por los gobiernos posrevolucionarios, sus imágenes forjaron un moderno lenguaje fotográfico pleno de costumbrismo e influido por el pictorialismo, que responde al México que Brehme deseaba que el resto del mundo conociera. 

    La colección resguarda desde paisajes rurales y escenas de las grandes urbes, pasando por edificios coloniales, pirámides y templos prehispánicos, hasta modernas construcciones industriales, atribuibles a su hijo Arno. Figuran también los denominados “tipos populares”, como el aguador y el pastor, emblemas de esa misma mezcla de mexicanidad y costumbrismo que desembocaría en la representación del charro y la china poblana. También son muy conocidas sus tomas de la Revolución Mexicana. Mucho menos presente en la colección que resguarda la Fototeca, pero no menos importante, es la producción netamente comercial de Brehme: sus postales, con las que inundó el mercado nacional e internacional. De hecho, se piensa que él fue quien introdujo en México las tarjetas fotográficas de Navidad y los folletos turísticos de recuerdo, con 10 o 12 imágenes desprendibles. Poco antes de morir, Hugo Brehme adoptó la nacionalidad mexicana. Debido a su extraordinaria calidad, y por ser representativa de un estilo en boga durante la primera mitad del siglo XX, la colección de fotografías de Brehme pasó a formar parte de la Memoria de América Latina y el Caribe, dentro del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO, el 20 de noviembre de 2002.

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  • Colección Eduardo Oropeza - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección fue constituida con 155 piezas (5 negativos y 150 positivos) que se encontraban en poder del antropólogo Eduardo Oropeza, e ingresaron a la Fototeca Nacional en 1997. Aparentemente, las imágenes –tomadas durante el primer decenio del siglo XX- son obra de un fotógrafo aficionado que captó con cámara estereoscópica escenas de días de campo, jaripeos y vistas de una casa campirana con sus jardines, así como retratos de familias campesinas. También contiene series rotuladas –quizá obra comercial- sobre Chapultepec e Iglesias de la Ciudad de México, además de vistas, puentes y estaciones de ferrocarril, especialmente de la zona aledaña a Xalapa, Veracruz.

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  • Archivo Parroquial de Santa Prisca y San Sebastián

    Documentos 

    Este valioso archivo parroquial, cuyo acervo digitalizado se pone a disposición del público en general, contiene documentación desde 1598. Está organizado en dos grandes secciones, de acuerdo con el original: la sacramental y la disciplinar. La primera está directamente relacionada con la principal función de las parroquias, que es la administración de los sacramentos, y se integra por los libros de bautismos, confirmaciones, matrimonios, información matrimonial y defunciones. Aporta datos que permitirán a los investigadores configurar árboles genealógicos, así como reconstruir la historia demográfica y epidemiológica de esta población minera.

    La sección disciplinar, por su parte, contiene los testimonios de las actividades administrativas de la parroquia en series documentales que abarcan gran cantidad de tópicos, como actas, capillas, cofradías, circulares, colegios, conventos, correspondencia, cuentas, fábricas, inventarios, licencias, padrones, procesos judiciales, providencias y visitas diocesanas. Su contenido constituye una fuente importante para ahondar en el conocimiento de la historia eclesiástica del lugar y sus inmuebles, imágenes y ornamentos, que son monumentos históricos, así como de sus fiestas, devociones y celebraciones, entre varios temas más.

    Los documentos que guarda el Archivo Parroquial de Santa Prisca y San Sebastián, en Taxco, están entre los más antiguos conservados en la entidad guerrerense y, debido a su riqueza informativa para el estudio histórico y antropológico, fue inventariado y digitalizado por el Proyecto de Antropología e Historia en el Norte de Guerrero, a cargo de la Coordinación Nacional de Antropología, INAH, durante 2008 y 2009. Se realizó el inventario de 439 libros, 13 legajos y 26 cuadernillos, y se tomaron 90,244 fotografías que corresponden, aproximadamente, a 180,488 fojas.

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  • Colección Archivo Casasola - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    La historia de la Fototeca Nacional –como la de la propia fotografía mexicana- está indisolublemente ligada a la colección Casasola, tanto que fue precisamente este acervo el que le dio origen y hasta nombre por un periodo. A pesar de que sigue siendo la colección más apreciada, consultada y estudiada aún tiene muchísimas lecturas inéditas que ofrecer.

    La adquisición del Archivo Casasola por parte del gobierno mexicano tuvo lugar en 1976, cuando el entonces presidente de la República, Luis Echeverría, encargó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah) su custodia, investigación y difusión. La compra de las 484,004 piezas (411,913 negativos y 72,091 positivos) se materializó el 23 de marzo de ese año, mediante un contrato suscrito por el director general del Instituto, Guillermo Bonfil Batalla, y Agustín Casasola Zapata, hijo de Agustín Víctor Casasola, fundador del Archivo. El gobernador del estado de Hidalgo, Jorge Rojo Lugo, donó el anexo del ex Convento de San Francisco, en Pachuca, para que sirviera como sede del acervo, lugar en el que permanece hasta hoy.

    Miles de placas conforman este fondo, producto de la labor como fotógrafo y coleccionista de imágenes de Agustín Víctor Casasola Velasco (1874-1938), hombre visionario que creó la Agencia Mexicana de Información Gráfica –nombre que variaría con el transcurso de los años-, una de las primeras agencias en el mundo que proveyó materiales fotográficos de actualidad a la prensa. Su archivo se enriqueció con el trabajo de su hermano Miguel (1876-1951); de sus seis hijos: Gustavo (1900-1982), Agustín (1901-1980), Ismael (1902-1964) y Mario (1923-1988) como fotógrafos, y Dolores (1907-2001) y Piedad (1909-1953) en el laboratorio, en el archivo y atendiendo a la clientela; y con el de sus nietos, en especial Ismael (1923-1970) y Juan (1937-1984) Casasola Tezcuano, y Mario (1929) y Agustín (1930-1995) Casasola López.

    También fue fundamental la contratación de fotógrafos externos y la adquisición o reproducción de imágenes de otros, a quienes con frecuencia no se otorgaba el crédito, práctica usual en ese entonces, a excepción de las fotos para las que se tramitaba registro de propiedad. Ello ha dificultado la identificación autoral, aunque es un hecho que el Fondo contiene obra de casi 500 autores, entre ellos Jesús H. Abitia, Hugo Brehme, Antonio Garduño, Heliodoro J. Gutiérrez, los hermanos Mayo, Eduardo Melhado, Genaro Olivares (esposo de Dolores Casasola), Sabino Osuna, Manuel Ramos, Amado Salmerón, Samuel Tinoco y Ezequiel Tostado; así como de las firmas cif y México Fotográfico, y de fotógrafos del siglo XIX.

    Muy tempranamente, el fundador utilizó los nombres Casasola, Casasola Hermanos, Casasola fot. o Casasola e Hijos, hasta 1942 en que se convirtió en Archivo Casasola. Aunque el Fondo es famoso por las fotografías de la Revolución Mexicana, lo cierto es que es infinitamente más rico, pues documenta prácticamente todos los aspectos de la vida nacional a partir de su centro político y económico. Reúne casi un siglo de trabajo ininterrumpido para la prensa, las editoras comerciales y las oficinas de gobierno, y su extraordinario valor reside en que Agustín Víctor, consciente del poder de la imagen fotográfica como registro, tuvo el firme propósito de documentar y coleccionar todo evento que a sus ojos fuera significativo en el acontecer del país.

    Preocupado por formar un archivo fotográfico al servicio de la historia de México, usó este material para dar vida a un vasto cúmulo de publicaciones que inició en 1921 con el Álbum histórico gráfico, con textos de Nicolás Rangel y Luis González Obregón, obra en la que las fotografías sustentan el discurso y a menudo proveen más elementos de interpretación que la crónica de los hechos. Aunque al parecer fue un fracaso comercial, este proyecto sentó las bases de otra obra fundamental: la Historia gráfica de la Revolución, que su hermano Miguel, y sus hijos Gustavo y Piedad, se encargarían de sacar a la luz en 1942, dando inicio así a la difusión a gran escala de imágenes históricas que, con los años, se convirtieron en iconos implantados en el imaginario colectivo mexicano y del mundo entero.

    La labor de Agustín Víctor había iniciado al despertar el siglo xx, cuando sintió la necesidad de tomar una cámara para ilustrar sus reportajes convirtiéndose en uno delos primeros fotorreporteros de México. Desde 1909 participó en diversas asociaciones de periodistas, lo cual le permitió establecer una red de contactos que sería muy útil en el desempeño de la agencia. En 1911 fundó con otros compañeros la Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa, una de las pioneras mundiales en la materia. De esta manera, pudieron plantear las necesidades del gremio al gobierno emanado de la revolución maderista; en breve Agustín abriría su propia agencia. Paralelamente, Miguel comenzó a trabajar en la prensa y, a partir de los años veinte, los hermanos Casasola desempeñaron diversas comisiones para el gobierno del distrito Federal, en el que Agustín Víctor llegó a ser jefe de fotografía. Desde allí registraron, con especial atención en los encuadres, los momentos significativos, aspectos de la vida social y económica, la obra pública, el sistema judicial y el comercio con sus formas particulares de existir.

    Al mismo tiempo, otros miembros de la familia se fueron incorporando a las principales publicaciones periódicas de la época, de modo que la colección cubre en conjunto sucesos culturales, deportivos, sociales, militares y diplomáticos; desastres; transporte público; el mundo laboral, periodístico y del espectáculo; los ámbitos de las costumbres y la vida cotidiana y, desde luego, la escena política. De esta manera, las fotografías del archivo se poblaron tanto de personajes relevantes como de ciudadanos anónimos, convertidos a veces en arquetipo.

    La colección Casasola no ha sido fácil de estudiar y analizar dada su condición de registro de la vida del país de fines del siglo XIX a 1972, galería de los gustos e intereses del público –en tanto las imágenes eran publicadas y comercializadas- y muestrario del desarrollo tecnológico del medio: desde la placa de vidrio hasta la película de 35 milímetros. Sin duda, entre sus millares de piezas seguirán apareciendo muchas joyas, ya que la búsqueda de los estudiosos – que siempre responde a los tiempos históricos- encuentra diferentes resonancias en la obra.

    Al tocar el imaginario sobre el México del siglo XX, la profunda riqueza y la inherente heterogeneidad del Fondo ponen en evidencia aspectos que han sido poco tratados por la historiografía; por otro lado, la ausencia de ciertos temas y lugares tampoco ha sido objeto de estudio. Sin embargo, es posible afirmar que el éxito de los Casasola se sustentó en una alianza implícita con los gobiernos en turno, lo que en cierto modo se explica como una forma de reconocimiento al principio de autoridad, y una apuesta por la unidad del país. El proyecto de Agustín Víctor y sus descendientes fue generando una estructura que supo responder a las necesidades de la época, basada en una nueva relación del fotorreportero –y evidentemente de la prensa- con el poder.

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  • Colección Imágenes de Cámara - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Bajo este rubro se agrupan tres técnicas utilizadas en el siglo XIX para producir una imagen positiva directa y única: daguerrotipo, ambrotipo y ferrotipo, así como algunas variantes del proceso al colodión, como el melanotipo. Por motivos de conservación, y dado el especial cuidado que requieren estos materiales, la mayoría de las imágenes de cámara dispersas en otras colecciones, principalmente Chapultepec y Felipe Teixidor, fueron concentradas en esta colección hace ya un par de décadas. Así, está integrado por 95 piezas (27 daguerrotipos, 44 ambrotipos, 20 ferrotipos y cuatro variantes del proceso al colodión) que van de 1847 a fines del siglo XIX. 

    El daguerrotipo es la primera técnica que se considera fotográfica y se trata de un imagen positiva cuyo soporte es una placa de cobre, sensibilizada con yoduro de plata, que generalmente se colocaba en un marco o estuche protector. El ambrotipo, imagen positiva directa sobre una placa de vidrio a partir del proceso al colodión húmedo, se comenzó a usar en el decenio de 1850. El ferrotipo, derivado del ambrotipo, fue el medio más económico para conservar una imagen personal, y su práctica se extendió hasta las primeras décadas del siglo XX. Tal como sucedió en otros países, en México estas imágenes se utilizaron sobre todo para el retrato, y hoy constituye una muy particular galería de los personajes que poblaron los estudios fotográficos –establecidos o improvisados– en busca de una representación personal que trascendiera el umbral de la propia vida.

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ESPACIOS

  • Salas de Exposiciones del Centro INAH Durango

    Museos

  • Museo Histórico de Cuautla, Casa de Morelos

    Museos

  • Museo de Sitio de Tzintzuntzan

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  • Hochob

    Zonas arqueológicas

  • Museo de Sitio de Tizatlán

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  • Cueva Grande

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  • Museo Baluarte de Santiago

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  • Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec

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  • Museo y Archivo Histórico Casa de Morelos

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