COLECCIONES MEDIATECA

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OBJETOS

  • Rosario Caravasa, rostro hacia su derecha, usa vestido de escote redondo, retrato

    Fotografías

  • Exposición temporal Seis Ciudades Antiguas de Mesoamérica

    Visitas virtuales

  • Museo de Sitio de la Ferrería. Durango

    Cápsulas de audio

  • Pablo del Monte

    Pistas de Música

  • Escultura zoomorfa

    Objetos prehispánicos

  • Un espacio para la muerte

    Libros

  • Carta del Ferrocarril Jalapa a Teocelo

    Mapas

  • Apóstol no identificado

    Esculturas

  • Alfonso Soto Soria, museógrafo

    Documentales

ACERVOS

  • Serie Piedras que hablan - INAH TV

    Documentales 

    En un esfuerzo por conjuntar el conocimiento arqueológico y la experiencia de producción televisiva, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y Canal 22 unen pasión, vocación y técnica, para poner en la mira de los televidentes, el fascinante mundo de la arqueología mexicana. Descubrir los sitios arqueológicos, a través de la historia de sus exploraciones y develar algunos de los descubrimientos más significativos, son parte de la trama que conforma cada programa. En este viaje al pasado también podremos conocer los criterios y las técnicas arqueológicas, así como el uso de herramientas, algunas utilizadas desde hace décadas y que son indispensables en este quehacer, hasta otras más sofisticadas que implican tecnologías como el escaneo aerotransportado, mismas que acercan al estudioso al conocimiento que persigue.

    Esta travesía de 13 narrativas nos traslada a ciudades antiguas del México precolombino, lo mismo a través de una evocación literaria, que a la crudeza del clima derredor de los vestigios, y que con genio intelectual nos lleva una de las plumas más brillantes de nuestros tiempos, el escritor Juan Villoro. Tras caminatas a través de la selva o el desierto, el arribo a templos por escalinatas cada vez más estrechas y restringidas, el paso por laberintos oscuros que evocan el inframundo o el descenso a cenotes, Villoro va al encuentro de los arqueólogos especialistas de cada una de las antiguas ciudades, y entre su charla, comparten con nosotros cómo fueron develando el misterio y significado de estructuras, estelas o jeroglíficos, y por supuesto el verdadero sentido de los juegos de pelota. De muchas ciudades pareciera que se sabe todo, pero aún de las más estudiadas como Palenque o Teotihuacan se develan, tras cada temporada de investigación, nuevas historias de sus hacedores y del complejo de un pensamiento siempre ligado a la naturaleza y al concepto de lo divino que, en ocasiones, ha cambiado la perspectiva que desde nuestros tiempos hemos configurado sobre los antepasados precolombinos.

    Considerando que México es uno de los países con mayor acervo patrimonial del planeta, se ha convertido en un referente constante e ineludible para la práctica de la Arqueología, por ello la importancia de los documentales arqueológicos. Y no sólo los grandes hallazgos históricos son los que damos a conocer, son también los procesos de diagnóstico, investigación, preservación y difusión del patrimonio, que han permitido fundar una muy sólida tradición arqueológica mexicana. Interroguemos a las piedras y hagámoslas hablar para que nos digan sus más profundos secretos.

    El primer episodio, “Monte Albán, la entrada al cielo” da cuenta del conocimiento de dicha zona desde el siglo XIX y, sobre todo, de las exploraciones a gran escala inauguradas por Alfonso Caso, incluyendo los descubrimientos en la vecina Atzompa. El segundo, “Yaxchilán, la ciudad de la Selva joven” informa sobre las investigaciones habidas en esta zona maya, incluido el descubrimiento de los mensajes de sus numerosos glifos. Incluye comentarios de los arqueólogos Daniel Juárez Cossío y Roberto García Moll. El tercero, “Tajín, la ciudad del relámpago”, resalta la identificación de 17 canchas para el juego de pelota, elemento que permite advertir la importancia que sus pobladores concedieron a este rito como medio para impactar en el movimiento del cosmos. El cuarto, “Toniná, el sueño vertical”, no sólo habla de las exploraciones y de los edificios, sino de la historia de la ciudad, especialmente sus guerras contra Palenque. Incluye comentarios de Juan Yadeun. El quinto, “Templo Mayor, Centro de Centros” ofrece información acerca de las exploraciones en el territorio que antiguamente conformó Tenochtitlán, desde la emprendida por Manuel Gamio en 1914. Se resalta el hallazgo de Coyolxauhqui. Incluye comentarios de Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján. El sexto, “Chichén Itzá, la invasión perpetua”, relata los diversos intentos de viajeros y exploradores por alcanzar dicha zona, así como de la visita de estudiosos del pasado y de turistas año con año. También informa sobre las estructuras de la urbe. Incluye comentarios de los arqueólogos Rafael Cobos, José Huchim y Luis Alberto Martos El séptimo, “Paquimé, Ciudad de Hombres”, brinda información sobre dicha ciudad ubicada en el actual Estado de Chihuahua, así como de la cultura Casas Grande. El octavo, “Cenotes de Yucatán y Quintana Roo, el agua del origen” se informa sobre estos depósitos acuíferos y su relación con los primeros pobladores de la península yucateca, así como de las costumbres funerarias y mitos de los antiguos mayas. Incluye comentarios de los arqueólogos Guillermo de Anda, Helena Barca y Luis Alberto Martos. El noveno, “Calakmul, selva de estelas” se describe la historia conocida de la ciudad, sobre todo con relación a su guerra contra Tikal. Incluye comentarios del arqueólogo Omar Rodríguez. El décimo, “El Cóporo, Plazuelas y Peralta, Caminos de Guanajuato”, brinda información de esas tres zonas en cuanto a sus piedras grabadas y edificios característicos de la zona. Cuenta con comentarios de Efraín Cárdenas, Carlos Torreblanca y Carlos Castañeda. El onceavo, “Michoacán, el reino inconquistable”, expone las características principales de las tres grandes urbes de la región: Tzintzuntzan, Ihuatzio y Pátzcuaro, y de otras como Huandacareo, Tres Cerritos y Tingambato, así como el devenir general de los purépechas. Incluye comentarios de Socorro Landa, Melchor Cruz y Arturo Oliveros. En el doceavo, “Teotihuacan, la Casa del Sol y la Luna” se da cuenta de la principal urbe mesoamericana. En el treceavo, “Palenque, la Moneda de Jade” se revelan datos interesantes acerca de la construcción de la ciudad, de la vida de Pakal y de sus ritos funerarios.

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  • Colección Aurelio Escobar - Fototeca Nacional

    Fotografías

    La colección Aurelio Escobar, la conforman un total de 739 positivos y 464 negativos de diversos formatos y técnicas, además de 9 cámaras fotográficas y 168 elementos de equipo fotográfico, al que se suman libros y revistas de fotografía además de postales, que fueron donados a la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia en 2014, por María Josefina Escobar Vélez y Arturo Guevara Escobar, hija y nieto respectivamente, de uno de los autores que dieron nuevas luces para la investigación fotográfica del siglo XX en México. El material fotográfico cubre un arco temporal de 1906 a 1964, tanto de vida cotidiana, como retrato de estudio, Revolución Mexicana, fotografía panorámica de grupo, algunas muestras de fotografía publicitaria, entre otros temas retratados por el fotógrafo jalisciense Aurelio Escobar.

    El autor colaboró con H. J. Gutiérrez y Fotografía Marst a inicios del siglo XX. Hacia la década de los treinta fundó A. Escobar fotógrafo profesional y veinte años más tarde Foto panorámicas Escobar. Destacan algunas vistas sobre todo de Francisco I. Madero, durante la Revolución maderista y al término de ésta, en el momento de su campaña electoral, firmadas por el estudio de Heliodoro Juan Gutiérrez. Capta singulares imágenes de clubes y gremios en apoyo a la candidatura de Francisco I. Madero. Resulta interesante una imagen donde Madero, está reunido con su familia y algunos políticos afuera del cinematógrafo, sin protocolo alguno. De la fotografía de retrato, la colección contiene una serie sobre bodas y novias con tomas creativas.

    La fotografía panorámica es recurrente en esta colección, tanto de paisaje urbano como de retrato de grupo, de sectores laborales, empresariales y eclesiásticos. No deja de lado el autor situaciones cotidianas de la ciudad de México donde está presente la evolución urbana en cuanto a edificios y medios de transporte. De la misma manera, esta documentad la visita del presidente Harry S. Truman a México en 1947. La colección Aurelio Escobar guarda un contenido histórico, social y cultural multifacético con arco temporal amplio, donde el usuario podrá adquirir información gráfica del México de la primera mitad del siglo XX.

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  • Serie Museos INAH - INAH TV

    Cápsulas 

    Breves recorridos a las colecciones de siete museos: Museo Histórico Casa Allende; Museo de Sitio de Palenque; Museo Regional de Michoacán; Museo Regional de Querétaro; Museo de El Carmen; Palacio Cantón; y Museo Nacional de Historia. En conjunto van del mundo maya a la Independencia de México; del arte virreinal al imperio de Maximiliano. 

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  • Colección Cruces y Campa - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección fue creada en 1993, a raíz de una investigación realizada por la historiadora Patricia Massé en torno a la obra de estos autores, ubicada en diversas colecciones de la Fototeca Nacional a modo de facilitar su acceso. Los 1,435 positivos que abarcan de 1862 a inicios del siglo xx, provenían originalmente de las colecciones del Museo Nacional (Culhuacán), Felipe Teixidor y Casasola.

    Cruces y Campa fue una de las firmas más famosas entre el gremio de profesionales establecido en la década de 1860, cuando surgió un novedoso formato para el retrato: la tarjeta de visita, que propició la reducción de costos y una amplia circulación. El estudio fue fundado en 1862 por Antíoco Cruces y el profesor de grabado Luis Campa en la Ciudad de México, primero en la calle de San Francisco y luego en la del Empedradillo, a un costado de la Catedral Metropolitana. La firma se mantuvo durante quince años y posteriormente Cruces se hizo cargo del negocio; sin embargo, todo indica que su ex socio fundó un nuevo estudio, Campa y compañía, que figura en 1903. Mientras laboraron juntos, por sus salones circularon los más destacados personajes de las sociedad y la política mexicana, especialmente los vinculados al partido liberal. Aunque también fotografiaron a la elite del Segundo Imperio.

    Ambos autores estudiaron en la Academia de San Carlos, donde Campa impartió la cátedra de grabado. Esta formación les permitió componer sus obras dentro de los cánones artísticos vigentes, lo que les valió el reconocimiento nacional e internacional, ejemplo de ello es el premio obtenido en la Exposición de Filadelfia de 1876. En sus retratos están presentes los signos de aceptación social de la época, enmarcados en un decorado sencillo que permití acentuar la personalidad de los sujetos con una impresión de naturalidad. Un año antes, anunciaban que a partir de octubre, iban a destruir los “clichets o retratos negativos” que habían conservado por catorce años para dar un nuevo uso a los cristales.

    Algunos de esos retratos les sirvieron para editar con gran éxito una Galería de personas que han ejercido el mando supremo de México, registrada en 1874. Con textos de Basilio Pérez Gallardo, fue un eficaz vehículo para la educación cívica a raíz de la derrota del Imperio y la restauración de la República. También acrecentó su fama la vasta colección de tipos mexicanos, que alcanzó una amplia difusión y que con el tiempo se ha incorporado al imaginario social del país. Ésta se caracteriza por la presencia en el estudio de indígenas y mestizos encuadrados en una cuidadosa escenografía, la cual conducía la representación a los modelos iconográficos de lo pintoresco.

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  • Colección Revista Hoy - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En diciembre de 1983 el arquitecto Guillermo Rossell de la Lama, gobernador del Estado de Hidalgo (1987-1993), donó a la Fototeca Nacional 26 cajas con material fotográfico de la revista Hoy, provenientes de la Dirección General de Intercambio Cultural y Educativo Internacional. El material consta de 74,754 positivos realizados entre 1938 y 1977 aproximadamente. El semanario apareció el 27 de febrero de 1937, fundado por los periodistas Regino Hernández Llergo (1894-1976) y José Pagés Llergo (1910-1989), dos de las figuras más importantes del medio en el siglo XX. La publicación, con formato tabloide, dio lugar prioritario a la imagen y abordaba temas de política nacional e internacional; contaba con secciones de ciencia, entrevistas, modas, cartelera, teatro, deportes y pasatiempos.

     Desde una posición que proclamaba su “renuncia a todas las doctrinas” –aun cuando generalmente predominó una visión oficial-, se dio espacio a destacados políticos e intelectuales, como Salvador Novo, Mariano Alcocer, José Moreno Villa, Carlos Deambrosis Martins, Nemesio García Naranjo, Carmen Madrigal, Xavier Villaurrutia, Sansón Carrasco, Narciso Bassols, Eduardo Pallares, Rosario Sansores y el caricaturista Antonio Arias Bernal. Gran cuidado se le dio también a la puesta de página y a la impresión que se realizaba en los talleres de Rotograbadotes y Fotograbadores unidos, S.C.L., que destacaron por su calidad. Enrique Díaz, Enrique Delgado y Gustavo Casasola fueron los fotógrafos destacados de la revista en su primera época; de hecho, Díaz fue el encargado de fotografía. En sus páginas se experimentó un lenguaje gráfico que fue estableciendo nuevos códigos de representación de las noticias y la crónica. A través de los años, y en sus diversas etapas, colaboraron Manuel Álvarez Bravo, Raúl Anaya Soto, foto Brehme, Miguel e Ismael Casasola López, Rogelio Cuellar, Raúl Estrada Discua, Hector García, Enrique Gutmann, Nacho López, M. Madrigal, Alfonso Manrique, Luis Márquez Romay, los Hermanos Mayo, Rodrigo Moya, Walter Reuter, Armando Salas Portugal, A. Salmerón, Kurt Severín, Tufic Yazbek. También se utilizaron imágenes provenientes de agencias fotográficas nacionales y extranjeras.

     En 1937, paralelamente a la fundación de Hoy, Pagés Llergo se encargó de la dirección de la revista Todo y fundó Cine y Rotofoto, de la que solo aparecieron unos cuantos números. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) el periodista viajó a Europa y Japón como corresponsal de guerra para Hoy, aunque su admiración por las naciones fascistas lo alejaron de la publicación. A su regreso a México fue jefe de redacción de la revista Mañana, que también fundó con Hernandez Llergo. En 1948, Pagés Llergo asumió la dirección de hoy, donde se mantuvo hasta 1953, año en que debido a la publicación de una fotografía de la familia Alemán, se suscitó una discusión con el presidente y director general, Rafael Lebrija, y con el gerente Alfonso Arrache, que terminó con su renuncia. Con él se fueron varios miembros del equipo, con quienes de inmediato fundó Siempre!. Provisionalmente, Rafael Lebrija se hizo cargo de la dirección de Hoy, después Licio Lagos, y posteriormente Hector del cueto. En 1965, siendo su director general Raymundo Ampudia, Hoy regresó al formato tabloide que había abandonado; la portada, que se fue transformando con los años, dejó espacio a una ilustración y los fotógrafos ya no figuraban en el directorio. Tres años después la portada volvió a ser fotográfica, a color, y Hoy retomó la periodicidad semanal, luego de un tiempo de aparecer quincenalmente. Esta colección resulta particularmente interesante para la Fototeca Nacional por el énfasis que la revista concedió a la imagen, no solo como ilustración sino como información misma. Seguramente –una vez que se concluya su sistematización- aportará nuevos datos para entender cómo se fue definiendo la cultura visual del sigo XX en nuestro país, al descubrir la manera en que se editaron algunas fotografías, los temas que predominaron, así como la vinculación de algunos fotógrafos con el ámbito editorial.

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  • Colección Arnulfo Viveros - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    Este pequeño acervo, de 71 piezas (64 negativos y 7 positivos) de la década de 1930, contiene material del fotógrafo de origen poblano Arnulfo Viveros, quien trabajó en el estado de Morelos, principalmente en Cuernavaca y alrededores. Algunas imágenes parecen estar destinadas a la impresión de postales que vendía o regalaba la Botica Morelos, de la capital del estado. Desafortunadamente, no se tiene noticia de su fecha de ingreso a la Fototeca Nacional ni de su procedencia.

    Pese a que la cámara que utilizó el fotógrafo evidencia problemas de entrada de luz, logró con ella atractivas tomas de la ciudad y vistas panorámicas, cuyo tratamiento está influido por el concepto paisajístico decimonónico. Los registros del ingenio de Zacatepec y sus trabajadores, así como los de la construcción o reparaciones de la carretera México-Acapulco, resultan particularmente interesantes.

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  • Mapas del Archivo Histórico - Biblioteca Nacional de Antropología e Historia

    Mapas

    La mapoteca de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia cuenta con cartografía de los siglos XVII al XX entre mapas; planos urbanos y arquitectónicos; vistas y croquis de muy diversos temas como: históricos, topográficos, lingüísticos, etnográficos, climáticos y arqueológicos, entre otros. Así como de muy diferentes tipos de reproducción: grabados, litografías, cincografías, impresos, manuscritos, fotografías y copias heliográficas y fotostáticas. De estos sobresalen por su antigüedad, importancia histórica y riqueza ornamental, los grabados del siglo XVII y XVIII; y las litografías del siglo XIX. La biblioteca, tanto en su acervo general como en su mapoteca es una de las pocas instituciones que cuentan con cartografía antigua y en la cual se pueden encontrar mapas del México Virreinal que además de ser valiosos por su antigüedad y por la descripción del territorio, lo son también por su contenido artístico ya que en esta época los mapas solían ser sumamente adornados con escenas de la vida cotidiana; con flora y fauna muchas veces fantasiosas; y con ornamentación en títulos y dedicatorias.

    Por ser un acervo especializado en cartografía nacional encontraremos diversos grupos documentales importantes como las Cartas Generales de México, que resguarda mapas originales antiguos (grabados y litografías) que van de los siglos XVII al XIX a través de las cuales pueden estudiarse las modificaciones que sufrió el territorio novohispano conforme se iba descubriendo más territorio; y más tarde, ya independiente, cómo se fue desmembrando. En esta serie se encuentra un mapa antiguo de la Nueva España (1595), único del siglo XVI, que resguarda el acervo. De estas cartas generales encontraremos a reconocidos autores como: Guiljelmus Blaeuw, J. B. Poirson, Pierre Vander Aa; Nicolás Sanson, cuyos mapas fueron muchas veces reproducidos; Guillaume Del Isle, que tuvo una total influencia en la cartografía del siglo XVIII junto con Sanson; Abraham Orterlius, creador del Atlas; y Robert de Vaugondy, heredero de las placas de Sanson; etcétera, por mencionar algunos. Otro grupo documental importante es la cartografía existente sobre la Ciudad de México, estos dan cuenta de las transformaciones que ha sufrido la ciudad a través de los años. Contamos con una copia del primer mapa de la ciudad de México, atribuido a Hernán Cortés, hasta trazas urbanas de 1940. De este grupo documental contamos con cartas de autores clásicos como Giovanni Battista Ramusio, Diego García Conde, Ignacio Castera, Ildefonso Iniesta Bejarano, Carlos Nebel, Antonio García Cubas, uno de los principales geógrafos de México, etcétera.

    También encontraremos mapas antiguos de ciudades importantes como Puebla, Veracruz, León, Guadalajara y Acapulco. Asimismo el acervo cuenta con cartografía producto de la guerra de México con Estados Unidos que reflejan los movimientos militares, posiciones de las tropas y batallas libradas. Existen también mapas manuscritos de la zona arqueológica de Tikal, Guatemala; hechos por dos estudiosos de la zona maya: Tobías Maler y Alfred Tozzer. Otro grupo importante lo conforman las cartas lingüísticas de autores clásicos como: Othón de Mendizabal, Nicolás León y Wigberto Jiménez Moreno. En el caso de mapas topográficos contamos con cartas de gran escala que representan nuestro territorio nacional. Existen dos grupos importantes; uno de ellos son los mapas de la Carta de la República Mexicana a la 100 000a. editados por la Comisión Geográfica Exploradora de las cuales el acervo cuenta con 192 de las 197 que alcanzó a editar dicha comisión, entre los años de 1893 a 1911. De esta misma escala e importancia se encuentran las cartas topográficas editadas por el Departamento Geográfico Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional entre 1949 y 1976.

    Es importante mencionar que el catálogo del acervo contempla también los registros (únicamente) de la cartografía existente en los diferentes fondos de la Biblioteca. Para términos del catálogo, estos registros se agruparon denominándoseles “Colección Biblioteca” que junto con la Colección Histórica de la Mapoteca conforman el catalogo. La ficha remite al acervo, serie o libro en que se encuentran los mapas. En esta búsqueda y registro de mapas existentes en la Biblioteca se tomó como política seleccionar los mapas antiguos tanto de México como mundiales que siguieran la misma línea del acervo. De estos se encontraron y registraron verdaderas joyas de la cartografía; muchas de ellas valiosas intrínsecamente, no sólo por su contenido sino por su antigüedad, belleza y demanda. En total se localizaron y catalogaron 2235 mapas de los siguientes fondos: • Fondo Reservado • Fondo Reservado Folio • Fondo Folio • Fondo Luis González Obregón • Atlas • Y Archivo Histórico. Estos mapas van del siglo XVI al XX. Por mencionar algunos sobresalen del siglo XVI, los mapas de Claudio Tolomeo de 1574; obra clásica del siglo XV; y de Abraham Ortelius de 1585; fundador del concepto de Atlas. Del siglo XVII sobresalen los de Ioanne Laet de 1633 y de Giovanni Battista Ramusio de 1606. Del siglo XVIII, Jean F. de La Perouse, 1793; Antonio de Ulloa, 748 y Robert de Vaugondy, 1762. Del XIX, siglo que se encuentra mejor representado en obras con mapas de Alejandro de Humboldt, 1827; Francesco Marmochi, 1840; Carlos Nebel, 1840; A. Brue, 1830 y M. Duflot de Mofras, 1842, etcétera. Y como ejemplo del Archivo Histórico sobresalen las cartas de la ciudad de México y los mapas que acompañan a los expedientes de la colonización y asentamiento en Texas durante los años de 1823 y 1831.

    Por otra parte, pensando en la preservación del acervo, al mismo tiempo en beneficio de los usuarios; se tomó como política realizar la toma fotográfica de los mapas más antiguos y los más solicitados por los investigadores. Este trabajo se hizo en transparencias de 4 x 5 “; óptimas, tanto para su reproducción como para su posterior digitalización. Con esto, el usuario puede obtener la reproducción del material de su interés de manera digital o en impresión. La preservación del acervo no sólo es a través de la toma fotográfica; si no que también se ha buscado su conservación a través de la estabilización de los mapas. Esta tarea de estabilización consiste en la realización de limpieza superficial y elaboración de guardas libres de ácido que evitan que los documentos se sigan deteriorando. Al mismo tiempo que su presentación y manipulación al usuario es más adecuada y correcta.

     

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  • Colección Familia Álvarez Bravo y Urbajtel - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El 31 de agosto de 2004 se recibieron 242 negativos en cristal originales de Guillermo Kahlo (1871-1941), que pertenecieron al gran fotógrafo mexicano Manuel Álvarez Bravo (1902-2002) y que, gracias a la generosidad de su familia, se integraron a la Fototeca Nacional. Según cuenta Colette Álvarez Urbajtel, las placas fueron adquiridas, alrededor de 1968, a un anticuario situado en la calle de Tacuba.

    A lo largo de su vida, don Manuel integró diversas colecciones fotográficas, que ponen de manifiesto su interés por la historia de la fotografía, su conservación y difusión. Donó un primer conjunto de imágenes al Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, y en 1980 empezó a armar una colección para el museo de fotografía que la Fundación Cultural Televisa planeaba realizar. Formó parte de múltiples iniciativas para dar a conocer el patrimonio fotográfico de nuestro país, entre ellas, fue miembro fundador del Consejo Consultivo del Sistema Nacional de Fototecas del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

    La colección de Kahlo, que abarca de 1901 a 1934, complementa el acervo relativo a este autor con que ya contaba la Fototeca Nacional, relacionado con el proyecto porfiriano de registrar los bienes de propiedad federal. Propias de un fotógrafo especializado en arquitectura, la mayor parte de estas imágenes también corresponden a trabajos de documentación de inmuebles, incluyendo los religiosos, pero van más allá de los límites temporales y temáticos de la encomienda del secretario de Hacienda, José Yves Limantour; de manera que cubren un periodo y un rango poco conocido de su obra.

    Puede suponerse entonces que por lo menos hasta 1913, Kahlo siguió trabajando para el gobierno federal en la formación del catálogo. Igualmente, se evidencian las comisiones de múltiples compañías y de particulares, o bien, el trabajo que realizó para enriquecer su archivo personal, lo que le permitía responder a las solicitudes para publicaciones de diversa índole.

    La colección también cuenta con temáticas aparentemente poco habituales en este fotógrafo, como los retratos del presidente Venustiano Carranza y de un anónimo aguador; una panorámica del Zócalo dominado por el movimiento de vehículos, y escenas de comitivas o paseantes, como la del príncipe Adalbert. Asimismo, se encuentran apacibles vistas de Coyoacán y tomas de sitios lejanos a la capital o de difícil acceso, por ejemplo las ruinas de Palenque y Chiapa de Corzo, o Mérida engalanada para recibir al presidente Porfirio Díaz. Resguarda además tomas de diversos museos, reproducciones de pinturas de la Academia de San Carlos, y una curiosa copia de una cascada en el valle de Yosemite, que posiblemente le sirviera de inspiración para las acuarelas y óleos que Kahlo realizó a lo largo de su vida. En síntesis, se trata de una colección que abre nuevas perspectivas de investigación sobre una de las figuras señeras de la fotografía de inicios del siglo XX.

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  • Colección Guillermo Kahlo - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    El 18 de junio de 1980 ingresaron a la Fototeca Nacional 4,290 piezas (1,390 negativos y 2,900 positivos) del fotógrafo Guillermo Kahlo provenientes de la Fototeca de Culhuacán. Una parte de ellas probablemente perteneció a la Dirección General del Patrimonio Nacional, y la otra fue entregada al Museo Nacional en 1909. 

    En 1891, Wilhelm Kahlo (1871-1941) llegó a nuestro país procedente de Alemania; al poco tiempo se nacionalizó mexicano y castellanizó su nombre. Luego de probar suerte como empleado, se dedicó a la fotografía, especializándose en el registro arquitectónico de edificios comerciales, industriales y públicos. En muchos de ellos destacaba el proceso mismo de construcción, ante la novedad de las estructuras de acero, como el nuevo Teatro Nacional y la Oficina de Correos. Una parte de su trabajo apareció en la sección “México Moderno” de El Mundo Ilustrado, y en otras publicaciones de la época. Especialista en “edificios, interiores de habitaciones, fábricas, maquinaria, etc.” –como se anunció el 24 febrero de 1901 en esa misma revista–, Kahlo, alrededor de 1904, fue comisionado por el entonces secretario de Hacienda, José Yves Limantour, para realizar un registro fotográfico de los bienes de propiedad federal, el cual serviría para publicar una serie de álbumes que debían coincidir con el Centenario de la Independencia. 

    Con estilo realista y monumental, y una técnica depurada, el fotógrafo registró exhaustivamente la capital y sus alrededores, y recorrió al menos decenas de ciudades y pueblos de los estados de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Tlaxcala, entre otros, con al menos dos voluminosas cámaras a cuestas, decenas de frágiles placas de vidrio en formato 11 x 14 y 8 x 10 pulgadas, químicos y cuadernos para sus apuntes que le permitieron identificar puntualmente las imágenes. Aunque no se alejó de las rutas de fácil acceso a través del ferrocarril, la empresa no debió ser fácil. 

    La edición de los álbumes encomendados por Limantour comprendió 22 tomos forrados en cuero y adornados con el escudo nacional flanqueado por alegorías de las artes, sin índices ni explicación introductoria, y con un número variable de páginas. Las fotografías impresas al platino, en formato 11 x 14 pulgadas, y con soporte de lino para asegurar su conservación, se encontraban adheridas en ambas caras a un cartón impreso con un borde geométrico de inspiración art nouveau, que incluía la identificación del lugar. Las imágenes fueron agrupadas por ciudades o sitios, comenzando por la Ciudad de México. Cada iglesia fue sistemáticamente documentada, en su exterior y en su interior, prestándose especial atención a las portadas, naves, altares, cúpulas y, ocasionalmente, a los detalles decorativos y muebles. Por materiales fechados posteriormente, es posible especular que Kahlo continuó con este trabajo después del cambio de gobierno en 1911. 

    Iglesias de México, otro proyecto monumental auspiciado por la Secretaría de Hacienda, fue el vehículo de difusión de la obra del fotógrafo alemán. Realizada entre 1924 y 1927, esta edición de seis volúmenes contaba con textos y dibujos del Dr. Atl, con la colaboración del historiador y literato Manuel Toussaint, cercano al proyecto vasconcelista, y con la del ingeniero civil José R. Benítez, poco después director del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía y de Monumentos Nacionales. En 1928, el Departamento de Bellas Artes, dependiente de la Inspección General de Monumentos de la Secretaría de Educación Pública, editó nueve volúmenes con el título Monumentos históricos de México, con impresiones de los negativos de Kahlo; otros dos más aparecieron posteriormente con una mascarilla que lleva el nombre de la Secretaría de Educación Pública en la impresión. Lamentablemente la fama de la pintora Frida Kahlo (1907-1954) ha concentrado la atención del público, relegando a segundo plano la extraordinaria producción de su padre. La obra de Guillermo Kahlo preservada por la Fototeca Nacional abarca las primeras tres décadas del siglo XX y ha sido la fuente más importante para el estudio del patrimonio arquitectónico virreinal, especialmente el de corte religioso. En tiempos recientes se ha estudiado también desde la perspectiva estética, haciendo un justo reconocimiento a sus aportaciones a la fotografía del país.

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ESPACIOS

  • Museo Histórico Regional, ex Cuartel de la Compañía Fija

    Museos

  • Museo histórico de la no intervención, Fuerte de Loreto

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  • Teotihuacán

    Zonas arqueológicas

  • Museo de Sitio en Comalcalco

    Museos

  • Museo Regional de Guerrero

    Museos

  • Museo de Arqueología Maya, Fuerte de San Miguel

    Museos

  • Cacaxtla - Xochitécatl

    Zonas arqueológicas

  • Malinalco

    Zonas arqueológicas

  • Peralta

    Zonas arqueológicas

  • La gran ciudad maya de Chinkultic está ubicada en el estado de Chiapas, muy cerca de los límites con Guatemala. Sus vestigios datan del año 50 a. C., fecha en la que ocurrió la primera ocupación del área, hasta el 1200 de nuestra era, momento en que la ciudad fue desocupada. Su época de apogeo t...
  • De acuerdo con una leyenda cuya historia se desarrolla entre 1545 y 1560, el Señor del Hospital era una imagen de Cristo a quién se encomendaba un grupo de indígenas para enfrentar a los españoles. La imagen los acompañó en muchas batallas hasta que en una de ellas murió el jefe de estos guerrer...
  • El códice Borbónico es un documento pictográfico de origen mexica, plasmado en una larga tira de papel amate, doblado en forma de acordeón. El sentido de su lectura es de izquierda a derecha y la variación en el estilo iconográfico indica que fue realizado por más de un escriba o tlacuiloque. ...

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