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OBJETOS

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ACERVOS

  • Colección Proyecto México - Fototeca Nacional

    Fotografías

    La colección está integrada por 23,480 imágenes que se obtuvieron a partir del proyecto del mismo nombre, desarrollado por la Coordinación Nacional de Difusión del INAH. Dicho proyecto tenía como objetivo, elaborar una serie de cuadernillos o guías (llamadas así miniguías) que dieran al visitante de zonas arqueológicas, de museos o de monumentos históricos, bajo custodia del INAH, un primer acercamiento a los contenidos que vería en la visita, ubicación del sitio y formas de acceso.

    El llamado Proyecto México se inició en el año 1991 y contó con la asistencia de mas de 130 fotógrafos entre los que se destacan José Luis Ávila, que hicieron tomas de los diversos lugares a lo largo de la República. Además de estas imágenes, se realizaron miniguías de festividades, danzas, ceremonias y otras manifestaciones antropológicas. El resultado de este esfuerzo, fue una colección fotográfica de aproximadamente 20 mil piezas en diversos procesos fotográficos: Transparencia gelatina sobre película de seguridad, impresión cromogénea, impresión plata sobre gelatina y negativo de película de seguridad.

    Las miniguías tuvieron el éxito esperado, ya que al estar al alcance de la mano del público en general y a un costo accesible (lo mismo en las librerías del INAH que en las taquillas de los sitios), complementaban la visita, haciendo de esta una experiencia enriquecedora.

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  • Serie Testimonio Musical de México - Fonoteca del INAH

    Discos

    La serie más importante de música tradicional y popular de nuestro país se inició en 1964, cubre diferentes regiones culturales, poblaciones y etnias, así como géneros, estilos y agrupaciones musicales. Sus distintos títulos y repertorios son resultado de investigaciones antropológicas, históricas y las relacionadas con la etnomusicología en las que han participado reconocidos especialistas de México y algunos extranjeros. Cada título incluye un librillo donde se describe el contexto al que pertenece la música expuesta, en ocasiones, con los respectivos análisis de los especialistas, así como testimonios y fotografías de los propios músicos. 

    Esta serie se incrementa año tras año con nuevas temáticas, en un intento por abarcar cada vez más el vasto universo musical que caracteriza nuestra pluralidad cultural. Algunos datos relevantes sobre ella son: *Es un trabajo realizado por Irene Vázquez Valle y Arturo Warman, la cual sentó las bases para lo que hoy en día constituye una de las fonotecas más importantes del país. *Alcanzó 57 títulos hasta 2012. *Entre los años 2013 y 2014 se editaron los números 58 a 62. *Contiene más de 1141 piezas musicales interpretadas por 79 diferentes instrumentos. *Hace referencia a 40 lenguas indígenas aparte del español. *Suma 225 géneros o estilos musicales. *78 personas (entre ellos antropólogos, historiadores, etnólogos, musicólogos, etnomusicólogos, etnohistoriadores, lingüistas, arqueólogos, periodistas y músicos) contribuyeron con textos. *Se estima que el número de creadores e intérpretes que participaron rebasa el millar.

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  • Colección Étnico - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Procedente de la Fototeca de la Dirección de Monumentos Coloniales del Instituto Nacional de Antropología e Historia con sede en el ex Convento de Culhuacán, se incorporó a la Fototeca Nacional, en 1978, un conjunto de 2,858 imágenes (932 negativos y 1,926 positivos) antropológicas y etnográficas que abarcan de mediados del siglo XIX a mediados del XX, al que se denominó Colección Étnico, y que tuvo su origen en el Museo Nacional y en las investigaciones realizadas por el Instituto desde su creación.

    La fotografía antropológica fue un importante género dentro de las colecciones del antiguo Museo Nacional, al proveer información visual fundamental para elaborar el catálogo de las etnias que desvelaba a los investigadores en su afán por obtener un panorama global que permitiera desarrollar teorías sobre su historia, así como generar estrategias para incorporar a los indígenas al proyecto nacional. La documentación fotográfica presentaba tanto a individuos como a grupos, y abarcaba desde el retrato de estudio hasta el registro antropométrico; paulatinamente se fueron incorporando imágenes de su hábitat, objetos y costumbres, acorde con el desarrollo de la antropología que abandonó el registro aislado de los “tipos físicos” para contextualizarlos en su entorno.

    En el siglo XIX en inicios del XX muchas de las impresiones provenían de fotógrafos establecidos a lo largo del país, lo cual implicó heterogeneidad en la manera de acercarse a los sujetos, en los formatos y en la calidad de las imágenes. Entre éstas hay algunas que podemos ubicar dentro de la tradición de los llamados “tipos populares” o “mexicanos”, evidentes representaciones de los oficios, realizadas generalmente en estudio, con actores o con personajes que realmente desempeñaban esas actividades, muchos de los cuales eran de origen indígena. Para la Exposición Histórico-Americana de Madrid, que en 1892 celebró su Cuarto Centenario del Descubrimiento de América, ingresaron innumerables fotografías enviadas por los diversos estados de la República, a veces realizadas ex profeso.

    En el inventario del Museo de 1919, por ejemplo, se documentaron 617 fotografías de grupos étnicos en diversos formatos, que abarcaban todos los estados y territorios del país; entre ellas se encontraban 22 de “Indígenas en posición antropométrica”. Otra vertiente fue el registro de material osteológico en el campo de la antropología física. Interesante es también la serie sobre la educación rural en la época posrevolucionaria.

    Por otra parte, existió en el pasado –como en nuestros días- un intercambio de imágenes entre investigadores extranjeros e instituciones mexicanas, que han enriquecido el acervo con autores muy diversos. La falta de documentación, el uso evidente de algunas fotografías o del mismo modelo para representar a diversas etnias o variantes regionales, así como la recurrencia constante a estereotipos, dificultan su identificación precisa. Como muchas de otras colecciones, las imágenes están a espera de investigaciones puntuales. No obstante, resultan de incuestionable atractivo visual y constituyen una rica fuente documental, no solo porque muchas de las tradiciones, indumentaria o actividades registradas han desaparecido, sino porque brindan información invaluable para acercarnos al contexto cultural bajo el cual se construyeron los catálogos etnográficos y las distintas maneras de percibir al indígena.

    La manera en que se utilizaron las imágenes, las formas en que fueron tomadas, (escenografías, poses, gestos, inclusión de objetos, etcétera) nos hablan de la particular visión del fotógrafo y de quienes le encargaron las tomas o las usaron después (el retoque, el montaje, los datos anotados, la circulación, etcétera); todos estos elementos constituyen valiosos recursos para comprender el complejo proceso en que se desenvolvieron los estudios etnográficos en nuestro país. Además, son una muestra clara del papel que la fotografía ha jugado a lo largo de nuestra historia como agente para la descripción, construcción, formulación y planteamiento de nuestra identidad multiétnica.

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  • Colección Fotografía Estereoscópica - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    Al igual que otras colecciones, ésta fue creado para reunir y facilitar la consulta y estudio de las fotografías estereoscópicas dispersas en varias colecciones de la Fototeca Nacional. Este formato fue popular desde mediados del siglo XIX y conoció un nuevo auge a principios del XX. Es posible encontrar diferentes técnicas en su elaboración; de hecho, se empezó a utilizar poco después de la aparición del daguerrotipo, y se llegó a imprimir mediante técnicas fotomecánicas. Su atractivo principal reside en la sorprendente profundidad que proporciona la imagen bidimensional, que parece hacer más real la escena. Esta sensación se genera a través de la superposición de dos imágenes iguales, ligeramente desfasadas. Para alcanzar públicos variados, los fotógrafos solían imprimir en formato estereoscópico y en impresiones únicas la misma imagen.

    Para disfrutar de estas fotografías, es necesario contar con un aparato, el estereoscopio, base de un pasatiempo que tuvo sus inicios en exhibiciones públicas por las que se cobraba la entrada. De un primigenio y sencillo visor se convirtió, en los primeros años del siglo pasado, en un elaborado y costoso artefacto que permitía visualizar mecánicamente gran número de fotos. Pronto ingresó a la intimidad de los hogares mexicanos, generando un repertorio visual con una iconografía amplia, cuyo objetivo era presentar un panorama exhaustivo del mundo. Era una especie de atlas que aunaba a las modernas imágenes de ciudades, escenas de la población local. De tal suerte, es posible hallar en este fondo, compuesto por 665 piezas (611 negativos y 54 positivos), vistas urbanas y rurales, monumentos y aspectos de la vida cotidiana que abarcan de la segunda mitad del siglo XIX a los primeros años del XX.

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  • Acervo histórico de miniaturas - Museo Nacional de Historia

    Pinturas

    En Europa, durante los siglos XVI a XIX se llevaron a cabo innumerables pinturas de reducida dimensión, denominadas miniaturas, en México dichos trabajos se manifestaron a fines del siglo XVIII y durante el siglo XIX. Artistas como Miguel Cabrera y José de Ibarra practicaron la pintura de pequeñas dimensiones. El Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec colecciona y custodia alrededor de 240 piezas, en las cuales se representan retratos, vírgenes, santos, escenas y paisajes.

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  • Colección Felipe Teixidor - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En enero de 1979 ingresó a la Fototeca Nacional el acervo de este destacado intelectual de origen español. Adquirido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah). Por desgracia, también en este caso operaron los criterios de accesibilidad a los materiales, por lo que se modificó sustancialmente el orden original, incorporándose imágenes de otros fondos, especialmente del llamado Culhuacán, a la vez que piezas de este acervo fueron trasladadas a otras colecciones. En los últimos tiempos se ha trabajado para recuperar su integridad y actualmente cuenta con 13,532 piezas (410 negativos y 13,122 positivos) que abarcan de mediados del siglo XIX a cerca de 1970. El extenso legado de Teixidor se complementa con los materiales comprados por el Archivo General de la Nación, y por su acervo bibliográfico, adquirido en 1987 por la Biblioteca de México.

    Felipe Teixidor (1895-1980) nació en Barcelona, y se naturalizó mexicano en 1928. Estudió en su ciudad natal y muy joven se fue a vivir a París, donde estuvo en contacto con el medio artístico. Llegó a Orizaba, Veracruz, en 1919, y en 1922 se estableció en la capital, donde rápidamente se incorporó al ambiente cultural de vanguardia de la época, sobresaliendo su amistad con Edward Weston y Tina Modotti, la cual marcaría su apreciación hacia la fotografía, misma que también practicó. Frecuentó a diego Rivera, Jena Charlot, al Dr. Atl, Nahui Olin, Enrique y Gabriel Fernández Ledesma, Monserrat Alfau –Monna, quien se convertiría en su esposa-, Rafael Sala, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Genaro Estrada y muchos otros.

    En México desarrolló sus intereses bibliográficos y cultivó su afán coleccionista. Fue vendedor de libros viejos, lo que seguramente le puso en contacto con fotografías antiguas –apreciadas por algunos miembros de sus círculo, como Enrique Fernández Ledesma-, y que debió empezar a coleccionar desde época muy temprana. Desempeñó múltiples puestos en la administración pública y coordinó las cuatro primeras ediciones del Diccionario Porrúa de historia, geografía y biografía de México y la colección Sepan Cuántos… de la misma casa editorial. La labor de edición la compartió con Monna, también española e intelectual por derecho propio. En 1980 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua.

    La colección de Felipe Teixidor destaca por su amplia variedad, que responde a su curiosidad en materia fotográfica y al uso que dio a las imágenes para documentar e ilustrar publicaciones. Con enorme sensibilidad plástica, Teixidor escogió obras de gran calidad, con técnicas y formatos tan diversos, que su legado resulta un valioso muestrario de los principales fotógrafos que trabajaron en México y de los distintos procesos fotográficos. Entre los autores extranjeros se encuentran Désiré Charnay, Julio Michaud, François Aubert, Alfred Briquet, William Henry Jackson, Gove and North y Hugo Brehme. En cuanto a los nacionales, cabe mencionar a Octaviano de la Mora, Lorenzo Becerril, Cruces y Campa, y los hermanos Valleto.

    Las imágenes con vistas de las principales ciudades mexicanas, así como sus paisajes y monumentos históricos y arqueológicos, han servido para el estudio del patrimonio mueble e inmueble. Su colección de retratos del siglo xx es una de las más ricas, tanto por la cantidad como por la amplia gama de personajes famosos y anónimos que aparecen, convirtiéndola en referencia básica para el estudio de las maneras de representación individual y colectiva de las clases media y alta del México decimonónico. Las series de tipos mexicanos y escenas costumbristas abren el espectro a una gama más amplia de nuestra sociedad. No faltan en su colección fotografías y postales de la Revolución, sobre todo de la Decena Trágica y la invasión norteamericana de 1914, además de vistas de ciudades y monumentos europeos y americanos. Finalmente, Teixidor también nos dejó un registro de sus viajes de trabajo, que le llevaron a recorrer gran parte del territorio nacional.

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  • Acervo Etnográfico - Museo de las Culturas de Oaxaca

    Piezas etnográficas

    Los objetos de este acervo permiten un acercamiento a las costumbres y manifestaciones artísticas y populares de las poblaciones indígenas del estado de Oaxaca. Es importante destacar que estas actividades artísticas se siguen llevando a cabo en la actualidad, tal es el caso de la cerámica, orfebrería, tallas, herrería, talabartería, cuchillería y producción de bebidas.

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  • Colección Marcos Rocha - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Se desconoce el origen de esta colección, compuesta por 123 piezas (30 negativos y 85 positivos), que se incorporó a la Fototeca Nacional en la década de 1980. Todo parece indicar que se trata de la obra de un aficionado que utilizó una cámara estereoscópica, algo frecuente a principios del siglo XX, y que con la práctica desarrolló algunas interesantes perspectivas. La colección contiene una serie de vistas de ciudades como Guadalajara y Monterrey; diversos parajes, algunos vinculados a la industria, como Encasa, y paisajes que formaban parte del itinerario turístico, como las cascadas de Juanacatlán. También pueden encontrarse retratos y escenas de la vida cotidiana de fines del siglo XIX y principios del XX.

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  • Colección Guillermo Kahlo - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    El 18 de junio de 1980 ingresaron a la Fototeca Nacional 4,290 piezas (1,390 negativos y 2,900 positivos) del fotógrafo Guillermo Kahlo provenientes de la Fototeca de Culhuacán. Una parte de ellas probablemente perteneció a la Dirección General del Patrimonio Nacional, y la otra fue entregada al Museo Nacional en 1909. 

    En 1891, Wilhelm Kahlo (1871-1941) llegó a nuestro país procedente de Alemania; al poco tiempo se nacionalizó mexicano y castellanizó su nombre. Luego de probar suerte como empleado, se dedicó a la fotografía, especializándose en el registro arquitectónico de edificios comerciales, industriales y públicos. En muchos de ellos destacaba el proceso mismo de construcción, ante la novedad de las estructuras de acero, como el nuevo Teatro Nacional y la Oficina de Correos. Una parte de su trabajo apareció en la sección “México Moderno” de El Mundo Ilustrado, y en otras publicaciones de la época. Especialista en “edificios, interiores de habitaciones, fábricas, maquinaria, etc.” –como se anunció el 24 febrero de 1901 en esa misma revista–, Kahlo, alrededor de 1904, fue comisionado por el entonces secretario de Hacienda, José Yves Limantour, para realizar un registro fotográfico de los bienes de propiedad federal, el cual serviría para publicar una serie de álbumes que debían coincidir con el Centenario de la Independencia. 

    Con estilo realista y monumental, y una técnica depurada, el fotógrafo registró exhaustivamente la capital y sus alrededores, y recorrió al menos decenas de ciudades y pueblos de los estados de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Tlaxcala, entre otros, con al menos dos voluminosas cámaras a cuestas, decenas de frágiles placas de vidrio en formato 11 x 14 y 8 x 10 pulgadas, químicos y cuadernos para sus apuntes que le permitieron identificar puntualmente las imágenes. Aunque no se alejó de las rutas de fácil acceso a través del ferrocarril, la empresa no debió ser fácil. 

    La edición de los álbumes encomendados por Limantour comprendió 22 tomos forrados en cuero y adornados con el escudo nacional flanqueado por alegorías de las artes, sin índices ni explicación introductoria, y con un número variable de páginas. Las fotografías impresas al platino, en formato 11 x 14 pulgadas, y con soporte de lino para asegurar su conservación, se encontraban adheridas en ambas caras a un cartón impreso con un borde geométrico de inspiración art nouveau, que incluía la identificación del lugar. Las imágenes fueron agrupadas por ciudades o sitios, comenzando por la Ciudad de México. Cada iglesia fue sistemáticamente documentada, en su exterior y en su interior, prestándose especial atención a las portadas, naves, altares, cúpulas y, ocasionalmente, a los detalles decorativos y muebles. Por materiales fechados posteriormente, es posible especular que Kahlo continuó con este trabajo después del cambio de gobierno en 1911. 

    Iglesias de México, otro proyecto monumental auspiciado por la Secretaría de Hacienda, fue el vehículo de difusión de la obra del fotógrafo alemán. Realizada entre 1924 y 1927, esta edición de seis volúmenes contaba con textos y dibujos del Dr. Atl, con la colaboración del historiador y literato Manuel Toussaint, cercano al proyecto vasconcelista, y con la del ingeniero civil José R. Benítez, poco después director del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía y de Monumentos Nacionales. En 1928, el Departamento de Bellas Artes, dependiente de la Inspección General de Monumentos de la Secretaría de Educación Pública, editó nueve volúmenes con el título Monumentos históricos de México, con impresiones de los negativos de Kahlo; otros dos más aparecieron posteriormente con una mascarilla que lleva el nombre de la Secretaría de Educación Pública en la impresión. Lamentablemente la fama de la pintora Frida Kahlo (1907-1954) ha concentrado la atención del público, relegando a segundo plano la extraordinaria producción de su padre. La obra de Guillermo Kahlo preservada por la Fototeca Nacional abarca las primeras tres décadas del siglo XX y ha sido la fuente más importante para el estudio del patrimonio arquitectónico virreinal, especialmente el de corte religioso. En tiempos recientes se ha estudiado también desde la perspectiva estética, haciendo un justo reconocimiento a sus aportaciones a la fotografía del país.

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ESPACIOS

  • Templo Mayor

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  • El Conde

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  • Tepapayeca

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  • Cueva de la Olla

    Zonas arqueológicas

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