COLECCIONES MEDIATECA

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OBJETOS

  • Maravillas de cristal suspendidas. La tradición de la esfera

    Exposiciones

  • Pintura de la Tumba 105, Monte Albán

    Murales

  • Sacerdotes en un ritual solar

    Murales

  • El Cóporo, Plazuelas y Peralta, Caminos de Guanajuato

    Documentales

  • Miradas comparadas en los virreinatos de América

    Exposiciones

  • Beyond Illustration: A Simpirical Study of the Monumental Complex of the Emperor Augustus in the Northern Campus Martius Rome

    Ponencias

  • Momia

    Momias

  • Aplicación de visión por computadora para clasifiar objetos arqueológicos de manera automática utilizando un algoritmo de deformación

    Ponencias

  • Mesa 9

    Ponencias

ACERVOS

  • Colección Histórica de Mapas de México - Biblioteca Nacional de Antropología e Historia

    Mapas

    La Colección Histórica de Mapas de México es una selección del acervo de la Mapoteca de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia que contiene mapas originales, producidos entre los siglos XVII y XX, a través de los cuales pueden estudiarse las modificaciones que sufrió el territorio novohispano desde su descubrimiento y, más tarde, durante la conformación del territorio nacional. 

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  • Colección Estado de Hidalgo - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección fue creada en la década de 1980 con la intención de facilitar a los usuarios la consulta de materiales relacionados con el Estado de Hidalgo, sede de la Fototeca Nacional. Para ello se reunieron 2,653 piezas (1,187 negativos y 1,446 positivos) provenientes de otras colecciones, principalmente Casasola y Culhuacán, a las que se sumaron negativos y positivos donados por particulares. Entre las temáticas podemos encontrar referencias al comercio, las vías de comunicación, la industria, la arquitectura y el paisaje, así como personajes, eventos, fiestas populares y escenas de la vida cotidiana tomadas entre fines del siglo XIX y mediados del XX.

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  • Colección de cerámica - Museo Nacional del Virreinato

    Piezas históricas

    Exhibe ejemplos de mayólica o talavera de Puebla, entre los que destacan piezas de vajillas y azulejos. De estos últimos, los más importantes son los que decoran la Casa de Loreto, el Relicario de San José, el piso del Camarín de la Virgen y la Capilla del noviciado.

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  • Colección Semo - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 1973, Simón o Senya Flechine (escrito a veces como Fleshin), decidió donar su acervo fotográfico a la nación, a través de la Secretaría de Educación Pública, con la intención de “invitar a todos los fotógrafos a seguir el ejemplo y hacer posible la creación de una Fototeca Nacional”, según relata el editor Raymundo López Ortiz. Meticulosamente ordenada por el fotógrafo y su esposa, Mollie Steimer (seudónimo de Marthe Alperine), la donación consistía en una serie de álbumes con negativos y contactos, así como impresiones, documentos, recortes de periódicos, notas biográficas, testimonios, reconocimientos y algunas publicaciones. En 1976 este material pasó a formar parte de la Fototeca de Culhuacán, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Poco después al fundarse la Fototeca del Instituto en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, gran parte de las colecciones –entre ellas el material de Senya– fueron trasladadas a las nuevas instalaciones. En 1981, el Fondo SEMO creció gracias a la generosa donación de José Carbó Garriga y Carmen D. De Carbó, amigos cercanos de la pareja. Hoy en día se compone de 50,468 piezas (25,678 negativos y 24,790 positivos) que abarcan de 1920 a 1963.

    Ucraniano de origen, Simón Flechine nació en 1894. Judío y anarquista, se vio obligado a cambiar de país en varias ocasiones, buscando refugio y un lugar donde pudiera hacer honor a sus ideas políticas en el campo del activismo. Se inició en la militancia anarquista en los Estados Unidos, país al que llegó en 1913, y trabajó para la revista Mother Earth, editada por Emma Goldman y Alexander Berkman. Volvió a su país natal en 1917 para sumarse al movimiento revolucionario. Una trayectoria similar siguió Mollie, también de origen ruso, quien vivió la represión de manera más directa. Ambos se encontraron en Rusia, y en plena etapa de consolidación de la revolución bolchevique, ayudaron a sus compañeros militantes que habían caído presos, hasta que fueron arrestados. Acusados de anarquistas, los expulsaron de la Unión Soviética en 1923, y a continuación se instalaron en Berlín. Fue allí donde Senya se inició en la fotografía, aprendiendo de la experimentación formal y la documentación social entre las que oscilaba la vanguardia alemana. Se dedicó al reportaje y trabajó en el estudio de Sasha Stone, conocido fotógrafo que participó en la famosa exposición Film und Foto. Expuso por primera vez en su casa, y en el registro que realizó de la muestra podemos ya observar temas sobre los que trabajó obsesivamente toda su vida, como los estudios de manos y rostros, y los personajes representativos de alguna actividad o estado de ánimo. En esos años retrató a sus compañeros de militancia y de destierro, creando una colección de imágenes de anarquistas rusos y europeos.

    Huyendo del nazismo, Senya y Mollie se dirigieron a París en 1933, donde él trabajó como director artístico y técnico en los estudios Harcourt. Ahí se especializó en fotografiar personalidades del ambiente cultural parisino, y halló una manera más dramática de concebir el retrato, valiéndose de claroscuros, sombras y rasgos perfectamente delineados que subrayan la personalidad del retratado. En México perfeccionaría este estilo, insistiendo en un laborioso retoque que concibió como imprescindible para la obra final. En 1939, luego de la derrota republicana en la Guerra Civil española, los Flechine se abocaron a ayudar a numerosos anarquistas, justo cuando iniciaba la Segunda Guerra Mundial. Mollie fue enviada a un campo de concentración en mayo de 1940, y después de múltiples peripecias pudo reunirse con Senya. Nuevamente juntos, en 1941-1942 se embarcaron rumbo al México cardenista. Poco después de llegar a nuestro país, Flechine expuso en el Palacio de Bellas Artes y, bajo el rótulo “FOTO SEMO” –acrónimo conformado por la contracción de las primeras letras de su nombre y el de Mollie–, la pareja abrió un estudio en la calle de Artes número 28, por el cual desfilaron ciudadanos de a pie, intelectuales y políticos, pero sobre todo un nutrido grupo de actores de cine y de teatro, músicos, bailarines y vedettes. Sus fotografías sirvieron para ilustrar artículos y portadas de múltiples revistas. A fines de 1963, cerraron el estudio en la Ciudad de México y se mudaron a Cuernavaca, Morelos. En 1975, el fotógrafo publicó Semo Ballet, un libro con tomas del Ballet Moderno del coreógrafo Hans Weidt, realizadas durante su estancia en París. Cinco años después murió Mollie; Senya le sobrevivió apenas once meses, falleciendo el 19 de junio de 1981..

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  • Colección Cruces y Campa - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección fue creada en 1993, a raíz de una investigación realizada por la historiadora Patricia Massé en torno a la obra de estos autores, ubicada en diversas colecciones de la Fototeca Nacional a modo de facilitar su acceso. Los 1,435 positivos que abarcan de 1862 a inicios del siglo xx, provenían originalmente de las colecciones del Museo Nacional (Culhuacán), Felipe Teixidor y Casasola.

    Cruces y Campa fue una de las firmas más famosas entre el gremio de profesionales establecido en la década de 1860, cuando surgió un novedoso formato para el retrato: la tarjeta de visita, que propició la reducción de costos y una amplia circulación. El estudio fue fundado en 1862 por Antíoco Cruces y el profesor de grabado Luis Campa en la Ciudad de México, primero en la calle de San Francisco y luego en la del Empedradillo, a un costado de la Catedral Metropolitana. La firma se mantuvo durante quince años y posteriormente Cruces se hizo cargo del negocio; sin embargo, todo indica que su ex socio fundó un nuevo estudio, Campa y compañía, que figura en 1903. Mientras laboraron juntos, por sus salones circularon los más destacados personajes de las sociedad y la política mexicana, especialmente los vinculados al partido liberal. Aunque también fotografiaron a la elite del Segundo Imperio.

    Ambos autores estudiaron en la Academia de San Carlos, donde Campa impartió la cátedra de grabado. Esta formación les permitió componer sus obras dentro de los cánones artísticos vigentes, lo que les valió el reconocimiento nacional e internacional, ejemplo de ello es el premio obtenido en la Exposición de Filadelfia de 1876. En sus retratos están presentes los signos de aceptación social de la época, enmarcados en un decorado sencillo que permití acentuar la personalidad de los sujetos con una impresión de naturalidad. Un año antes, anunciaban que a partir de octubre, iban a destruir los “clichets o retratos negativos” que habían conservado por catorce años para dar un nuevo uso a los cristales.

    Algunos de esos retratos les sirvieron para editar con gran éxito una Galería de personas que han ejercido el mando supremo de México, registrada en 1874. Con textos de Basilio Pérez Gallardo, fue un eficaz vehículo para la educación cívica a raíz de la derrota del Imperio y la restauración de la República. También acrecentó su fama la vasta colección de tipos mexicanos, que alcanzó una amplia difusión y que con el tiempo se ha incorporado al imaginario social del país. Ésta se caracteriza por la presencia en el estudio de indígenas y mestizos encuadrados en una cuidadosa escenografía, la cual conducía la representación a los modelos iconográficos de lo pintoresco.

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  • Serie Piedras que hablan - INAH TV

    Documentales 

    En un esfuerzo por conjuntar el conocimiento arqueológico y la experiencia de producción televisiva, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y Canal 22 unen pasión, vocación y técnica, para poner en la mira de los televidentes, el fascinante mundo de la arqueología mexicana. Descubrir los sitios arqueológicos, a través de la historia de sus exploraciones y develar algunos de los descubrimientos más significativos, son parte de la trama que conforma cada programa. En este viaje al pasado también podremos conocer los criterios y las técnicas arqueológicas, así como el uso de herramientas, algunas utilizadas desde hace décadas y que son indispensables en este quehacer, hasta otras más sofisticadas que implican tecnologías como el escaneo aerotransportado, mismas que acercan al estudioso al conocimiento que persigue.

    Esta travesía de 13 narrativas nos traslada a ciudades antiguas del México precolombino, lo mismo a través de una evocación literaria, que a la crudeza del clima derredor de los vestigios, y que con genio intelectual nos lleva una de las plumas más brillantes de nuestros tiempos, el escritor Juan Villoro. Tras caminatas a través de la selva o el desierto, el arribo a templos por escalinatas cada vez más estrechas y restringidas, el paso por laberintos oscuros que evocan el inframundo o el descenso a cenotes, Villoro va al encuentro de los arqueólogos especialistas de cada una de las antiguas ciudades, y entre su charla, comparten con nosotros cómo fueron develando el misterio y significado de estructuras, estelas o jeroglíficos, y por supuesto el verdadero sentido de los juegos de pelota. De muchas ciudades pareciera que se sabe todo, pero aún de las más estudiadas como Palenque o Teotihuacan se develan, tras cada temporada de investigación, nuevas historias de sus hacedores y del complejo de un pensamiento siempre ligado a la naturaleza y al concepto de lo divino que, en ocasiones, ha cambiado la perspectiva que desde nuestros tiempos hemos configurado sobre los antepasados precolombinos.

    Considerando que México es uno de los países con mayor acervo patrimonial del planeta, se ha convertido en un referente constante e ineludible para la práctica de la Arqueología, por ello la importancia de los documentales arqueológicos. Y no sólo los grandes hallazgos históricos son los que damos a conocer, son también los procesos de diagnóstico, investigación, preservación y difusión del patrimonio, que han permitido fundar una muy sólida tradición arqueológica mexicana. Interroguemos a las piedras y hagámoslas hablar para que nos digan sus más profundos secretos.

    El primer episodio, “Monte Albán, la entrada al cielo” da cuenta del conocimiento de dicha zona desde el siglo XIX y, sobre todo, de las exploraciones a gran escala inauguradas por Alfonso Caso, incluyendo los descubrimientos en la vecina Atzompa. El segundo, “Yaxchilán, la ciudad de la Selva joven” informa sobre las investigaciones habidas en esta zona maya, incluido el descubrimiento de los mensajes de sus numerosos glifos. Incluye comentarios de los arqueólogos Daniel Juárez Cossío y Roberto García Moll. El tercero, “Tajín, la ciudad del relámpago”, resalta la identificación de 17 canchas para el juego de pelota, elemento que permite advertir la importancia que sus pobladores concedieron a este rito como medio para impactar en el movimiento del cosmos. El cuarto, “Toniná, el sueño vertical”, no sólo habla de las exploraciones y de los edificios, sino de la historia de la ciudad, especialmente sus guerras contra Palenque. Incluye comentarios de Juan Yadeun. El quinto, “Templo Mayor, Centro de Centros” ofrece información acerca de las exploraciones en el territorio que antiguamente conformó Tenochtitlán, desde la emprendida por Manuel Gamio en 1914. Se resalta el hallazgo de Coyolxauhqui. Incluye comentarios de Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján. El sexto, “Chichén Itzá, la invasión perpetua”, relata los diversos intentos de viajeros y exploradores por alcanzar dicha zona, así como de la visita de estudiosos del pasado y de turistas año con año. También informa sobre las estructuras de la urbe. Incluye comentarios de los arqueólogos Rafael Cobos, José Huchim y Luis Alberto Martos El séptimo, “Paquimé, Ciudad de Hombres”, brinda información sobre dicha ciudad ubicada en el actual Estado de Chihuahua, así como de la cultura Casas Grande. El octavo, “Cenotes de Yucatán y Quintana Roo, el agua del origen” se informa sobre estos depósitos acuíferos y su relación con los primeros pobladores de la península yucateca, así como de las costumbres funerarias y mitos de los antiguos mayas. Incluye comentarios de los arqueólogos Guillermo de Anda, Helena Barca y Luis Alberto Martos. El noveno, “Calakmul, selva de estelas” se describe la historia conocida de la ciudad, sobre todo con relación a su guerra contra Tikal. Incluye comentarios del arqueólogo Omar Rodríguez. El décimo, “El Cóporo, Plazuelas y Peralta, Caminos de Guanajuato”, brinda información de esas tres zonas en cuanto a sus piedras grabadas y edificios característicos de la zona. Cuenta con comentarios de Efraín Cárdenas, Carlos Torreblanca y Carlos Castañeda. El onceavo, “Michoacán, el reino inconquistable”, expone las características principales de las tres grandes urbes de la región: Tzintzuntzan, Ihuatzio y Pátzcuaro, y de otras como Huandacareo, Tres Cerritos y Tingambato, así como el devenir general de los purépechas. Incluye comentarios de Socorro Landa, Melchor Cruz y Arturo Oliveros. En el doceavo, “Teotihuacan, la Casa del Sol y la Luna” se da cuenta de la principal urbe mesoamericana. En el treceavo, “Palenque, la Moneda de Jade” se revelan datos interesantes acerca de la construcción de la ciudad, de la vida de Pakal y de sus ritos funerarios.

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  • Serie Testimonio Musical de México - Fonoteca del INAH

    Discos

    La serie más importante de música tradicional y popular de nuestro país se inició en 1964, cubre diferentes regiones culturales, poblaciones y etnias, así como géneros, estilos y agrupaciones musicales. Sus distintos títulos y repertorios son resultado de investigaciones antropológicas, históricas y las relacionadas con la etnomusicología en las que han participado reconocidos especialistas de México y algunos extranjeros. Cada título incluye un librillo donde se describe el contexto al que pertenece la música expuesta, en ocasiones, con los respectivos análisis de los especialistas, así como testimonios y fotografías de los propios músicos. 

    Esta serie se incrementa año tras año con nuevas temáticas, en un intento por abarcar cada vez más el vasto universo musical que caracteriza nuestra pluralidad cultural. Algunos datos relevantes sobre ella son: *Es un trabajo realizado por Irene Vázquez Valle y Arturo Warman, la cual sentó las bases para lo que hoy en día constituye una de las fonotecas más importantes del país. *Alcanzó 57 títulos hasta 2012. *Entre los años 2013 y 2014 se editaron los números 58 a 62. *Contiene más de 1141 piezas musicales interpretadas por 79 diferentes instrumentos. *Hace referencia a 40 lenguas indígenas aparte del español. *Suma 225 géneros o estilos musicales. *78 personas (entre ellos antropólogos, historiadores, etnólogos, musicólogos, etnomusicólogos, etnohistoriadores, lingüistas, arqueólogos, periodistas y músicos) contribuyeron con textos. *Se estima que el número de creadores e intérpretes que participaron rebasa el millar.

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  • Colección Hugo Brehme - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Un año después de la adquisición del Fondo Casasola por parte del gobierno, Juan Manuel Casasola Tezcucano donó a la Fototeca Nacional un grupo de imágenes de Hugo Brehme a cambio de 250 copias de dicho fondo, las cuales deseaba utilizar con fines comerciales y de divulgación. Posteriormente, se incorporaron a ese conjunto fotografías de Brehme provenientes de otras colecciones como Teixidor y Culhuacán, haciendo un total de 2,124 piezas (1,846 negativos y 278 positivos) que abarcan el periodo que va de 1910 a 1940. No obstante, existen imágenes de este autor en otros fondos. 

    Nacido en Eisenach, Alemania, Hugo Brehme (1882-1954) se estableció en México en 1906. Creó un estudio fotográfico, situado en la calle San Juan de Letrán número 3, que no tardó en adquirir reconocimiento, y cerca de 1919 se mudó al número 27 de la avenida cinco de Mayo, bautizando su gabinete como “Fotografía Artística Hugo Brehme”, el cual se convirtió en una empresa familiar al incorporar alrededor de 1933 a su hijo Arno (1914-1990), quien estudió fotografía en Munich. El negocio se especializó en la venta de cámaras y equipo, y en la oferta de servicios completos de fotografía que incluían toma, revelado y ampliación tanto para profesionales como para aficionados. Su publicidad ofrecía “atención inmediata y esmerada” para los pedidos por correo. Con decantado sentido artístico, fruto de sus estudios sobre fotografía en su país natal, Brehme ejerció una sigilosa influencia sobre varias generaciones de fotógrafos. 

    Además de las miles de fotografías impresas como postales durante su larga carrera, sus imágenes aparecieron en revistas nacionales y extranjeras como National Geographic, Atlantic, Mapa, Mexican Life, Jueves de Excélsior y Revista de Revistas, así como en su famosa obra México pintoresco, publicada en 1923 en español, y en 1925 en alemán e inglés. Todo esto posibilitó la difusión de su lenguaje fotográfico y de su particular representación de la identidad mexicana, que bien sintetiza el título de su libro. Con mirada idílica y romántica, Brehme retrata paisajes, vegetación, habitantes, tradiciones y monumentos que ilustran la riqueza natural y diversidad cultural de nuestro país. Sensible a la búsqueda nacionalista y unificadora propiciada por los gobiernos posrevolucionarios, sus imágenes forjaron un moderno lenguaje fotográfico pleno de costumbrismo e influido por el pictorialismo, que responde al México que Brehme deseaba que el resto del mundo conociera. 

    La colección resguarda desde paisajes rurales y escenas de las grandes urbes, pasando por edificios coloniales, pirámides y templos prehispánicos, hasta modernas construcciones industriales, atribuibles a su hijo Arno. Figuran también los denominados “tipos populares”, como el aguador y el pastor, emblemas de esa misma mezcla de mexicanidad y costumbrismo que desembocaría en la representación del charro y la china poblana. También son muy conocidas sus tomas de la Revolución Mexicana. Mucho menos presente en la colección que resguarda la Fototeca, pero no menos importante, es la producción netamente comercial de Brehme: sus postales, con las que inundó el mercado nacional e internacional. De hecho, se piensa que él fue quien introdujo en México las tarjetas fotográficas de Navidad y los folletos turísticos de recuerdo, con 10 o 12 imágenes desprendibles. Poco antes de morir, Hugo Brehme adoptó la nacionalidad mexicana. Debido a su extraordinaria calidad, y por ser representativa de un estilo en boga durante la primera mitad del siglo XX, la colección de fotografías de Brehme pasó a formar parte de la Memoria de América Latina y el Caribe, dentro del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO, el 20 de noviembre de 2002.

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  • Colección de vidrio - Museo Nacional del Virreinato

    Piezas históricas

    La producción de objetos elaborados en vidrio comenzó en la Nueva España en el último tercio de siglo XVI. Con la creciente población fue necesario importar una gran cantidad de vidrio de las fábricas europeas. El museo cuenta con piezas de vidrio blanco cuyos principales centros de fabricación fueron Alemania, Francia, Inglaterra y España; a este vidrio también se le conoce como de ramilletes, por su decoración basada en ramos de flores policromadas. Posee también piezas de vidrio azul marino y añil; así como otras del tipo transparente, decoradas con motivos polícromos y dorados.

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ESPACIOS

  • Museo del Caracol, Galería de Historia

    Museos

  • Museo de Sitio de Tzintzuntzan

    Museos

  • Museo de Arqueología Maya, Fuerte de San Miguel

    Museos

  • Mitla

    Zonas arqueológicas

  • Malinalco

    Zonas arqueológicas

  • Tlatelolco

    Zonas arqueológicas

  • Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec

    Museos

  • Museo Regional de Sonora

    Museos

  • Museo de Sitio de La Venta

    Museos

  • La gran ciudad maya de Chinkultic está ubicada en el estado de Chiapas, muy cerca de los límites con Guatemala. Sus vestigios datan del año 50 a. C., fecha en la que ocurrió la primera ocupación del área, hasta el 1200 de nuestra era, momento en que la ciudad fue desocupada. Su época de apogeo t...
  • De acuerdo con una leyenda cuya historia se desarrolla entre 1545 y 1560, el Señor del Hospital era una imagen de Cristo a quién se encomendaba un grupo de indígenas para enfrentar a los españoles. La imagen los acompañó en muchas batallas hasta que en una de ellas murió el jefe de estos guerrer...
  • El códice Borbónico es un documento pictográfico de origen mexica, plasmado en una larga tira de papel amate, doblado en forma de acordeón. El sentido de su lectura es de izquierda a derecha y la variación en el estilo iconográfico indica que fue realizado por más de un escriba o tlacuiloque. ...

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